Aquí te presento una breve guía con un significado más profundo de algunos de los elementos de la cena de Shabat y de otras comidas de las festividades judías. Después de leerla, nunca más mirarás de la misma forma a tu mesa de Shabat.

Las velas de Shabat

La imagen de una mujer encendiendo dos velas para recibir el Shabat es un ícono judío. Las velas de Shabat representan dos aspectos claves del día. Ellas simbolizan el "honor del Shabat" y el "disfrute del Shabat", y son un  poderoso recordatorio visual respecto a que cada semana, durante 25 horas, los judíos viven en un plano diferente, disfrutando la parte espiritual de la vida.

Si bien muchas mujeres encienden dos velas, otras acostumbran a encender más. Una tradición común es encender una vela por cada miembro de la familia. Algunas mujeres prefieren encender velas de aceite. Las velas de Shabat se encienden cuando comienza a anochecer, justo antes de que comience el Shabat y lo ideal es que duren hasta el fin de la cena de Shabat. Después de encender las velas, las mujeres se cubren los ojos y recitan la siguiente bendición para recibir al Shabat en sus hogares:

"Bendito eres Tú, Hashem, Dios nuestro, Rey del universo, Quien nos ordenó encender las velas del Shabat".

Mantel y vajilla especial

Shabat a menudo es llamado “la Reina Shabat” y se lo compara con la realeza. Tal como limpiaríamos la casa y prepararíamos una bella mesa para una reina de carne y hueso que planeara visitar nuestro hogar, la costumbre es prepararse para el Shabat como si fueran a llegar huéspedes importantes. Incluso si alrededor de la mesa sólo estaremos nosotros y nuestros hijos, hay algo mágico y especial en sentarse alrededor de una mesa bellamente servida y comer una comida más formal de lo que estamos acostumbrados. Las comidas de Shabat son muy diferentes a las comidas de los días de la semana y nos brindan la oportunidad de interactuar en un espacio diferente y en un nivel más profundo.

Shalom Alejem

Shalom Alejem, el canto icónico con el que comienza la cena del Shabat, es un saludo poético a un par de ángeles. La historia detrás de esta canción es sorprendente y muy bella.

El Talmud (Shabat 119b) explica que cada semana en Shabat, cada judío es acompañado por dos ángeles invisibles: uno bueno y otro malo. Estos ángeles revisan si la casa está lista para Shabat: ¿Están las camas tendidas? ¿La mesa está servida? ¿Las velas de Shabat están encendidas? Si todo está preparado, el ángel bueno bendice el hogar diciendo: “Que también sea así la próxima semana”, y el ángel malo se ve obligado a responder: “Amén”. Sin embargo, que Dios no lo permita, si la casa no está preparada para Shabat, entonces el ángel malo es quien puede desear que la casa esté igual la siguiente semana, y el ángel bueno se ve obligado a responder: “Amén”.

Los kabalistas de Tzefad, Israel, escribieron el cántico Shalom Alejem hace unos 400 años para reconocer y saludar a estos ángeles invisibles. La canción se difundió y ahora se la entona al comienzo de la cena de Shabat en los hogares judíos de todo el mundo.

Cubrir la jalá

Dos hogazas de jalá (o de cualquier pan) adornan la mesa de la cena y del almuerzo de Shabat, simbolizando la porción doble de man (o maná) que Dios dio a  nuestros ancestros en el desierto después del Éxodo de Egipto. Debido a que nuestros ancestros no podían recolectar el man en Shabat, el día de descanso, cada viernes recibían una porción doble.

Las hogazas de jalá también recuerdan las hogazas de pan que había en la mesa en el antiguo Templo de Jerusalem. Hoy nuestros hogares se consideran "templos en miniatura", en los que servimos a Dios y vivimos vidas judías. Nuestras mesas de Shabat tienen algunos vestigios de la gloria del Templo de Jerusalem, el punto central donde los judíos solían rezar.

Hay otro símbolo de la mesa de Shabat que también rememora el Templo: la sal en la cual untamos la jalá. Así como en el antiguo Templo de Jerusalem al ofrecer sacrificios a Dios esparcíamos sobre ellos sal, también hoy en día en Shabat esparcimos sal sobre nuestra jalá antes de comerla. La sal es un conservante y simboliza la elevación de la comida física al reino espiritual, dándole un significado eterno.

