Puede ser bueno mirar hacia atrás, hacia el pasado. Podemos aprender mucho, tanto de nuestros aciertos así como de nuestros errores. Pero también, tenemos que tener cuidado de no dejar que nuestros errores del pasado nos perturben hasta el punto en que tengamos miedo de intentarlo de nuevo.

Esta semana, la Torá relata que ya era tiempo de que Aarón, el Kohen HaGadol (Sumo Sacerdote), ejecutara para el pueblo judío algunas de las tareas sagradas en el Tabernáculo. Él estaba inseguro y pensaba que no era digno de hacer tales cosas, ya que se sentía responsable por el becerro de oro que el pueblo había construido en contra de la voluntad de Dios.

Pero Moshé, su hermano, hizo que recuperara su seguridad. Él lo animó a ir más allá de sus errores del pasado, lo alentó para que de esta manera realizara todas las grandes cosas que él era capaz de realizar.

Aprendemos de aquí, que siempre debemos tratar de ser lo mejor que podamos en el presente, sin importar lo que haya ocurrido en el pasado.

En nuestra historia un niño y su hermana aprenden a evitar que los errores del pasado les impidan hacer el bien en el presente.

“Animando y Alentando”

Los niños Levi se subieron emocionados a la mini-van familiar. La señora Levi fue muy cuidadosa y empacó suficientes aperitivos y juegos para que el viaje de una hora a la residencia de ancianos fuera agradable.

“La tía Marta va a estar muy feliz de vernos” exclamó Lisa, mientras su padre encendía el motor.

Su madre miró alrededor. “Hey, ¿dónde está Miguel?”, preguntó al notar que el muchacho no estaba en la mini-van.

Sin perder un segundo el pequeño David se inclinó sobre el asiento del conductor y comenzó a tocar la bocina insistentemente.

"¡Hey, basta!", dijo su padre sonriendo, “Vas a despertar a todo el barrio”. Luego se dirigió a su hija mayor y dijo “Lisa, por favor, podrías ir a decirle a tu hermano que estamos partiendo, pídele que se apresure"

"No hay problema papá", contestó la niña alegremente. Ella corrió hasta la casa y se dirigió al cuarto de su hermano menor ubicado al otro extremo del salón. “¡Miguel!, Mi-guel” exclamó con voz melódica. Golpeó su puerta un par de veces. Finalmente cuando escuchó un débil “¿sí, quién es?”, abrió la puerta y entró.

Miguel estaba acurrucado en su cama, con la cabeza tapada. “Hey Miguel, ¿qué ocurre?” preguntó ella. “¿Estamos todos esperándote afuera y tu decidiste dormir una siesta?”

El muchacho asomó su cabeza. La broma de su hermana no le había causado gracia. “No voy a ir” dijo simplemente.

“¿Pero por qué no?” preguntó Lisa sorprendida. “La tía Marta se va a poner tan feliz con nuestra visita de hoy”

Su hermano sacudió la cabeza. “Quizás ella se pondrá feliz de verte a ti” dijo él, “pero probablemente yo sólo voy a provocar que se disguste”.

Cuando Miguel notó que Lisa estaba un poco confundida comenzó a explicar. "¿Recuerdas el invierno pasado, cuando fuimos a visitar a nuestra abuela al hospital?"

La chica asintió.

“Bueno, cuando le pregunté insistentemente por qué estaba allí y por qué no movía sus brazos, y después le pregunté si se iba a morir – ella se alteró y comenzó a llorar. Después de eso mamá me dijo que no era bueno que yo hiciera ese tipo de preguntas y que sería mejor si sólo tratara de animarla. Así que esta vez me quedo en casa. No voy cometer el mismo error nuevamente, no quiero que la tía Marta llore también.”

"¡Bip bip!" sonaba la bocina del vehículo.

“Oh, es el pequeño David otra vez”, sonrió Lisa. "Mira Miguel, de verdad puedo entender que estés alterado por lo que pasó la última vez. Pero también sé que tú eres una persona considerada que no quiere herir los sentimientos de nadie. Todos cometemos errores y a veces decimos cosas que no deberíamos, ¡pero no debes permitir que lo que ocurrió la última vez te impida intentarlo esta vez!

El rostro de Miguel se iluminó un poco mientras se levantaba lentamente de su cama.

Lisa continuó, “¿tú quieres animar a la tía Marta, cierto?”

