A veces la vida puede ser dura, especialmente cuando otras personas no nos tratan de la forma que nos gustaría. Pero las cosas van mucho mejor si tenemos en nuestras vidas un lugar en donde nos sentimos seguros.

Nuestra parashá relata la historia del gran diluvio que inundó el mundo. Pero antes de que empezara a llover, Dios le dijo a Noé que construyera un tipo especial de barco, llamado arca, que flotaría por encima de las aguas y mantendría sanos y salvos a todos los que estuvieran dentro.

Noé trajo todas las especies animales hasta el arca, así como a toda su familia.

Podemos aprender de aquí a construir nuestra propia "arca", tratando a nuestra familia y a la gente que nos rodea amablemente y con respeto. Un "arca de buena voluntad" como esta, puede mantenernos a flote en los momentos duros de la vida.

En nuestra historia, dos hermanos aprenden a "construir un arca" tratándose mutuamente con respeto.

"El Equipo Familiar"

El Sr. Levy acababa de llegar a casa del trabajo. Se sentó en su silla favorita y comenzó a revisar la correspondencia del día. Estaba muy concentrado en su tarea cuando sus dos hijos entraron bruscamente a través de la sala como un tren de carga.

Emanuel, el más chico de los dos, sostenía un balón de baloncesto color rojo, blanco y azul, y Rafi, su hermano mayor, lo perseguía violentamente.

"¡Dame la pelota, es mi turno para lanzar!", gritó Rafi.

"¡De ninguna manera! ¡Es mi turno!", chilló su hermano. El Sr. Levy no prestó demasiada atención a los acontecimientos. Él sabía que los juegos de pelota, y que las discusiones que se producían a causa de ellos, eran parte de crecer, y que los niños lo resolverían por sí mismos si él los dejaba. Pero, cuando los muchachos doblaron y se dirigieron hacia el comedor, su padre escuchó que Rafi llamó a su hermano por un sobrenombre realmente repugnante, y el joven muchacho, que recién había perdido el balón, respondió con algo aún peor.

El Sr. Levy levantó su ceja. "¿En dónde aprendieron eso?", pensó.

Pronto, sin embargo, la lucha había terminado y los dos niños estaban lanzando el balón pacíficamente en el patio trasero una vez más.

Unos minutos más tarde, la puerta trasera se abrió y los muchachos vieron a su padre caminando con una botella de soda y tres vasos. "Chicos, vamos a tomarnos un tiempo fuera", él les dijo.

Los muchachos, sedientos por el partido de baloncesto, accedieron con mucho gusto. Los tres se sentaron en la mesa del patio y disfrutaron de las refrescantes bebidas.

El Sr. Levy dijo: "Chicos, siento interrumpir su juego, pero hay algo que tenemos que hablar".

"¿Qué cosa?", exclamó Rafi, aún sin aliento. "Bueno, cuando ustedes entraron a la casa hace un rato, escuché que utilizaron un tipo de lenguaje que yo nunca les he enseñado, y que no es aceptable. ¿Saben a lo que me refiero?".

Los hermanos se sonrojaron. Por último, el hijo mayor habló. "Pero papá, así es como hablan todos los niños del barrio. Es parte del juego". Su hermano movió la cabeza en señal de asentimiento.

El Sr. Levy se enderezó en su silla. "Rafi, ¿tú crees que es correcto que hablen entre ustedes de esa manera? ¿Crees que alguien se siente bien cuando lo llaman con tal sobrenombre?".

"No", respondió Rafi. "Pero todo el mundo habla de esa manera", añadió suavemente.

"Escuchen chicos", dijo el Sr. Levy, "Yo sé como son las cosas allá afuera. De hecho, donde yo trabajo también hay personas que hablan duro y no respetan a las personas que los rodean. A veces es difícil para mí no comportarme como ellos lo hacen".

"Entonces, ¿qué haces papá?", preguntó Emanuel.

"Bueno, trato de pensar en cuán agradable es estar en nuestro hogar, y la ardua forma en que todos intentamos tratarnos los unos a otros con amabilidad y con respeto. El hacer eso, me ayuda a mantenerme fuerte y a actuar decentemente, incluso cuando la gente a mi alrededor no actúa de la misma manera".

"Entonces eso es lo que haremos nosotros también", dijo Emanuel.