El hecho de cubrir la jalá tiene muchos significados simbólicos. En el desierto, el maná estaba cubierto con rocío y, para recordar esto, cubrimos nuestra jalá con un mantelito. Cubrir la jalá también nos enseña una lección práctica. En Shabat, hacemos Kidush con vino antes de decir la bendición por la jalá. Una interpretación muy bella es que el hecho de cubrir la jalá nos recuerda ser cuidadosos respecto a los "sentimientos" de la jalá, y cubrirla para que no vea que no se la honra en primer lugar. Por supuesto, las hogazas de jalá no ven ni sienten, pero ser sensibles ante sus supuestas “necesidades” nos recuerda cuán crucial es tener cuidado de no lastimar los sentimientos de las personas.

Cuentan que una vez el gran Jafetz Jaim, Rav Israel Meir Kagan, visitó a alguien en Shabat. El padre de la casa dijo la bendición por la jalá y cuando buscó la sal para untar la jalá, no la encontró por ninguna parte. Al no encontrar el salero, le gritó a su esposa por haberse olvidado de poner la sal en la mesa. Humillada, la mujer corrió a la cocina a buscar el salero. Un rato más tarde, el Jafetz Jaim le preguntó al dueño de casa: “¿Por qué cubrimos la jalá?”. El anfitrión se sorprendió de que le preguntaran algo tan simple. “Para cuidar los sentimientos de la jalá”, respondió. ”Exactamente. Y si somos tan cuidadosos de proteger los sentimientos de las hogazas de pan, que no pueden sentir, cuánto más cuidadosos debemos ser de no avergonzar a seres humanos reales, vivos”, le dijo el Jafetz Jaim.

Vino

La plegaria especial de Kidush que recitamos en Shabat sobre una copa de vino o de jugo de uva, es una mitzvá clave de la Torá: “Recuerda el día de Shabat para santificarlo”. Al recitar la bendición especial del Kidush sobre el vino, declaramos que el Shabat es especial para nosotros.

Haz clic aquí para ver el Kidush de la noche del viernes, que tradicionalmente se dice sobre una copa de vino o jugo de uva.

Guefilte fish

El pescado ocupa un lugar especial en el menú de Shabat. La Torá nos instruye que debemos regocijarnos en Shabat y una forma de lograrlo es comer alimentos sabrosos. En la antigüedad el pescado se consideraba una gran delicia. Eso sigue siendo cierto hoy en día y es por eso que muchos judíos se esfuerzan para comer pescado como su primer plato en la cena de Shabat.

Una receta de pescado icónica judía es el guefilte fish. El nombre viene del idish y significa 'pescado relleno'. Originalmente se rellenaba la piel del pescado con pescado molido y condimentado y luego se lo cocinaba. Esta no sólo es una forma deliciosa de servir el pescado, sino que también implica que no hay espinas que haya que separar mientras se lo come. En la sección kósher de muchos supermercados puedes encontrar la mezcla congelada de guefilte fish que se puede hornear o hervir. Esto significa que preparar un delicioso guefilte fish es sencillo y rápido, y puede formar parte de la deliciosa cena de la noche del viernes.

Haz clic aquí para saber más sobre el guefilte fish:

Tener invitados en Shabat

Invitar huéspedes para compartir las comidas de Shabat da realce a la ocasión y cumple con la importante mitzvá de hajnasat orjim, 'recibir huéspedes'. Cuando llenamos nuestro hogar con invitados, estamos emulando a nuestros ancestros Abraham y Sará que se destacaron por su hospitalidad. De hecho, la Torá explica que ellos vivían en una tienda con aperturas en las cuatro direcciones para poder ver a los viajeros que se acercaban e invitarlos a su hogar. Cuando llegaban visitas, Abraham y Sará compartían con ellos alimentos y bebidas y también les enseñaban sobre Dios.

Aunque no vivimos en el mismo nivel espiritual que Abraham y Sará, de todas formas intentamos seguir su ejemplo e invitar huéspedes a nuestro hogar. Ya sea que tengamos una casa repleta de visitas o sólo uno o dos amigos especiales, compartir nuestras comidas de Shabat con invitados es una forma de dar realce al momento y hacer todavía más especiales las comidas de Shabat.

Birkat Hamazón

Ninguna comida de Shabat está completa sin esta bendición tradicional al concluir la comida. La Torá nos instruye que debemos agradecerle a Dios después de comer: “Comerás y te saciarás y bendecirás a Hashem, tu Dios, por la buena Tierra que te dio” (Deuteronomio 8:10), La plegaria de Birkat Hamazón, cuatro bellas bendiciones que alaban y agradecen a Dios por la comida que acabamos de comer, cumple con lo ordenado en este versículo.

El poeta hebreo conocido como Ajad HaAm dijo: “Más de lo que los judíos cuidaron el Shabat, el Shabat cuidó a los judíos”. La belleza, el significado y las tradiciones del Shabat nos mantuvieron durante milenios. Una parte clave de esto es la cena del Shabat con sus diversos rituales, que continúan dándonos forma en la actualidad.