¿Qué transforma a alguien en un líder?, ¿se trata de una persona con grandes músculos o una voz fuerte? ¿Necesitamos realmente líderes?

La Torá nos da una visión fascinante de lo que deberíamos esperar de nuestros líderes y también de lo que ellos deberían esperar de nosotros. Moisés fue el gran líder del Pueblo Judío. Él fue quien los guió en la salida de la esclavitud de Egipto y los acompañó hasta los bordes de la Tierra de Israel.

Pero Dios le reveló a Moisés, al final de su vida, que él no iba a ser el líder del Pueblo Judío cuando finalmente entraran en la Tierra de Israel para vivir en ella como la nación especial y espiritual de Dios.

Moisés estaba muy preocupado, pero no por sí mismo. Él estaba muy preocupado porque sabía que sin la guía de un líder sabio y sensible, el Pueblo Judío sería como un rebaño de ovejas sin pastor.

Moisés le suplicó a Dios que eligiera un nuevo líder que fuera desinteresado y que se preocupara sinceramente por entender las necesidades específicas de cada persona dentro de la nación.

La lección que nos enseña la Torá es que todos necesitamos líderes que nos guíen a través de la vida con éxito, pero que un verdadero líder es alguien que está sinceramente dedicado al bienestar de los demás.

 

 En nuestra historia, un grupo de niños aprende acerca de que cosas transforman a alguien en un líder – y que cosas no.

"Sigue al Líder"

A Miguel y a sus amigos les encantaba jugar a encestar el balón. Durante todo el verano Miguel y los muchachos estaban en la cancha de baloncesto, desde muy temprano en la mañana hasta el atardecer.

A veces, solamente practicaban o jugaban a lanzarse el balón entre ellos. Pero también había días especiales en que se sumaba otro grupo de niños del barrio y tenían un verdadero "juego oficial".

Este era uno de esos días, pero a medida que se acercaba la hora del encuentro, los chicos no sabían qué hacer. El capitán de su equipo, Miguel, tenía una cita con el dentista y no estaría con ellos para ayudarles a decidir quién jugaría en cada posición. Quién sería el conductor, quién jugaría en el centro, etc., como siempre lo hacía.

Los niños estaban tratando de decidir qué hacer, cuando de pronto, una gran voz puso fin a la discusión. Era Freddy, uno de los niños nuevos del barrio. "Hey, yo voy a ser capitán, ¿está bien?", declaró el fornido pelirrojo. Y antes de que alguien tuviera la oportunidad de responder, el muchacho continuó diciendo: "Yo puedo hacer un mejor trabajo que cualquier otra persona de aquí. Mi padre era entrenador de baloncesto en la universidad, y además, en caso de que ustedes no lo hayan notado, el balón es mío".

Los muchachos se miraron entre ellos y encogieron sus hombros. Freddy era el nuevo líder. Ellos comenzaron a jugar y pronto comenzaron a lamentar su decisión. Miguel siempre se aseguraba de que todo el mundo tuviera una oportunidad justa de jugar, mientras que Freddy escogió sólo a sus mejores amigos para comenzar el juego, y dejó afuera a todos los demás. También se aseguró de lanzar casi todos los tiros el mismo. Miguel, por el contrario, era muy cuidadoso de pasar el balón para que alguien más lanzara cuando veía que el otro chico tenía una mejor oportunidad de encestar.

Finalmente, llegó el entretiempo, y los muchachos se sentaron en el pasto para descansar y tomar una bebida fría. Y a pesar de que iban ganando el juego, la única persona del equipo que sonreía era Freddy.

Pero justo antes de que comenzara la segunda mitad, apareció Miguel sorprendiendo a todos. ¡Su cita al dentista había sido cancelada! Todos los muchachos suspiraron con alivio por el regreso de su antiguo líder. Incluso Freddy no pudo quejarse ya que todo el mundo sabía que él sólo estaba reemplazando a Miguel.

