Imagina: cuatro años de cuarentena, la sacaron a la fuerza de su hogar, lejos de su amado Mordejai, la única familia que tuvo en su vida. Ester tuvo que unirse a un harem de mujeres y esperar cuatro años hasta que el rey Ajashverosh la mandó a llamar.

Desde la perspectiva de una mujer soltera, para mí la historia de Purim es el sacrificio épico de una mujer que se pone a la altura del desafío en una situación que nunca pensó que tendría que enfrentar. Ester era una mujer como todas nosotras, con sueños y esperanzas, que fue obligada a entrar a una situación en la que no tenía ningún control.

Esto le da cierta perspectiva a nuestra situación actual. Muchos teníamos planes y sueños de seguir adelante durante el último año y no tenemos idea cuándo podremos retomarlos. Estar soltera ya es un estado repleto de soledad y aislamiento, pero la pandemia nos obligó a enfrentar un nivel que ninguna persona soltera pensó que podría presentársele. Muchos tuvimos que pasar aún más tiempo a solas, incluso durante las festividades.

A veces parece que hay una lucecita de esperanza en el horizonte y en otros momentos parece como si este periodo fuera interminable, con constantes cambios y sorpresas a cada paso. Esto me recuerda a Ester y la historia de Purim. A lo largo de la historia de Purim nunca se menciona explícitamente el Nombre de Dios, pero vemos Su mano guiando el curso de los acontecimientos. Al comienzo las cosas parecen turbias y de repente todo empeora y parece que no hay ninguna esperanza.

Hamán, el consejero del rey, se obsesiona con exterminar al pueblo judío. Mordejai, el tío de Ester, va y le dice: "No pienses que te vas a salvar del destino de todos los judíos por estar en el palacio del rey. Si permaneces callada en este momento, la salvación y el alivio llegarán a los judíos de otra fuente, y tú y la casa de tu padre se perderán. Quién sabe si no es precisamente para esto que llegaste a este puesto real".

Ester tenía sueños y deseos para su vida como cualquier otra mujer. Esa no era la situación que ella esperaba para su vida, estar casada con un rey con tendencias a asesinar a su pueblo. En ese último momento, Dios le dio una oportunidad de asociarse con Él en Su visión más global de la realidad. No, esto no era el sueño que ella tenía, pero era una oportunidad de ponerse de pie y dejar su huella. Mordejai la confrontó directamente con esta realidad.

Todos tenemos oportunidades como estas en las situaciones en las que nos encontramos. Incluso este año, durante el corona, incluso cuando estamos solos y solteros. Una de mis amigas comenzó un grupo de whatsapp específicamente para mujeres solteras, para contribuir y ayudar a familias y parejas que tienen dificultades en este período. Aunque las cosas pueden no ser como imaginamos que serían, tenemos una oportunidad de asociarnos con Dios y contribuir a la visión más global de una forma poderosa y productiva.

Ester aceptó el desafío, se puso a la altura de las circunstancias y finalmente salvó al pueblo judío porque aprovechó la oportunidad a pesar de sus miedos y de su pérdida. Al final de la historia vemos que todo lo que parecía ser un final devastador para los judíos se invirtió 180 grados en su beneficio.

No, las cosas no resultaron para Ester como ella esperaba. Pero hay un bien mayor. Y si nos esforzamos un poquito para salir de nosotros mismos y nos elevamos ante el desafío, podremos dejar nuestra huella de una forma única, sin importar nuestras circunstancias.