Recientemente celebré mi primer aniversario de boda y estoy tan agradecida de tener a mi esposo en mi vida.

¿Fue amor a primera vista? No.

¿Lo supe de inmediato? No.

¿Tuve una fuerte química con el que me hizo sentir mariposas en el estómago o una excitación en mi corazón antes de casarnos? No.

¿Llegó él a la relación con un trabajo estable? No.

¿Compartía él todos mis pasatiempos? No.

¿Sentía que estaba “enamorada” de él? No.

¿Él sentía que estaba “enamorado” de mí? No.

¿Acaso yo sabía lo que era el amor? ¡No!

Pero si me enfocaba en todas esas cosas que no tenía, entonces me habría quedado petrificada. Hubiera dejado la relación y no me habría casado…

Entonces, ¿cómo avancé?

Fui capaz de reconocer mi miedo y decidir que, a pesar del miedo, sabía que tenía a alguien extraordinario a mi lado.

Aunque no sentía esa atracción embriagante antes de casarme, sabía que sentía un cierto nivel de atracción hacia él.

Vi su corazón de oro.

Vi cómo trabajábamos bien juntos como equipo.

Vi que lo admiraba por su sabiduría, sus valores, su carácter y su esencia.

Confiaba en él, me preocupaba por él, lo respetaba.

Creía en él y él creía en mí.

Amaba todas las maravillosas cualidades que él irradiaba. Vi que podía hablar con él sobre cualquier cosa sin ponerme nerviosa o tener miedo. Podía ser yo misma con él.

Vi su determinación y motivación y basándome en eso, confié en que él arreglaría su situación de trabajo.

Vi su carácter bondadoso.

Vi que nos comunicábamos bien.

Vi que él era capaz de escucharme y entenderme.

Vi cuanto él me respetaba y se preocupaba por mí.

Vi que él confiaba en mí.

¡Vi que él estaba listo para comprometerse!

Pero también hubo cosas que tuve que dejar pasar. Tuve que escoger deshacerme de ese “sentimiento de enamorados” que yo anexé al amor. Decidí dejar pasar la expectativa de ese “sentimiento” porque, aunque lo había sentido en relaciones pasadas, ninguna de ellas llevó a una relación saludable.

Decidí no confiar en ese “sentimiento” como una herramienta de medición para una buena relación. Me di cuenta de que también existe el sentimiento de preocupación, admiración, valoración y apreciación… es un sentimiento diferente, pero un sentimiento confiable y seguro, algo que yo quería tener.

Decidí dejar atrás las expectativas no realistas que tenía de una pareja o de una relación y en vez prestar atención de lo que sí es.

Dejé ir ciertos pasatiempos que atesoraba cuando era soltera y que él no podía compartir conmigo y decidí que construiría nuevos pasatiempos y nuevas experiencias junto con mi esposo. Nuestra relación tenía una base fuerte y vimos que juntos podíamos hacernos incluso más fuertes.

Antes del matrimonio no sabía realmente qué era el amor. Fue solamente cuando dejé atrás todos mis apegos que fui capaz de avanzar. Y avanzar sin esos apegos me hizo tener susto y estar temerosa, temerosa de lo desconocido, con miedo de que será, miedo de no sentirme 100% sin esos apegos.

Pero a pesar de ese miedo, caminé nerviosamente por ese pasillo.

Ahora, después de un año de estar casada, estoy tan agradecida de no haber escuchado a esos miedos. Mi atracción por mi esposo solamente ha crecido más y más. Las cosas que tuvimos que superar juntos hasta ahora nos han acercado emocionalmente. Ver cuán comprometido y amoroso es hacia mí me hace sentir tan cerca de él.

Ser capaz de comunicarnos abiertamente el uno con el otro nos permite construir nuestra relación de una forma sana y entendernos mejor. Se siente tan bien saber que él siempre me apoya y que puedo contar con él.

Estoy tan orgullosa de que haya empezado su propio negocio, de que esté estudiando y trabajando tan duro.

Me encantan los nuevos pasatiempos que compartimos juntos, fotografía, paseos en la naturaleza, picnics en fogatas, kick boxing y estoy segura que habrá más.

El sentimiento que tengo con él ahora es amor, admiración, respeto, confianza, apreciación y seguridad. Segura de ser mi yo imperfecto con otra persona imperfecta en donde nos aceptamos completamente por quienes somos, con todas nuestras fortalezas y debilidades.

Aprendí que existen diferentes tipos de amor, y que el “sentimiento fuerte y apasionado” que esperamos antes del matrimonio no siempre es necesario.

El matrimonio se trata de construir, crear y encender el amor, y aprender juntos como mantener viva esa llama.

El amor debe estar basado en valores, confianza, comunicación, apreciación, compromiso, devoción y diversión. Con eso, el amor puede crecer. Sin eso, no puedo imaginarme cómo alguna llama de pasión pudiese durar.

Cuando busques a alguien para casarte, mira las cualidades que admiras de esa persona en vez de lo que le falta.

Ve lo que puedes entregar, no lo que puedes sacar de la relación.

Cuando vemos lo que les falta a las personas, seguiremos encontrando lo que les falta a las personas.

Trabaja en adquirir las cualidades que estás buscando encontrar en otro. No te limites a edad, talla, dinero, altura o cosas específicas.

Sé abierto/a a todas las posibilidades y déjate sorprender gratamente.

Amor es un verbo; se encuentra en las acciones. Yo vi todas las hermosas cualidades en mi esposo que me hicieron escoger amarlo a él. No fue basado en un sentimiento que podía ir y venir con una lista de expectativas asociadas. Fue basado en la persona extraordinaria que es y las cualidades que irradia. Se trataba de soltar esos anexos y construir nuevas experiencias juntos.

Y ahora, habiendo estado casada por un año, veo que somos personas mejores juntos. Nos admiramos el uno al otro, nos divertimos juntos, aprendemos el uno del otro, escogemos amarnos incondicionalmente y estamos ansiosos de fortalecernos a medida que pasen los años.

Shmuel, te amo tanto y estoy tan agradecida de que estemos casados, amándonos y construyendo juntos.

¡Feliz primer aniversario!