Querida Ziva:

Conocí a Alan en la fiesta de una amiga y fue amor a primera vista. En mis 38 años nunca había tenido una química tan potente con alguien. Incluso ahora, dos años más tarde, siento que nunca me es suficiente lo que puedo estar con de él. Cuando estamos juntos, me siento gloriosamente viva. Cuando estamos separados, a veces literalmente cuento los minutos hasta que puedo volver a verlo. ¡Todo mi día gira en torno a cuándo podré verlo o hablar con él!

El problema es que él no es una persona con quien me puedo casar. No tiene perspectivas de futuro y no es responsable con sus finanzas. Con el paso del tiempo, también quedó claro que tiene algunos graves problemas para controlar su enojo. Pero lo más importante es que él no quiere tener hijos. Apenas puede tolerar a sus propios sobrinos y no tiene paciencia si un bebé llora en un avión. No tiene la mínima paciencia ni sensibilidad hacia los niños, sin importar cuán tiernos o dulces sean.

Cuando sale a la luz su aversión por los niños, me dan ganas de llorar. A mí me encantan los niños y siempre quise ser madre más que nada en el mundo. Sé que necesito terminar mi relación con él, pero la idea de perderlo es insoportable. ¡Estoy obsesionada con él! Siento como si un espíritu malvado me hubiera hechizado, dejándome inextricablemente ligada al hombre incorrecto.

Mientras tanto, tengo casi 38 años y estoy asustada. ¿Qué pasa si dejo a Alan y no encuentro a otro hombre a tiempo para poder tener hijos? Entonces estaré sola, sin hijos y habré perdido al novio más emocionante que he tenido y que podría imaginar tener.

¡Ayúdame por favor!

Johana


Querida Johana:

No me extraña que te sientas así. Claramente eres una mujer inteligente y consciente de ti misma que ya identificó el punto crucial de tu problema. Tú misma dices que te sientes “inextricablemente ligada” a Alan. Desde un punto de vista científico, esta descripción es más precisa de lo que puedes imaginar. Querida mía, el problema es que has estado jugando con tu “hormona del amor”, también conocida como oxitocina, un químico y neurotransmisor asociado con la interacción romántica y la construcción de las relaciones.

Los estudios médicos muestran que cuando una mujer está involucrada en una relación física íntima con un hombre, produce oxitocina, la cual tiene en ella un efecto físico y psicológico muy poderoso. La oxitocina puede nublar tu percepción y alentar a que te conectes y confíes en personas que no lo merecen. Esto fue lo que te ocurrió.

Para tu enorme crédito, claramente puedes ver que intentar construir un futuro con Alan sería desastroso. Pero temes que sea demasiado tarde para poder tener lo que más quieres. Entonces, ¿qué debes hacer?

Primero que nada, puedes estar completamente segura de una cosa: ¡nunca es demasiado tarde para dejar una relación equivocada!

En el judaísmo creemos que hay cinco niveles de placer. Podría dedicar un artículo completo a discutir estos niveles en profundidad, pero para nuestro propósito actual, sólo los mencionaré brevemente:

  1. El nivel más bajo es la gratificación de nuestros apetitos: consentirnos con buena comida o bebida, la intimidad física, experimentar todos los placeres de los sentidos.

  2. Un nivel de placer más alto es el amor, el verdadero amor que tenemos por una pareja, por nuestros hijos, nuestros padres, hermanos y amigos queridos.

  3. Un nivel de placer aún más alto es el sentido de propósito; creer que estamos aquí por una razón y que nuestras vidas tienen significado.

  4. Todavía más elevado es el placer de la creatividad, la posibilidad de “ser socios de Dios” y crear algo valioso, lo cual puede tomar innumerables formas, como armar una compañía, inventar tecnología médica, componer música, o formar una familia.

  5. El nivel de placer más elevado de todos es sentirnos conectados con Dios.

Tú reconoces que la relación con Alan te dejará para siempre estancada en el nivel más bajo. El tiempo que pasan juntos él puede brindarte placer físico, pero con él nunca conocerás los más elevados, profundos e infinitamente más gratificantes y satisfactorios placeres que están disponibles en esta vida. No conocerás el profundo y duradero amor que es posible entre dos personas que comparten valores, las mismas metas y una hermosa familia. No conocerás el trascendente amor de una madre por sus hijos y luego por los hijos de sus hijos. No conocerás la profunda satisfacción de un propósito mayor que los placeres del momento. Y no estarás más cerca de experimentar la gratificación espiritual que es nuestro mayor placer.

En tu corazón sabes que lo que Alan tiene para ofrecer no es suficiente y tienes toda la razón.

Por supuesto que dejar la relación será difícil y doloroso, tal como es difícil y doloroso dejar cualquier otra adicción. Pero así como beber en exceso, comer en exceso, fumar, apostar, usar drogas y todas las demás adicciones te hacen sentir bien en el momento pero finalmente arruinan tu vida, lo mismo ocurre con tu relación con Alan. No importa cuán bien te sientas ahora, esta relación te alejará irreversiblemente de donde tú más quieres estar. La adicción y el apego no son lo mismo que el amor.

El paso más importante que puedes dar para liberarte de la adicción es dejar de producir y liberar oxitocina. En otras palabras, terminar de inmediato el contacto físico con Alan.

No temas no encontrar a alguien y quedarte sola. Abandona ese pensamiento. Es contraproducente y no es sano. Hay billones de personas en este planeta y no faltan opciones para ti. Además, nunca serás más joven de lo que eres ahora, así que no pierdas un momento más.

Mantente ocupada y activa mientras navegas las secuelas de esta relación. Pide a tus amigas que te presenten nuevos hombres. Participa en actividades que te gusten, ya sea caminatas por la naturaleza o defender una causa que encuentres significativa. Eso te pondrá en contacto con personas con quien tienes cosas en común y que comparten tus intereses y valores.

Muchos te aconsejarían esperar un tiempo antes de empezar a salir con otra persona. Yo digo que te lances y te distraigas con otros prospectos de inmediato. Nada puede ayudarte a olvidar al hombre equivocado más rápido que el hombre correcto. Esta vez, ya sabrás cómo no poner la carreta frente al caballo. No te permitirás apegarte a otro hombre con quien no puedes casarte involucrándote físicamente demasiado pronto.

Todos cometemos errores. Tengo confianza en que aprenderás de los tuyos y que en tu próxima relación verás los beneficios de la sabiduría que ganaste con sufrimiento.

Te deseo una vida rebosante de placeres en todos los niveles, desde el más bajo hasta el más elevado y todos los intermedios. Yo creo que puedes llegar a experimentarlos a todos.

Con cariño,

Ziva