Hay momentos en los cuales podemos ayudar a la gente. En esos momentos debemos tomar una decisión. ¿El hecho de que ellos necesiten nuestra ayuda es para nosotros una molestia o una oportunidad?

En la parashá de esta semana, Eliézer, el siervo de Abraham, está buscando una esposa para Isaac, el hijo de Abraham. Él sabe que tiene que ser una mujer muy especial ya que está destinada a ser la madre del pueblo judío. Por lo tanto él trata de encontrar a alguien con un buen corazón que disfrute ayudando a los demás.

Cuando Rebeca, en lugar de alejarse tímidamente, se ofrece de manera voluntaria a traer una enorme cantidad de agua para él y para sus sedientos camellos, Eliézer sabe que ha encontrado a la mujer correcta.

De Rebeca podemos aprender a elevar nuestra propia vida y la vida de los demás a través de la alegría de dar.

En nuestra historia, una niña descubre la alegría de dar.

"Darse Cuenta"

Si el conserje de la Escuela Sinai no hubiera desempolvado el panel de anuncios cada cierto tiempo, no habría recibido absolutamente ninguna atención. Los pocos avisos que seguían pegados con tachuelas al antiguo panel de corcho, se habían desvanecido en un color gris desde el momento en que habían sido puestos, mucho tiempo atrás.

Los niños, que bulliciosamente pasaban por el lado del panel en su camino hacia el comedor, ya ni siquiera se molestaban en mirarlo. Un día, cuando Lea y su amiga Adriana pasaban por al lado del panel, se sorprendieron al ver un nuevo anuncio. Se trataba de un alegre papel de color rosa con un borde floreado. Acercándose examinaron el anuncio, cuidadosamente impreso, que decía:

SE REQUIEREN VOLUNTARIOS PARA AYUDAR A UNA MADRE, CON EXCESO DE TRABAJO, QUE DEBE CUIDAR A UN NIÑO CON NECESIDADES ESPECIALES.

Lea encogió sus hombros y se dio vuelta para seguir avanzando hacia el comedor, desde donde provenía el olor a pizza. Pero ella notó que su amiga se quedó atrás. "Vamos. La pizza nos está esperando", dijo.

Pero Adriana había abierto su bolso y escarbaba en él hasta que sacó una pequeña libreta y un bolígrafo. "¿Qué estás haciendo?", preguntó Lea.

Adriana se sonrojó. "Ah, voy a copiar el número de teléfono de este aviso", dijo espontáneamente.

"Tú realmente no estás pensando en llamar, ¿o si?", preguntó su amiga sorprendida.

"¿Por qué no?" respondió Adriana. "Parece una cosa interesante para hacer. Y ciertamente la madre necesita ayuda".

"Estás hablando en serio, ¿no es así?", preguntó Lea. "Cuando veo este tipo de cosas yo salgo corriendo. ¿Acaso no estamos suficientemente ocupadas entre las tareas y los clubes después de la escuela? Además, una persona necesita tiempo libre para sociabilizar. Lo cual me recuerda que se supone que debo invitarte a ir conmigo y con Laura al centro comercial esta tarde. ¿Quieres venir?".

Adriana sonrió. "Lea", dijo fuertemente, "creo que pronto van a darte una llave propia para entrar al centro comercial. Pasas allá tanto tiempo". "Además", añadió, "creo que voy a hacer una cita para encontrarme con esta señora en la tarde. Estoy segura de que seré capaz de encontrar un tiempo en mi agenda para ayudarla".

"Bueno, es tu decisión", dijo Lea. "Yo me voy al centro comercial".

A la semana siguiente, las chicas se encontraron en el patio del colegio. Lea llevaba puesta una blusa con una gran cara sonriente en la parte delantera, que expresaba exactamente lo contrario que su ceño fruncido.

"Hola Lea", exclamó Adriana, emocionadamente. "Bonita blusa, ¿es nueva?".

"Ah, sí, la compré en el centro comercial la semana pasada, pero en realidad no me gusta. Por cierto, ¿por qué estás tan alegre? Tienes una sonrisa más grande que la de mi blusa".

Adriana llevó a su amiga a un lado. "Bueno, si de verdad deseas saber, se trata de mi nuevo trabajo voluntario. ¡Ha sido la mejor experiencia de mi vida! La mamá, la Sra. Silverstein, es una señora tan agradable. Ella se emocionó tanto cuando la llamé. Ella se había roto la pierna y estaba pasando por un momento muy difícil. Y Yoni, el bebé, ¡es tan tierno! Tiene los ojos marrones más grandes del mundo y le gusta jugar a las escondidas cuando trato de alimentarlo o de darle su medicina. Tengo tantas ganas de verlo nuevamente esta tarde".

