A veces tenemos un trabajo que hacer, pero parece tan grande que incluso dudamos en empezarlo.

En la parashá de esta semana los judíos caminaban por el desierto después de haber sido liberados de la esclavitud en Egipto. Pero pronto se encontraron a si mismos siendo perseguidos por el enojado Faraón y su feroz ejercito que los quería esclavizar nuevamente.

Los judíos no tenían escapatoria. Habían llegado a la orilla del mar y no había otro lugar para escapar. Las personas entraron en pánico.

Pero un hombre, Najshón ben Aminadav, tenía una idea diferente. Él pensó "Tenemos que cruzar el mar. No hay otra alternativa. Yo sé que Dios va a hacer que funcione, de alguna u otra manera".

Mientras otros dudaron, Najshón simplemente empezó a caminar directo hacia el agua. Con ello Dios hizo un gran milagro y separó las aguas en dos y todos los judíos fueron capaces de escapar hacia la libertad.

Aprendemos de aquí que cuando vemos que un trabajo que tiene que ser hecho parece imposible, a veces la mejor respuesta es simplemente dar el primer paso y comenzar. A menudo nos sorprenderemos de ver cómo Dios nos ayuda a lograr cosas que al final no parecen tan difíciles como pensábamos.

 En nuestra historia un niño aprende cuanto puede lograr una vez que comienza.

"Salto Inicial"

Joe estaba sentado en su escritorio cuando escuchó un golpe en la puerta. "Pase", dijo sin pensar.

Su madre entró sosteniendo un plato de galletas y un vaso de leche. "Pensé que esto ayudaría a mi matemático a terminar su tarea", sonrió ella, pero Joe no levantó la mirada.

"Has estado trabajando en esto durante muchas horas, debes tener hambre después de todo el esfuerzo mental", añadió su mamá. Pero cuando se agachó para poner el plato en el escritorio notó que su cuadernillo de matemáticas estaba lleno con docenas de elaborados juegos, pero ni un sólo problema de álgebra. "Hey Joe ¿Dónde está tu tarea?", exclamó.

El niño estiró sus brazos. "No tiene sentido, mamá" dijo él. "Hay tantos problemas que resolver, y es tan difícil. Simplemente no puedo hacerlo todo".

Su madre acercó una silla. "Pero Joe, ni siquiera has empezado", dijo ella.

"¿Para qué empezar?, de todas formas nunca terminaré", argumentó su hijo.

Su madre sonrió. "Joe, yo sé como te sientes", asintió. "Yo me sentí así la semana pasada cuando para la cena del viernes por la noche vino la tía Sue, el tío Sid, y todos los niños. Yo fui a comprar toda la comida, y cuando la traje a casa, observé todas las cosas en la mesa y pensé todo lo que tenía que cocinar, y sentí que era demasiado y que simplemente no podía hacerlo. Pero sabía que tenía que hacerlo"

El niño levantó la mirada, interesado, mientras su mamá continuaba. "Pero, ¿sabes que es lo que me hizo seguir adelante con todo?"

¿Qué?, preguntó Joe, curioso.

"Simplemente... empecé. Salte y empecé a hacer lo que tenía que hacer. Empecé a cortar la ensalada y debo haber tenido ayuda del cielo, porque antes de saberlo estaba terminando de hacer el postre. ¿Y sabes qué? ¡Incluso disfruté haciéndolo!

Joe sonrió mientras recordaba la gran cena. "Eso es lo que te sugiero que hagas", dijo ella. "Sólo empieza y verás que no es tan malo como parece". Con eso, ella besó a su hijo en la frente y salió de la pieza.

Joe tomó una galleta. Sabía bien. Miró su cuadernillo de matemáticas y su papel en blanco. "Nunca voy a terminar de hacer esto", pensó. Luego consideró las palabras de su mamá. Observó el primer problema. "Bueno, lo tengo que entregar mañana. No sé cómo lo voy a hacer, pero supongo que no puedo seguir esperando", razonó.

Laboriosamente comenzó a escribir los números en las columnas y a calcular las respuestas. Unos minutos más tarde se sorprendió a si mismo y completó el problema. "Eso no fue fácil", pensó, "¡pero lo hice!" y empezó a atacar el siguiente problema, el cual de alguna manera fue mucho más fácil, y luego continuó. "¿Hey, cómo hice todo esto? ¡Es una especie de milagro!". Se maravilló con todo lo que había hecho y notó que estaba casi en la mitad de la tarea. El retomó con un nuevo vigor.

Después de unos momentos, Joe levantó la mirada y vio a su mama parada en la puerta. "Perdona que interrumpa, Joe", dijo ella, pero cuando toqué no hubo respuesta. Y me preocupé, porque se está haciendo tarde. ¿Ya empezaste tu tarea?

