Cuando tenemos algo, queremos mostrarlo. Pero, ¿es esta realmente la mejor manera?

En la parashá de esta semana, Esav y Jacob se reúnen después de haber estado separados durante muchos años. "¡Tengo un montón!", bravuconea Esav, apuntando a su riqueza. Pero Jacob, uno de los patriarcas del pueblo judío, a pesar de que también posee riquezas, responde con un modesto "Dios me ha dado todo lo que necesito".

Un tema a lo largo de toda esta parashá es el valor de hablar y de comportarse con modestia. Si bien podríamos pensar que "mostrando" nos ganaremos el respeto y la admiración de los demás, en realidad, sólo una persona modesta demuestra respeto por sí misma y es respetada por los demás.

En nuestra historia, un muchacho les demuestra a sus amigos el valor de la modestia.

"Jaque mate"

Los muchachos del club de ajedrez, que funcionaba después de la escuela, tenían mucho en común, mentes brillantes que apreciaban el desafío analítico de un juego de ajedrez y el amor por la competitividad de un partido de alto nivel.

Asimismo, todos parecían provenir de la "mejor" parte de la ciudad. Eran amantes de la moda, y a menudo aparecían con la última ropa o con accesorios de las tiendas más exclusivas de la ciudad.

Un día, Ron se robó el show, cuando apareció vistiendo un reloj de pulsera oficial de "maestro de ajedrez". Tenía una correa de cuero con cuadriculado blanco y negro, ¡y un juego electrónico de ajedrez incorporado que podía desafiar a su portador a un partido de ajedrez en una pequeña pantalla!

Los demás muchachos del club se amontonaron a su alrededor preguntando donde podían conseguir uno igual. "En la tienda Salisbury, por supuesto", dijo Ron con orgullo. "Pero debo advertirles, mi papá dijo que es bastante caro", agregó con una sonrisa.

"Ah, eso no es problema", respondió uno de los muchachos. "Nosotros compramos siempre en Salisbury. Estoy seguro de que mi padre me comprará uno".

Esta y otras observaciones se escucharon en todo el salón del club hasta que los muchachos finalmente se concentraron en los partidos de ajedrez.

Sólo Eli parecía desinteresado en el nuevo reloj. Siempre vestido más simple que el resto de los muchachos, parecía rehuir a las charlas de los chicos cuando hablaban de sus más recientes adquisiciones. Esto llevó a algunos de los chicos a suponer que el "estilo de vida" de la familia de Eli no era suficiente para ellos.

Nadie decía nada al respecto hasta que una vez, durante las vacaciones de invierno, cuando la escuela estaba cerrada, el club decidió continuar con las reuniones en los hogares de los miembros. La primera semana los chicos casi se peleaban para ofrecer "su hogar", convenciéndose los unos a los otros y argumentando porqué sus espaciosos hogares eran los lugares de encuentro más cómodos y agradables.

Sólo Eli se quedó en silencio a un lado mirando, esperando que no notaran su presencia o, peor aún, que le pidieran ser anfitrión de una reunión. Cuando la escena se repitió la semana siguiente, parecía ser que ninguna casa estaba disponible. "Mis padres están fuera en un crucero", explicó un muchacho. "Nuestro lugar está siendo totalmente remodelado", dijo otro. Y así continuaron uno a uno.

Pronto todos los ojos se dirigieron a Eli, que a su vez trataba de evadir sus miradas. "Qué dices, Eli, ¿podemos reunirnos en tu hogar?", preguntó Ron.

Eli movía sus pies incómodamente. "Eh... bueno...", balbuceó.

"No te preocupes", dijo Ron, tratando de sonar seguro. "No nos importa si tu casa es bonita o no, sólo necesitamos un lugar para reunirnos". Eli se sonrojó, lo que hizo que Ron inmediatamente lamentara su comentario. Sin embargo, su amigo recuperó su compostura y dijo: "Mira, si no hay otro lugar, creo que podemos reunirnos en mi casa".

Él tomó un trozo de papel y escribió una dirección. Luego se la entregó a Ron. "Este es el lugar donde vivo", añadió en silencio.

La semana siguiente, los muchachos se movilizaban en el taxi que habían organizado para viajar a la reunión. Ron le entregó al conductor el papel que Eli había escrito. "Esta es la dirección", dijo.

Al leerlo, el conductor reaccionó inesperadamente y sacudió su cabeza. Ron miró al chico sentado junto a él y susurró, "Espero que el barrio de Eli no sea demasiado lejos. No quiero que se sienta avergonzado".

Pronto el taxi se detuvo en lo que parecía ser un gran parque, y los chicos descendieron del vehículo. Ellos no veían ninguna casa, sólo hermosos jardines y una enorme puerta. "Oye, ¿dónde estamos?", preguntó Ron. "Esta es la dirección que ustedes pidieron muchachos", respondió el conductor mientras se alejaba bruscamente.