Lea frunció la nariz. "¿Pero no es acaso un trabajo muy duro?", preguntó.

Adriana pensó por un segundo. "Sí, supongo que es muy duro", dijo. "Pero se siente tan bien ayudarlos a salir adelante, que yo realmente no lo había pensado. Bueno, debo salir corriendo. Estoy atrasada para la clase de álgebra".

Pero antes de que ella se alejara, Lea toco su espalda. "Hey, espera un minuto Adriana", dijo titubeando.

Adriana le sonrió a su amiga.

"Antes de que te vayas... ahh... ¿podrías darme por favor el número de teléfono de la Sra. Silverstein? Quizás ella también podría utilizar mi ayuda".

Adriana sonrió. "Seguro Lea, pero, ¿qué hay del centro comercial?", dijo bromeando mientras le daba el número de teléfono a su amiga.

"Bueno, quizás tendré que devolver mi llave, pero después de verte a ti, creo haber encontrado una mejor manera para pasar mi tiempo libre".

De 3 a 5 años

P. ¿Cómo se sintió Adriana cuando vio el aviso en el panel de anuncios buscando voluntarios?
R. Ella estaba feliz y emocionada de tener la oportunidad de ayudar a alguien que realmente necesitaba su ayuda.

P. ¿Cómo se sintió Lea en primera instancia con respecto a ayudar? ¿Cómo se sintió después de que su amiga Adriana comenzó a trabajar de voluntaria?
R. Al principio ella sintió que sería una molestia ayudar. Pero después de haber visto lo feliz que estaba Adriana, se dio cuenta de que existía un lado positivo en el hecho de dar a los demás.

P. ¿Te gustaría ayudar a mamá y a papá?

De 6 a 9 años

P. ¿Quién crees tú que generalmente es más feliz, alguien que toma, o alguien que da? ¿Por qué?
R. Alguien que es capaz de encontrar la felicidad en el hecho de dar, siempre será feliz. Casi en cualquier situación en la que se encuentre, él podrá hacer lo que le gusta: dar. Muchas personas lo apreciarán y se alegrarán de verlo. Alguien que le gusta tomar, en cambio, depende de encontrar a otros que quieran dar. Y, cuando las cosas no funcionen exactamente de la manera en que él quiere, probablemente se deprimirá.

P. Imagina una situación en la que una mujer adolescente espera salir con sus amigas por la tarde, pero su mamá le pide que se quede cuidando al bebé. Si ella es una "dadora", ¿cómo reaccionará? Y si es una "tomadora", ¿cómo reaccionará?
R. Si es una "dadora", entonces ella dirá: "¡Bien! Ahora tengo la oportunidad no sólo de ayudar a mi mamá, para que ella pueda salir, sino que también puedo ayudar a mi pequeño hermano y a mi hermana con las cosas que necesitan". Si ella es una "tomadora", dirá: "¡Oh no!, mi día está en ruinas. En vez de jugar voy a estar encerrada en la casa toda la tarde".

P. Trata de pensar en otras situaciones, y cómo responderían respectivamente los "dadores" y los "tomadores"

P. ¿Cuál es uno de los actos de bondad más significativos que alguna vez has hecho?

10 años y más

P. ¿Los sabios judíos enseñan que "Si una persona tiene 100 dólares querrá 200, si consigue 200 querrá 400". ¿Cómo entiendes esta declaración, y qué profundidad nos revela acerca de la naturaleza de "tomar"?
R. Si una persona se concentra en tomar, puede llegar a convencerse a sí mismo de que solamente consiguiendo lo que desea estará feliz y contento. Pero en realidad, sólo está motivado por el deseo de tener cada vez más. Por lo tanto, se crea un ciclo sin fin, en donde no se siente contento hasta que obtiene "una cosa más". Una persona sabia se da cuenta de esto rápidamente, y comienza a concentrarse en el hecho de dar en lugar de tomar.

P. ¿Crees tú que es probable que los demás se aprovechen de una persona que está dispuesta a ayudar?
R. Puede parecer de esa manera, ya que siempre existe alguien que necesita algo. Pero una persona que entiende que ayudar a los demás es uno de los mayores placeres que existen, no se preocupa de esto. Y si siente que alguien se está aprovechando, siempre puede decir que no.

P. Describe el acto de bondad más significativo que alguna vez has hecho.