Hay ciertas cosas que sabemos que no son buenas para nosotros, pero de todos modos sentimos la tentación de hacerlas. ¿Hay alguna forma de mantener el control sobre nosotros mismos?

La parashá de esta semana enseña una valiosa herramienta para ayudarnos a tener éxito.

Nos habla de un nazir – una persona que decidió que beber vino no era bueno para él, y que por lo tanto, hizo un voto para no hacerlo. Pero una vez que lo hace, no sólo se abstiene de beber vino, sino que incluso se abstiene de beber jugo de uva, vinagre, o cualquier otro producto derivado de la uva.

La naturaleza humana es tal que podemos caer fácilmente cuando estamos cerca de algo parecido a lo que queremos evitar. Y esta es la razón por la cual el nazir se aleja de cualquier bebida de uva a pesar de que realmente sólo quería evitar el vino.

Podemos aprender de esto que es bueno poner "vallas de protección" en nuestras propias vidas para ayudarnos a vivir de la forma en que queremos, y así mantenernos alejados de las cosas que no son buenas para nosotros.

En nuestra historia, dos chicos aprenden el sentido de mantener cierta distancia con respecto a algunas cosas...

"El Gran Chapuzón"

Gastón y Jorge se consideraban a si mismos un equipo de espías. Su misión era explorar todos los rincones del barrio campestre de cabañas donde pasaban el verano con su familia.

Ellos descubrieron en sus varias "operaciones de espionaje" una pila escondida de sillas viejas de salón, una gran caja con cosas perdidas que parecían estar esperando ser rescatadas hace ya 20 años, y otros innumerables tesoros escondidos.

Su padre parecía divertirse con sus "misiones", pero les advirtió que no se metieran en nada peligroso.

Una mañana los chicos se toparon por casualidad con su mayor descubrimiento del verano. Al jugar ping-pong en la sala de juegos, Gastón vio lo que parecía una puerta escondida detrás de un grupo de mesas apiladas. Con una mirada conspirativa se la señaló a su hermano. Jorge recibió el mensaje de inmediato y luego, cuando nadie estaba mirando, los muchachos se escabulleron. Ellos descubrieron que la puerta no estaba bloqueada, y entraron al lugar.

Se trataba de una entrada secreta desconocida que llevaba ¡a la piscina cubierta de la comunidad! Ellos entraron justo en el horario en que no se podía ocupar la piscina, y no había un alma. Los muchachos caminaron a través del complejo tenuemente iluminado, hasta que Jorge toco el hombro de su hermano y le dijo "Bueno, vamos a salir de aquí".

"¿Por qué?", preguntó Gastón, apuntando la enorme piscina. "¡Ni siquiera hemos comenzado a investigar!", sonrió.

"Hablo en serio", dijo Jorge. "Hay señales en todo el lugar que dicen que nadie puede entrar en este horario. ¿Recuerdas lo que nos advirtió papá? Podríamos meternos en problemas, o incluso en algo peor".

Pero Gastón no cedía. "Las señales se refieren a que nadie se meta a la piscina, y nosotros no nos hemos metido, ¿verdad?" Jorge no supo que responder. "¿Acaso tenemos que permanecer fuera de toda la zona? Tal vez la piscina es peligrosa pero el área alrededor no lo es. ¿Cuál es el problema si sólo investigamos un poco? Hey, ven ver esta plataforma de clavados, ¡parece nueva!".

Los muchachos subieron a la plataforma. Y tenían razón, era nueva, tan nueva que aún no había sido instalada apropiadamente.

¡SPLASH!

El peso de los niños causó que cayeran directo en la piscina. Afortunadamente eran buenos nadadores y rápidamente salieron de la piscina, asustados, pero sanos y salvos.

Sin comprobar si había moros en la costa, corrieron y salieron por la misma puerta secreta por la cual habían entrado. Pero tuvieron la mala suerte de chocar contra un grupo de adultos, incluidos su padre y el salvavidas de la piscina que acababan de entrar a la sala de juegos.

Los "espías" fueron capturados y condenados a una semana sin natación.

Aquella semana terminó siendo la más calurosa del verano. Ellos se sentaron fuera del área de la piscina y mientras escuchaban los sonidos de algunos de sus amigos zambulléndose y divirtiéndose, aprendieron una gran lección de como interpretar correctamente las señales.

De 3 a 5 años

P. ¿Cómo se sintió Gastón cuando su hermano le dijo que debían abandonar la zona de la piscina?
R. Él no quería salir. En su opinión sólo la piscina era peligrosa, y por lo tanto, no había ninguna razón para abandonar la zona.

P. ¿Está bien acercarse a algo que sabemos que es peligroso?
R. No. Debemos mantener nuestra distancia para estar seguros de no salir lastimados.

De 6 a 9 años

P. Si en nuestra historia los chicos no hubieran caído a la piscina, y por el contrario, hubieran escapado a salvo sin que nadie se diera cuenta. ¿Crees tú que eso demostraría que la regla de mantenerse fuera de la zona de la piscina era una regla absurda? ¿Por qué sí, o por qué no?
R. Los que hicieron esta regla no pensaban que todos los que la desobedecieran caerían en la piscina lastimándose. De hecho, ellos sabían que la mayoría de la gente probablemente no caería en la piscina. Pero ya que el riesgo era elevado y las posibles consecuencias eran muy graves, racionalmente decidieron hacer que la regla fuera como una valla de protección para resguardar a los veraneantes.

P. Cuando consideramos la posibilidad de hacer algo peligroso, ¿cómo podemos decidir si vale la pena arriesgarnos o no?
R. En situaciones como ésta, podemos preguntarnos a nosotros mismos "¿Qué puedo ganar y qué puedo perder?". A menudo se vuelve muy claro si el riesgo vale realmente la pena o no. Si los muchachos se hubieran preguntado esto al entrar a la zona de la piscina, lo más probable es que hubieran decidido salir, ya que había poco que ganar y mucho que perder.

P. ¿Puedes pensar en algo muy importante que tú proteges con una valla?

10 años y más

P. El nazir optó por abstenerse de ciertas cosas con el fin de alcanzar un mayor nivel espiritual que a su vez le dará mayor placer. ¿Cómo es posible que las restricciones generen placer?
R. Todos tenemos metas – cosas que sabemos que nos darán gran placer y satisfacción. Sin embargo, a lo largo del camino hay tentaciones que nos desvían frecuentemente. Puede ser que si cedemos ante ellas nunca alcancemos nuestro verdadero objetivo. Por esta razón, sabiamente, decidimos hacer restricciones y abstenernos de estas tentaciones como una forma de alcanzar el gran placer que nos dan nuestras metas verdaderas.

P. ¿Por qué una persona que decide abstenerse de beber vino debe también renunciar a comer uvas, que ni siquiera son alcohólicas?
R. La psiquis humana es muy interesante. Cuando existe alguna cosa que claramente queremos evitar, entonces, incluso las cosas inofensivas que se asocian a ella pueden hacer que nosotros caigamos en la tentación. No es extraño que la psiquis de una persona se diga a sí misma después de comer una uva, "Bueno, ¿y ahora qué importa si bebo jugo de uva?, tan sólo son uvas aplastadas". Y después de un tiempo, "¿No es acaso el vino sólo jugo de uva que ha fermentado?". Y antes de que se de cuenta, él ya habrá hecho exactamente lo que no quería. Por esta razón, la Torá nos pide que "construyamos vallas" que nos ayuden a vivir de la forma que realmente deseamos.

P. ¿Puedes pensar en algo muy importante que tú proteges con una valla?