Un enfoque común al salir en citas para casarse es hacer una lista de lo que buscas y luego encontrar a alguien que cumpla los requisitos. Esta es una buena estrategia para comprar un auto, pero no tanto para decidir comprometerte de por vida con otro ser humano.

Para decidir casarse no hay que encontrar a la persona correcta sino encontrar la relación correcta. Tienes que poder evaluar la calidad general de la relación, no sólo la calidad de la otra persona. La pregunta no es si esa es la persona adecuada para mí, sino si somos adecuados el uno para el otro. No escoges una pareja, escoges una relación.

Aquí hay diez puntos que te ayudarán a evaluar la calidad general de tu relación.

1. Hay una atracción física sana.

A menudo la gente confunde estar enamorado con sentir atracción. La atracción es superficial y temporal; por lo tanto, no es importante. Lo que es importante es tener una atracción física sana. No debe haber nada que te produzca rechazo o que te resulte repulsivo, ni siquiera algo pequeño. Esto es importante porque a veces alguien dice: “En el papel se ve increíble, pero no siento mucho por él”. Cuando estés casado, no llevarás un pedazo de papel contigo a la cama.

2. Se aceptan por completo tal como son ahora.

Es esencial estar seguro de que pueden vivir juntos tal como son ahora, asumiendo que el otro nunca cambiará. No cometas el gran error de esperar que la otra persona cambie después del matrimonio. “Espero que después de que nos casemos él sea más romántico. Espero que después de que nos casemos ella sea más elegante y sofisticada. Espero que después de casarnos él sea más generoso con su dinero”. Lo más probable es que la persona no cambie y te sentirás resentido y enojado.

3. Se gustan.

Se identifican fuertemente con lo bueno del otro y se sienten cómodos con los aspectos malos. La pasión sólo ve lo bueno y no ve a la persona completa. Cuando te gusta alguien, lo respetas y lo admiras. Encontrar un aspecto de la personalidad del otro que te atrae produce mucha conexión. Por ejemplo, puedes llegar a identificarte con su profundidad, su integridad, su creatividad, su bondad, su compromiso con la comunidad, etc.

4. Construyen una amistad.

Quieres casarte con alguien que te trate como te tratan tus buenos amigos. Tienen que ser amigos y amarse, pero primero ser amigos. Los amigos se preocupan por la felicidad del otro. Los amigos disfrutan al darle al otro y satisfacer sus necesidades. Los amigos protegen la autoestima de cada uno. Se ayudan a crecer y nunca pisan al otro. Los amigos son leales y no se traicionan.

5. Saben resolver los problemas.

Las parejas exitosas resuelven de forma consistente sus conflictos y sus problemas y llegan a soluciones en las que ambos ganan. Los desacuerdos por lo general no escalan hasta convertirse en peleas feas y destructivas que provocan que ambos se sientan golpeados y desconectados. Si tienen un desacuerdo, regresan a la dirección correcta dentro de 24 horas. Cuando están en desacuerdo, lo discuten de forma justa y respetuosa y escuchan al otro con atención.

6. Son emocionalmente maduros.

Las personas emocionalmente maduras tienen consciencia de sus sentimientos y pueden nombrarlos para expresarlos con claridad. Ellas toman absoluta responsabilidad por lo que sienten y nunca culpan al otro “por hacerme sentir de cierta forma”. Son curiosas respecto a sus sentimientos y, por lo tanto, aprenden y crecen a partir de ellos. Tienen un alto nivel de tolerancia afectiva y no reprimen ni descartan sus sentimientos. Saben qué cosas los "activa" y toman responsabilidad por ello. Las personas emocionalmente maduras son vulnerables y emocionalmente honestas. Se sienten seguras la una con la otra y nunca sienten que tienen que caminar de puntillas alrededor de la otra persona. Se mantienen muy lejos de crear drama. Son asertivas y, por lo tanto, nunca caen en conductas pasivo-agresivas. Tienen límites claros y no crean triángulos destructivos.

7. Confían el uno en el otro.

Confiar significa que puedo contar contigo. Estoy seguro de que me apoyas. La confianza es el pegamento emocional que une a dos personas y permite que el amor crezca y se expanda. Sin confianza, el amor muere. Hay algunas personas que debido al dolor emocional que sufrieron en la infancia carecen de lo que se llama confianza básica. Estas personas siempre se sienten inseguras en sus relaciones íntimas y les cuesta confiar en los demás. Este es un problema que en la mayoría de los casos requiere atención profesional.

8. Son compatibles.

Aunque es verdad que los opuestos se atraen, la semejanza es lo que hace a las parejas compatibles. Como dijo una sabia mujer: “El hecho de que uno sea hombre y el otro mujer, ya es suficiente diferencia”. Algunos ejemplos importantes de semejanza es compartir una misma cultura, nivel educacional, contexto familiar, contexto socioeconómico, visiones políticas, religión y espiritualidad, cercanía en edad, compatibilidad intelectual y tener estilos de personalidad parecidos. ¡Viva la diferencia!, pero demasiada diferencia puede causar conflicto no deseado. Deben compartir algunas preferencias recreativas y ser capaces de reírse y divertirse juntos.

9. Están orientados hacia el crecimiento.

Cuando dos personas crecen constantemente, al mismo tiempo mejoran la relación al ofrecerle a su pareja una mejor versión de sí mismos. El refinamiento de carácter es la esencia de la autosuperación. Los seres humanos suben o bajan. No existe quedarse quieto. Si algo vivo no crece, entonces se está muriendo. Una relación que no crece se está muriendo. Las personas que crecen se sienten felices y vivas, lo cual agrega energía positiva a la relación. Nuestra cultura valora la comodidad material y emocional, lo cual es la antítesis del crecimiento. El crecimiento es, por definición, incómodo. Aquellos que buscan la comodidad puede ser activos, verse ocupados y puede parecer que se están divirtiendo; pero están muriendo por dentro, lo cual causa negatividad.

10. Comparten una visión de vida.

Tener una visión de vida común significa que sus valores, prioridades y metas están alineadas. En el matrimonio, dos personas pueden crecer juntas o alejarse. Ver el mundo a través de lentes similares asegura que crecerán juntos. Las almas gemelas tienen metas gemelas. Compartir valores y prioridades también reduce el conflicto y las discusiones, simplemente porque hay menos razones para discutir. Esto asegura que cuando se trate de los grandes asuntos de la vida, como dinero, educación de los hijos, familia, equilibrio en la vida, religión o política, estén en la misma página.

Si dudabas si debías casarte y puedes darle el visto bueno a la mayoría de estos puntos, entonces puedes sentirte seguro y seguir adelante. ¡Mazal Tov!