Shabat nos ofrece una oportunidad increíble para vivir en un plano diferente por un día cada semana, en donde nos enfocamos en nuestro lado espiritual y pasamos tiempo con familia y amigos.

He aquí tres formas en las que salimos fortalecidos y revitalizados de este hermoso día.

Un día para desconectarse

Un importante estudio sobre adolescentes encontró que los teléfonos celulares y otras actividades basadas en pantallas son adictivas, casi de la misma forma que las drogas farmacéuticas encienden conducta adictiva: “El Trastorno de adicción a Internet (IAD por sus siglas en inglés) está convirtiéndose actualmente en un problema mental serio alrededor del mundo” afirmaron los investigadores. Utilizar aparatos electrónicos estimula nuestro cerebro casi de la misma forma que lo hacen los narcóticos.

Mientras que las causas y tratamientos de la adicción a Internet son complejas, desconectarse un día a la semana puede ayudar a atenuar la influencia que los aparatos electrónicos tienen sobre nosotros, permitiéndonos experimentar el mundo sin el filtro de los smartphones y otros aparatos.

La Dra. Mary Gomes, profesora en Sonoma State University y una experta en uso de tecnología, usualmente les pide a sus alumnos que dejen de usar sus teléfonos celulares por un día y luego les pregunta sobre sus experiencias. La mayoría de los alumnos reporta haber saboreado al mundo en una forma que nunca habían podido cuando estaban pegados a sus teléfonos: “Como hijos de la era de los smartphones, algunos de ellos estaban experimentando largos periodos de atención ininterrumpida por primera vez en años”.

Shabat ofrece la oportunidad perfecta para apagar los aparatos electrónicos por un día entero, permitiéndonos experimentar la vida en “tiempo real”, sin la tecnología que nos distrae la mayoría del tiempo.

Cenas familiares

Anne Fishel, Ph.D. es la fundadora y directora del proyecto “Family Dinner Project” (proyecto de cenas familiares) en la universidad de Harvard. “Como terapeuta familiar”, comenta, “a menudo me dan ganas de decirles a las familias que vayan a casa y cenen juntos en vez de pasar una hora conmigo. Y veinte años de investigación en América, Europa y Australia, respaldan mi entusiasmo por las cenas familiares. Resulta que sentarse juntos a cenar es excelente para el cerebro, el cuerpo y el espíritu”.

No siempre es fácil encontrar el tiempo en la agenda de todos para sentarse juntos a comer, pero cenar juntos trae sorprendentes beneficios. Para los niños pequeños, comer junto con sus familias mejora el vocabulario incluso más que si se les estuviera leyendo algo en voz alta. Para niños más grandes, comer en familia se asocia a recibir calificaciones notoriamente más altas en la escuela. Adolescentes que participan en cenas familia es son más positivos, más resilientes, tienen tasas menores de depresión y reportan sentirse más optimistas sobre el futuro.

Las cenas de Shabat —la cena del viernes por la noche, el almuerzo de Shabat en la tarde y la tercera comida 'seudat shlishit' que se come en la tarde de Shabat antes del atardecer— nos dan tiempo para comer juntos con familia y amigos y reconectarnos con buena compañía y conversación.

En mi casa, veo en la práctica el inmenso poder de comer juntos en Shabat y de como eso nos une. Durante la semana intentamos tener comidas familiares, pero nuestros horarios ocupados a menudo se interponen. E incluso cuando podemos sentarnos a cenar juntos en familia, tenemos suerte si esas cenas duran veinte minutos a lo más; pareciera como si apenas comenzáramos cuando ya todos se han ido a hacer lo suyo.

En Shabat, nuestras comidas se sienten muy diferentes que nuestras rápidas cenas familiares durante la semana. En Shabat nos sentamos en una mesa hermosa y disfrutamos comidas más elaboradas y relajantes. En vez de levantarnos apenas terminamos de comer, todos quieren quedarse a conversar.

Crear recuerdos judíos

Hace años una amiga y yo discutimos formas en las que podíamos asegurar que nuestros hijos amaran ser judíos. Mi amiga no era religiosa, sin embargo, el judaísmo era importante para ella. Acordamos que celebrar Shabat —encender velas el viernes en la noche y tener una cena después con kidush y hamotzí sobre pan— era un ritual familiar importante de adoptar.

Mi amiga no siempre ha podido cumplir sus metas de celebrar Shabat cada semana, pero la mayoría del tiempo sí, y su familia a menudo disfruta una linda cena de Shabat juntos. Su hija mayor está preparándose ahora para la universidad y sorprendió a su mamá anunciando que ella solamente va a considerar universidades que tengan una fuerte vida judía. “Tengo que tener cenas de Shabat como hacemos en casa”, explicó su hija.

Nuestros hijos nos observan y se dan cuenta qué priorizamos. Al hacer espacio para Shabat —desde encender las velas hasta disfrutar comidas de Shabat e ir a la sinagoga— estamos enviándoles un poderoso mensaje a nuestros hijos de que Shabat importa y de que ser judíos es el aspecto crucial de nuestra identidad.

Aunque él se consideraba a sí mismo un judío secular, Ahad HaAm (Asher Zvi Hirsch Grinberg) se dio cuenta de que la vida judía sin Shabat era impensable. Él escribió famosamente, “Más de lo que los judíos cuidan Shabat, el Shabat ha cuidado a los judíos”.

Esta es una verdad eterna. Que seamos enriquecidos este Shabat con su espíritu y las muchas hermosas bendiciones que nos trae.

¡Shabat Shalom!