En la vida, a veces ocurren cosas que nos agradan y a veces ocurren cosas que nos desagradan. ¿Acaso todo es al azar?

En la parashá de esta semana los hermanos de Yosef, que vendieron a su pequeño hermano como esclavo muchos años antes, se impresionan mucho al encontrar que Yosef es el virrey (vicepresidente) de Egipto. Ellos temen que ahora él quiera tomar venganza.

Pero en vez de estar enojado, Yosef asegura: "No fueron ustedes los que me enviaron hasta aquí, fue Dios", explica él. Yosef continúa y dice que Dios causó una cadena de eventos para que él (Yosef) llegara a ser un líder en Egipto, para salvar así a su familia de la hambruna que azotaba al mundo.

La Torá quiere que aprendamos la lección que fue tan clara para Yosef –todo ocurre de acuerdo al plan de Dios y nada es al azar.

 En nuestra historia dos hermanas aprenden que, en la vida, todo ocurre por alguna buena razón.

"Tour Guiado"

Adorables paisajes rurales y manchas de verde bosque pasaban rápidamente mientras Becky y su hermana miraban por la ventana y comentaban lo que veían excitadamente.

Ellas habían esperado durante mucho tiempo el paseo anual en bus para pasar un largo fin de semana en la casa de sus abuelos en el campo.

"Hey, no recuerdo haber visto aquel hotel el año pasado", recalcó Becky.

"Tampoco yo", respondió su hermana con un poco de pánico en su voz. "De hecho, muchas cosas en este viaje parecen diferentes. Espero que estemos en el bus correcto".

Sue se dirigió hasta la punta del bus para hablar con el chofer. Un segundo más tarde ella regresó bruscamente con una expresión de pánico en sus ojos. "¡Becky, malas noticias! Cambiaron la ruta del bus hace seis meses. El bus número 342 ya no llega a Loma Verde. ¡Va directo a Valle Blanco! ¡Esto es terrible!

Pero para su sorpresa, su hermana sólo sonrió. "Bueno, dicen que Valle Blanco es muy lindo en esta época del año", respondió alegremente.

Sue se sentó al lado de su hermana. "No lo entiendo. ¿Por qué no estás asustada? Estamos en el bus equivocado. ¿Entiendes?

"¿Qué hay que entender?", respondió Becky, con calma. "Si estamos en este bus es por una buena razón. Nada ocurre al azar, ya sabes".

Sue observó a Becky con confusión. "¿Ah?", fue todo lo que ella pudo decir.

Becky abrió la ventana del autobús para respirar un poco de aire fresco y continuó, "cuando ocurren este tipo de cosas, en vez de entrar en pánico, yo trato de pensar que son una especie de ‘mensaje divino'. Hay una razón por la cual tuvimos que tomar este autobús. Entonces, ¿para qué preocuparse?

Sue no estaba satisfecha. "¿Acaso estás tratando de decirme que sabes por qué tomamos el bus equivocado?, ella preguntó.

"No", admitió Becky. "Pero Dios sí sabe. Y muchas veces, cuando abro los ojos, Él me muestra a mi también".

Justo en ese momento el chofer del bus anunció a través de los parlantes: "Última parada – estación Valle Blanco. Gracias por viajar con nosotros".

Las chicas bajaron sus pesadas maletas. Caminaron hasta el panel de informaciones. "Bueno", dijo Sue. "Siguen las malas noticias. De acuerdo a estos horarios no hay un bus a Loma Verde hasta dentro de dos horas. Deberíamos llamar a los abuelos para decir que estamos atrasadas".

Pero cuando llegaron hasta el teléfono público, había un gran cartel que decía "Fuera de servicio".

Sue se quejó. Mirando a su hermana dijo con un tono sarcástico, "¿otro ‘mensaje divino', supongo?

Becky asintió. "Nada ocurre al azar", dijo ella.

Saliendo del terminal de buses con la esperanza de hallar otro teléfono, las chicas divisaron un invernadero al otro lado del camino. "Jardines Tropicales", decía el cartel colgado en la entrada. "Quizás nos dejan hacer una llamada", sugirió Becky.

Caminaron hasta el invernadero. Atravesando filas de plantas y hierbas llegaron hasta el mostrador. El encargado estaba terminando de vender una exótica planta a un hombre de edad avanzada. "¿Puedo ayudarlas en algo?", preguntó el encargado.

Estaban a punto de pedir el teléfono cuando el cliente dio media vuelta para salir del invernadero. Al cruzar sus miradas Sue exclamó "¿¡Abuelo Sam!?".

Tres voces se escucharon al mismo tiempo: "¿Qué estás haciendo tú aquí?"