Miguel asintió. “Seguro, yo se que ella se siente sola y que necesita que la visiten. Pero después de lo que paso con la abuela, la verdad es que no se si soy capaz...”

“Está bien. Lo que pasó, ¡ya pasó!,” dijo Lisa. “Pero ahora puedes dejar eso atrás y comenzar de cero. ¿Qué tal si de hoy en adelante comienzas a hacer las cosas bien?”

Miguel pensó por un momento y dijo, "Creo que podría hacerlo, ¿cierto?”

De pronto fueron interrumpidos bruscamente por otro bocinazo. “¡Vamos!”, dijo Miguel, saltando de la cama. “Vamos antes de que David estropeé la bocina de la van.”

Juntos se rieron. A medida que se dirigían hacia el coche, Miguel miró a su hermana y le dijo, "¡Gracias Lisa, ciertamente podría aprender de ti algunas lecciones acerca de como animar a una persona!”

De 3 a 5 años

P. ¿Qué sintió Miguel cuando llegó la hora de ir a visitar a su tía en el asilo de ancianos?

R. Él no quería ir, porque tenía miedo de hacerla sentir mal así como hizo sentir mal a su abuela.

P. Sólo por el hecho de que cometimos un error o hicimos algo mal en el pasado, ¿eso significa que no podemos tratar de hacer lo correcto ahora?

R. No. Siempre podemos comenzar de cero y podemos hacer lo correcto desde ese momento en adelante.

De 6 a 9 años

P. ¿Qué fue lo que dijo Lisa que convenció finalmente a Miguel?

R. Ella fue capaz de ayudarlo a entender que una persona siempre tiene una segunda oportunidad para superarse. Lo ayudó a entender que el hecho de que había tomado algunas malas decisiones en el pasado, no era razón para pensar que no podría actuar correctamente en el presente. Sus palabras alentaron a Miguel a intentarlo nuevamente, a pesar de lo que había ocurrido en el pasado.

P. ¿Tú crees que estamos destinados a comportarnos de una determinada manera, o podemos elegir cambiar para mejor?

R. Hay algunas cosas que no podemos cambiar. Una persona alta no puede achicarse o viceversa. Pero cuando se trata de nuestro comportamiento nunca estamos atascados. A pesar de que no somos capaces de cambiar de la noche a la mañana, si seguimos tratando, finalmente podremos llegar a comportarnos de la manera que deseamos.

P. ¿Puedes pensar en alguna ocasión que hayas decidido hacer algo que fue muy difícil?

10 años y más

P. Nuestra tradición espiritual no describe a una buena persona como alguien que nunca hace el mal, sino como alguien que en reiteradas ocasiones fracasa y se vuelve a levantar. ¿Cómo se puede entender esto? ¿Por qué cree que es así?

R. La vida es un proceso dinámico. Una persona que se concentra en el crecimiento espiritual inevitablemente se va a encontrar con dificultades y con pruebas que en algunas ocasiones será capaz de sobrepasar y en otras ocasiones no. Sin embargo, incluso cuando pareciera ser que "no lo logró", eso en sí mismo es sólo una prueba más. Dios quiere que desbloqueemos esa capacidad oculta que existe dentro de nosotros mismos, de levantarnos una y otra vez, y que así continuemos nuestro camino de crecimiento personal. El proceso dinámico a través del cual deseamos ser cada vez mejores es algo bueno en si mismo. El niño en nuestra historia logró esto cuando fue capaz de superar sus temores pasados y aceptó ir a visitar a su tía.

P. ¿Si las decisiones de una persona estuvieran determinadas por su personalidad, o por las circunstancias de su vida, tú dirías entonces que esa persona no es responsable de su comportamiento? ¿Por qué sí, o por qué no?

R. Ciertamente, esa persona se enfrenta a un reto mayor con respecto a tomar decisiones apropiadas. Sin embargo esa persona, así como todos nosotros, es responsable en última instancia de las decisiones que toma. Dios quiere que todos nosotros triunfemos y Él nos da las herramientas para hacerlo. Si honestamente buscáramos dentro de nosotros mismos, a menudo podríamos descubrir los medios para superar las circunstancias más difíciles. Dios nunca se da por vencido con nosotros, por lo tanto Él quiere que nosotros tampoco nos demos por vencidos.

P. ¿Puedes pensar en alguna ocasión que hayas decidido hacer algo que fue muy difícil?