El Sr. Levy puso su mano sobre el hombro de su hijo y le dijo: "Esa es una buena idea, pero... sólo funcionará si recordamos que debemos hablar y que debemos tratarnos adecuadamente entre nosotros cuando estamos en casa. Entonces, cuando estamos por ahí, podemos llevar el comportamiento de nuestro hogar con nosotros".

El Sr. Levy recogió el balón que había rodado cerca de la mesa. Se lo entregó a Rafi y dijo: "Vuelvan a su juego chicos. Y recuerden, sin importar dónde se encuentren, que siempre pueden formar parte del ‘equipo familiar'".

De 3 a 5 años

P. ¿Crees tú que es correcto llamar a la gente con sobrenombres desagradables?
R. No, eso hiere los sentimientos de la gente.

P. ¿Cómo te sentirías si tus amigos comienzan a llamarte por un sobrenombre desagradable y luego te dicen que era sólo un juego?
R. Probablemente te sentirías mal. Te dolería de la misma manera, aún cuando sólo estuvieran jugando.

De 6 a 9 años

P. ¿Por qué crees que algunas personas se comportan bien cuando están en su casa, pero cuando salen, ellos actúan de manera completamente diferente?
R. A veces cuando las personas están en su casa se sienten seguros en torno a su familia, ya que se sienten amados y saben que son aceptados de la forma en que ellos verdaderamente son. Ellos sienten que pueden "bajar la guardia" y comportarse de una manera suave. Pero cuando están afuera, actúan duro o "según la moda" porque piensan que es necesario actuar de esa manera para poder sobrevivir, o simplemente porque la gente alrededor de ellos actúa de esa manera.

P. Otras personas hacen lo contrario, actúan muy educadamente fuera de su casa, pero cuando llegan a casa no actúan de manera agradable. ¿Por qué crees tú que ocurre esto?
R. Puede ser que estas personas sientan que tienen que causar una buena impresión frente a los "extraños", pero con sus familias, ellos sienten que pueden actuar de cualquier manera e igualmente no serán rechazados.

P. ¿Dirías que éstas son maneras apropiada de comportarse? ¿Por qué sí o por qué no?
R. Si bien podemos entender que es lo que motiva este comportamiento, igualmente no es un comportamiento adecuado. La Torá nos enseña que debemos actuar de la mejor manera posible en todas las situaciones. Ciertamente nuestra familia no merece menos cortesía que los extraños, aun cuando el amor de la familia sea incondicional hacia nosotros. Y por otra parte, cuando estamos afuera, ese es precisamente el momento de llevar con nosotros los buenos valores y los buenos rasgos de comportamiento que hemos aprendido en nuestro hogar.

10 años y más

P. ¿Crees que una persona puede permanecer humanamente y éticamente fuerte, incluso si se encuentra en un entorno en el que sólo algunos, o incluso ninguno, se comporta con humanidad? ¿Cómo?
R. Una persona en una situación de este tipo puede convertirse a sí misma en un "arca" y permanecer a flote manteniendo sus valores dondequiera que esté. Puede centrarse en el hecho de que es una persona individual y que no hay motivo para ceder y aceptar los valores de las personas que la rodean si estos valores están en contra de los suyos.

P. ¿Actúas a veces de una manera en tu hogar y de otra manera fuera de tu hogar? ¿En qué sentido actúas de otra manera?
R. Todos tenemos, en cierto sentido, dos personalidades. Existe la "máscara" que se muestra al mundo, basada en la impresión que queremos causar en los demás, o basada también en lo que sentimos que otras personas esperan de nosotros. También tenemos nuestro "yo interior", la parte de nosotros que mantenemos para nosotros mismos. Esta parte contiene nuestros sentimientos y temores más profundos y nuestras esperanzas más privadas. En cierto sentido, nuestro ser interior es la mejor "arca" que existe. Flotamos a la deriva en un mar de máscaras, nuestras propias máscaras y las de los demás. Incluso cuando tenemos que "dejar el arca" y enfrentarnos a personas que se comportan de una manera incorrecta, podemos concentrarnos en nuestro ser interior y dejar que este conocimiento nos conduzca a actuar decentemente dondequiera que estemos. Siempre podemos recordar quienes somos verdaderamente en nuestro interior.