Las chicas explicaron lo que había ocurrido. Su abuelo rió y dijo "Bueno, como ustedes saben a la abuela le encantan las plantas tropicales. Yo quería sorprenderla para nuestro aniversario número 38, con una especial planta africana de color violeta. Este es el único lugar en donde venden cosas de este tipo, ya saben. Entonces vine a comprar aquí. Pero al parecer voy a volver con dos sorpresas aún más grandes", dijo mientras guiñaba su ojo.

Los tres salieron del invernadero pasando al lado del boquiabierto encargado.

Mientras las chicas ponían sus pesadas maletas en la parte trasera del auto, Sue se dio vuelta, aún sorprendida, y le dijo a su hermana "No puedo creerlo, si no hubiéramos tomado el bus equivocado... si no hubiera estado fuera de servicio el teléfono... si a la abuela no le gustaran las plantas africanas... si..."

Pero Becky la interrumpió con una gran sonrisa. "Si...", ella dijo, "...mantenemos nuestros ojos abiertos para ver los ‘mensajes divinos', nos asombraremos de las cosas que llegaremos a ver"

De 3 a 5 años

P. ¿Cómo se sintió Becky cuando se enteró que ella y su hermana estaban viajando en el autobús equivocado?
R. Ella se sintió segura de que todo estaría bien, y que Dios quería que ellas viajaran en ese autobús por una buena razón.

P. ¿Cómo debemos sentirnos cuando no obtenemos lo que queremos? ¿Debemos sentirnos enojados o tristes?
R. Ninguna de las dos. Es mejor tratar de recordar que siempre todo es para bien, aunque no sepamos bien de que manera.

De 6 a 9 años

P. ¿Qué ganamos si vivimos con la idea de que "nada ocurre al azar", y que todo lo que ocurre es para bien?
R. Así como Becky en la historia, seremos capaces de mantener una perspectiva positiva y relajada. Enfrentaremos la vida con una sonrisa incluso cuando las cosas no resultan como queríamos. Vivir con el conocimiento de que todo es para mejor es una de las claves más importantes para adquirir la felicidad.

P. Digamos que las hermanas en la historia no se hubieran topado con su abuelo en el invernadero, y hubieran tenido que hacer un largo y agotador viaje extra en bus para llegar hasta la casa de sus abuelos. ¿Podríamos decir de todas formas que el hecho de que tomaron el bus equivocado fue para mejor? ¿Por qué sí o por qué no?
R. Mientras que ciertamente es agradable cuando llegamos a ver como las cosas resultan para mejor, esto no siempre ocurre. Sin embargo igual podemos confiar en que esto es así, aún cuando no lo veamos. Dios nos cuida en todo momento. Muchas veces Él nos ayuda de formas que nosotros no percibimos. Por ejemplo, en la historia, quizás el bus que deberían haber tomado se habría averiado o habría sufrido un accidente. O quizás llegar más tarde a la casa de sus abuelos habría sido algo bueno para ellos, aunque nunca descubrieran por qué.

10 años y más

P. Nuestros sabios nos enseñan que, "Todo está en manos del cielo excepto el hecho de reconocer a Dios". ¿Cómo entiendes esto?
R. Muchas cosas ocurren en nuestras vidas. Percibimos algunas de ellas como afortunadas y otras como desafortunadas. Pero en un sentido más profundo todo lo que nos ocurre tiene un sólo propósito – ayudarnos a desarrollar una perspectiva más espiritual para que entendamos que Dios se involucra directa y afectuosamente en cada aspecto de nuestras vidas. Las cosas que experimentamos son sólo pruebas y oportunidades para aplicar esta perspectiva.

P. ¿El conocimiento de que ‘todo está en manos de Dios' nos da permiso para ser insensibles e indiferentes frente a otras personas que necesitan de nuestra ayuda? ¿Podemos justificarnos a nosotros mismos asumiendo que las dificultades que estas personas están experimentando son "para mejor"?
R. A pesar de que pueda ser cierto que las dificultades que las personas experimentan finalmente son "para mejor", nosotros no tenemos la facultad de juzgar cómo y por qué. En cambio, la Torá nos dice que debemos ayudar a los demás y hacer que sus vidas sean lo más placenteras posibles. Al hacer esto, voluntariamente ofrecemos ser instrumentos de Dios para traer cosas buenas a la vida de las personas. Por ejemplo, así como la voluntad de Dios puede ser que una persona pierda su billetera, también puede ser Su voluntad que otra persona la encuentre y se la devuelva. Debemos estar agradecidos si se nos ha dado el privilegio de ser esa "otra persona".