Confundidos, los chicos caminaron hacia la puerta. Observando con dificultad lo que parecía ser un camino interminable, se sorprendieron al ver a través de los árboles una mansión como nunca antes habían visto. Pero se sorprendieron aún más al ver a su "pobre" amigo Eli caminando hacia ellos para recibirlos amistosamente.

"Bueno, entren chicos", dijo con simpleza. "Los tableros de ajedrez están preparados". Con los ojos abiertos y sin palabras, los chicos siguieron a Eli por el camino que los llevó hasta una mansión que era aún más magnífica por dentro que por fuera. Parecía un palacio, habitación tras habitación con altos techos, lujosas cortinas y alfombras orientales de terciopelo.

A medida que comenzaban el juego, Ron ya no podía aguantarse. "Eli", dijo. "¿Por qué no nos dijiste que vivías en un lugar como este? Es inmensamente mejor que cualquiera de nuestros hogares, ¡por mucho!".

Pero su amigo sólo encogió sus hombros. Con su típica mirada tímida, dijo, "¿Por qué debería haber dicho algo? Sólo somos un grupo de amigos a quienes les gusta jugar al ajedrez juntos. Al igual que tú dices, ¿qué importa el lugar en el que vivimos?".

Ron tragó duro y se dio cuenta de que, no importaba quién ganara el próximo partido de ajedrez, cuando se trataba de comportamiento modesto, Eli era el campeón indiscutible.

De 3 a 5 años

Q. ¿Cómo se sintieron los chicos del club de ajedrez cuando llegaron a la casa de Eli y vieron lo grande y bonita que era?
R. Ellos se sorprendieron porque Eli nunca les dijo que vivía en una casa de ensueño. Ellos pensaron que vivía en algún lugar desagradable, pero a Eli no le gustaba alardear; él estaba actuando con modestia.

P. ¿Si tus padres te compran un juguete que la mayoría de tus amigos no tiene, es correcto ir donde tus amigos y alardear acerca de tu nuevo juguete?
R: No. Podría herir sus sentimientos y hacer que se sientan tristes por no tenerlo ellos también. Es mejor simplemente disfrutar lo que tienes y no hacer alarde de ello.

De 6 a 9 años

P. ¿Por qué Eli no les dijo nada a sus amigos acerca de su gran mansión?

P. ¿Qué significa modestia? ¿Acaso significa solamente no fanfarronear acerca de tus posesiones, o existen otras maneras en que una persona puede actuar modestamente? Si es así, ¿cuáles son?
R. Modestia significa no atraer la atención hacia nosotros. Por lo tanto, la modestia puede estar presente en casi cualquier parte de nuestras vidas. Podemos actuar de manera refinada y digna, en lugar de gritar y de actuar como locos, especialmente en público. Podemos elegir vestirnos con ropas bonitas y simples en lugar de prendas llamativas que atraen la atención de todo el mundo.

P. ¿Dirías tú que sólo alguien que es rico puede honestamente decir: "Dios me ha dado todo lo que necesito"?
R: No. De hecho, la sensación de tener "todo lo que necesitamos" tiene muy poco que ver con nuestras posesiones. Es una actitud que podemos aprender a desarrollar por recordar que Dios está con nosotros constantemente y que siempre se asegura de que recibamos las cosas que realmente necesitamos para convertirnos en mejores personas. Este es el objetivo de la vida. Una persona que sea capaz de ver las cosas de esta manera siempre será feliz.

10 años y más

P. En tú opinión, ¿quién tiene más posibilidades de desarrollar mejores amistades, una persona que actúa con modestia o una que no? ¿Por qué?
R. Un comportamiento modesto hace que las personas que nos rodean nos valoren a nosotros como personas y no sólo a nuestra posesiones, apariencias, etc. Cuando elegimos actuar modestamente, desarrollamos amistades más significativas y sinceras.

P. ¿Crees tú que comportarse modestamente puede causar que una persona sea estimada en una manera superior o inferior por sus pares? ¿Por qué?
R. A menudo vemos que los mayores tesoros se guardan con llave, mientras que las cosas que no son especialmente valiosas son bastante fáciles de conseguir. Una joyería puede dejar un muestrario de joyas de fantasía baratas en el mostrador, y exhibir algunas piezas de valor moderado en su vitrina principal, pero puedes estar seguro de que sus verdaderos "tesoros", que guarda para sus clientes más exclusivos, están almacenados con seguridad en la habitación de atrás.

Del mismo modo, cuando actuamos modestamente con nuestros bienes, nuestras palabras, nuestra ropa, etc., estamos eligiendo conscientemente mantener algunos de los más valiosos y privados aspectos de nosotros mismos fuera de la "opinión pública". El mensaje que le estamos transmitiendo a los que nos rodean es que nos consideramos valiosos y dignos de respeto. Esto influye en la gente que nos rodea, y hace que ellos también nos traten de esa manera.