La clave para salir de citas de manera rápida y acertada, es conocerse a uno mismo. Hasta el punto de que conociéndote a ti mismo, tú puedes aumentar drásticamente tú eficiencia en la elección de tú pareja.

Yo le enseño a un hombre que es un exitoso negociante de diamantes. Él ha estado en el negocio por más de 25 años. Le hice la siguiente pregunta: “¿Si yo te presento a alguien que dice ser un experto en diamantes, en cuanto tiempo puedes evaluar sus habilidades?”.

Él contestó, “En un minuto. Tan pronto como tome la piedra y los instrumentos, yo puedo determinar cuánto sabe”.

Una persona que no entiende lo que es una depresión no se dará cuenta de las señales, incluso si éstas están frente a su cara.

Cualquiera sea tu profesión, si la conoces bien, tú puedes rápidamente evaluar la pericia de un colega. De manera similar, es un hecho conocido que los alcohólicos recuperados son los mejores detectores de alcohólicos encubiertos. Ellos ya estuvieron ahí, ya hicieron eso.

Lo mismo puede ser aplicado – con cautela - a las citas. Para lograr esto, necesitarás más de una hora. Pero no creo que necesites un año.

Si te quieres casar con una persona feliz, y tú conoces por experiencia propia lo que es la felicidad y la depresión, tú lo verás rápidamente en la otra persona. Una persona que no entiende lo que es una depresión no se dará cuenta de las señales incluso si éstas están frente a su cara.

Apreciando la virtud

 Algunas personas creen en el “amor a primera vista”. Yo soy usualmente escéptico con esas declaraciones. Entender a otra persona lo suficiente como para amarla requiere de una percepción aguda, de tiempo y de auto-conocimiento.

El verso en Levítico 19:18 – “Ama a tú prójimo como a ti mismo” – nos enseña una dinámica importante en el arte de amar. Sólo puedes amar a alguien hasta el punto en que tú ya te amas a ti mismo. En otras palabras, lo que no hago o no puedo apreciar en mí mismo, se perderá cuando esté presente en otra persona.

Lo que no es querido para mí, nunca será algo que me atraerá hacia ti.

Por ejemplo: Si yo no aprecio la poesía (por lo menos en cierto grado), ¿cómo podría yo tener la posibilidad de sentir admiración por ti como poeta? Yo puedo amarte y apreciarte por muchas de tus otras virtudes – pero no por esta virtud en particular. Lo que no es querido para mí, nunca será algo que me atraerá hacia ti.

Sin embargo, si yo tengo la capacidad de apreciar algo dentro de mí mismo entonces tendré la capacidad de amar lo mismo en otros. Incluso si no soy un poeta, pero disfruto de leer poesía y trato de entenderla como una forma de arte, puedo yo apreciar tu virtud.

Auto-conocimiento y amor propio son prerrequisitos para amar a alguien. Y ambos necesitan tiempo para ser dominados.