Los chicos trotaron felices de vuelta a la cancha con Miguel en la delantera. Miguel, como de costumbre, fue cuidadoso e incluyó a todos en el juego. Incluso Freddy se sintió bien cuando Miguel (que se había percatado de que Freddy se sentía mal por no seguir siendo el capitán) le dio la oportunidad de reanudar el encuentro jugando de central, la posición más codiciada de todas. Los niños disfrutaron mucho más el resto del juego y todos estuvieron de acuerdo en que Miguel era el tipo de líder al que ellos querían seguir.

De 3 a 5 años

P. ¿Cómo se sintieron los muchachos cuando Freddy asumió el cargo de capitán del equipo?
R. Ellos estaban molestos y arrepentidos de haberlo elegido, ya que acaparó toda la diversión sólo para él y sus mejores amigos.

P. ¿Cómo se sintieron cuando Miguel nuevamente volvió a ser el capitán?
R. Ellos se sintieron mucho mejor, ya que sabían que sería justo y cada uno tendría su oportunidad de jugar. Miguel era un buen líder, ya que se preocupaba por los demás.

De 6 a 9 años

P. ¿Qué cualidades de liderazgo poseía Miguel que lo convertían en un buen capitán?
R. Por un lado, Miguel era desinteresado. A pesar de que al ser el capitán del equipo podría haber dominado el juego por sí mismo, no lo hizo. También prestó atención a los sentimientos y a las necesidades de cada uno de los miembros del equipo e hizo su mejor esfuerzo para que todos se sintieran valiosos. Incluso fue sensible con los sentimientos de Freddy y le dio una posición importante dentro del juego, ya que él seguramente se sentía mal por no seguir siendo el capitán. Y dado que los miembros del equipo confiaban en Miguel todos jugaban al máximo de sus capacidades.

P. ¿Dirías que el capitán de un equipo que por una parte gana todos los juegos, pero que por otra parte no trata bien a sus jugadores, puede considerarse un líder exitoso? ¿Por qué sí o por qué no?
R. En los deportes y en muchas otras actividades, ganar se considera un objetivo importante. Sin embargo, el hecho de ganar en sí mismo no es una razón suficiente para determinar si un líder es exitoso o no. Lo más importante es el método que el líder utiliza para alcanzar sus objetivos. Un verdadero líder es capaz de motivar positivamente a aquellos a quienes dirige. En vez de intimidarlos, él debe descifrar cómo ayudar a cada uno de ellos. La mayoría de las veces este método traerá aún más "victorias" en el largo plazo. Aunque gane o pierda, el líder que verdaderamente se preocupa por los que dirige es un verdadero líder exitoso.

10 años y más

P. Según tu opinión, ¿qué características debe poseer un buen líder?
R. Ser un buen líder es todo un desafío. Uno debe ser lo suficientemente audaz como para tomar el control de una situación determinada y al mismo tiempo debe ser lo suficientemente humilde como para tomar en consideración todas las opiniones de los demás. Un buen líder debe ser sensible a las necesidades específicas de cada uno de los miembros del grupo y al mismo tiempo debe ser capaz de equilibrar estas necesidades individuales con las necesidades del grupo en conjunto. Él debe ser diligente y debe ser capaz de actuar con determinación, sin embargo, debe ser lo suficientemente flexible como para dar marcha atrás y cambiar de dirección cuando se da cuenta que ha cometido un error.

P. ¿Puedes pensar en alguna forma de crecimiento personal cuando nos encontramos en el papel de "seguidor" (cuando seguimos a un líder)?
R. Cada situación de la vida ofrece una oportunidad de crecimiento si la enfocamos correctamente. Si debemos seguir a otra persona, esta es una excelente oportunidad para desarrollar nuestra humildad. Podemos aprender la lección de que cada uno de los miembros de un determinado grupo, no sólo el líder, desempeña un papel valioso. Detrás de un líder digno de seguir, podemos poner en práctica nuestra capacidad de dar apoyo y también nuestra lealtad, incluso en los momentos difíciles.