La cara de Joe resplandeció. "Lo siento mamá", dijo él, "supongo que no te escuché tocar. Estoy en la mitad de este interesante problema de álgebra".

¡¿De verdad?! Preguntó su mamá.

Joe asintió entusiasmado. "Sí", dijo. "Es el problema que tiene extra crédito. Terminé la tarea regular hace un rato. Tenías razón mamá", añadió. "Una vez que empecé estaba todo bien. Yo creo que también recibí un poquito de 'ayuda del cielo'".

Su madre movió la cabeza y sonrió.

"Eee... mamá, por cierto", continuó el niño. "No sólo que terminé mi tarea, también me terminé las galletas. ¿Podría comer unas cuantas más?

Los dos se rieron. Lo que había comenzado como una dura tarde para Joe terminó siendo una gran tarde – una vez que saltó y empezó a trabajar.

 

De 3 a 5 años

P. ¿Cómo se sintió Joe al principio cuando tenía que hacer su tarea?
R. Se sintió sobrepasado. El pensó que nunca sería capaz de lograrlo. Y por lo tanto, ni siquiera quería empezar.

P. ¿Qué pasó cuando tomó el consejo de su mamá y empezó?
R. Se sintió mucho mejor. Una vez que empezó vio que realmente lo podía hacer y que Dios estaba ayudándolo a lograr algo que había temido intentar.

De 6 a 9 años

P. Al principio Joe estaba seguro que no iba a poder resolver los problemas de álgebra, pero una vez que empezó tuvo éxito. ¿Cómo explicas esto?
R. Una vez que la persona sobrepasa la resistencia y simplemente empieza, generalmente va a encontrar que lo que pensó que era imposible realmente no lo era. Esto es porque Dios quiere que tengamos éxito. Una vez que demostramos que queremos algo lo suficiente como para intentarlo, Él abre las puertas para que nosotros logremos lo que pensábamos imposible.

P. ¿Crees que tener fe en algo realmente hace que ocurra?
R. La fe es una herramienta poderosa. La fe de Najshón fue la que pavimentó el camino para salvar a los judíos del Faraón. Pero un prerrequisito para adquirir adecuadamente el poder que tiene la fe es primero considerar si nuestro objetivo es algo realmente necesario y si es lo que Dios quiere que hagamos. Si lo es, debemos entregarnos completamente con plena confianza, teniendo fe de que Dios nos va a ayudar de alguna manera. Puede haber obstáculos en el camino, y puede que requiera de muchos intentos. Pero si lo que tratamos de hacer es realmente lo que Dios quiere que hagamos, y tratamos de la mejor manera, eventualmente tendremos éxito.

P. ¿Puedes pensar en algo que creíste que nunca ibas a lograr, pero que una vez que lo intentaste encontraste la fuerza para lograrlo?

10 años y más

P. ¿Por qué crees que Dios a veces pone barreras en el camino que nos dificultan para alcanzar logros importantes?
R. A primera vista las barreras parecen nada más que un estorbo. Pero realmente son herramientas que nos ayudan a lograr grandes cosas. Para hacer algo importante – sea cambiar el mundo o cambiarnos a nosotros mismos – se necesita mucha valentía, coraje y fuerza de voluntad. Estos rasgos tienen que ser desarrollados. Cuando recién comenzamos a hacer algo importante, Dios generalmente nos pone una barrera en el camino. Pero no es para detenernos sino para probarnos y ver si nos dedicamos lo suficiente a nuestra causa como para empujarnos. Cuando nosotros sobrepasamos las barreras, generalmente ellas desaparecen, y nos transformamos en personas más fuertes que pueden lograr más cosas que antes. En un sentido espiritual, es lo mismo que un atleta que mejora presionándose cada vez más en cada ejercicio. Nosotros apreciamos las barreras como una oportunidad de crecimiento.

P. Los sabios nos enseñan que "Todos los comienzos son difíciles". ¿Cómo entiendes esto? ¿Cómo este conocimiento puede darle poder a una persona?
R. La naturaleza humana es rechazar el cambio. Esto incluye intentar algo nuevo. Esta resistencia es conocida como la fuerza de inercia. Gracias a ella es común que, cuando nos encontramos en el comienzo de cualquier tarea, nos va a parecer especialmente difícil. Los sabios nos han revelado, sin embargo, que esto es sólo una fase temporal. Una vez que pasamos la inercia, las cosas se hacen más fáciles. En nuestra historia, Joe lo descubre cuando salta y empieza a hacer su tarea. Este conocimiento es muy valioso porque nos puede dar el estímulo extra para comenzar y continuar con proyectos importantes que de otra manera no llevaríamos a cabo.

P. ¿Puedes pensar en algo que creíste que nunca ibas a lograr, pero que una vez que lo intentaste encontraste la fuerza para lograrlo?