¡Buen día! Cuentan que Napoleón caminaba por las calles de París el día de Tishá BeAv (el noveno día del mes hebreo de av, un día de ayuno y duelo por la destrucción de los dos Templos). Cuando su comitiva pasó por una sinagoga, Napoleón escuchó que estaban llorando. Él envió a uno de sus asistentes a preguntar qué había pasado. El asistente regresó y le dijo a Napoleón que los judíos estaban de duelo por la pérdida de su Templo. Napoleón se indignó, “¿Por qué nadie me lo informó? ¿Cuándo ocurrió? ¿Qué Templo?”. El asistente de Napoleón le dijo: “Los judíos perdieron su Templo en Jerusalem en esta misma fecha hace 1700 años”. Napoleón se quedó en silencio, pensativo, y luego dijo: “Sin ninguna duda, un pueblo que guardó duelo tanto tiempo por la pérdida de su Templo sobrevivirá para ver su reconstrucción”.

Si conocemos y entendemos nuestra historia, entonces podemos poner nuestra vida en perspectiva. Podemos entendernos a nosotros mismos, a nuestro pueblo, nuestros objetivos, nuestros valores. Sabremos cuál es la dirección de nuestras vidas, qué deseamos lograr con nuestras vidas y qué estamos dispuestos a soportar para lograr cumplir nuestro destino. Friedrich Nietzsche lo dijo claramente: “Si tienes un ‘por qué’ vivir, puedes soportar cualquier ‘cómo’”.

Estamos por entrar a las Tres Semanas, el período entre el 17 de tamuz (el ayuno se pospone al domingo 21 de julio) y el 9 de av (el ayuno comienza desde la noche del sábado 10 de agosto). Este es un período en el cual el pueblo judío sufrió muchas tragedias. ¿Por qué guardamos duelo por la pérdida del Templo después de tantos años? ¿Qué es lo que significaba y significa para nosotros?

El Templo era el punto central del pueblo judío. Tres veces al año (en Pésaj, Shavuot y Sucot) los judíos que vivían en la Tierra de Israel iban a servir a Dios y a celebrar en el Templo. El Templo nos ofrecía la máxima oportunidad de acercarnos a Dios, de elevarnos espiritualmente. El Templo representaba el propósito del pueblo judío en la Tierra de Israel: ser un pueblo sagrado unido con Dios en su propia tierra… un estado judío. Esto es lo que deseamos recuperar y por eso guardamos duelo y recordamos la pérdida de lo que una vez tuvimos.

¿Qué podemos leer para obtener conocimiento, lograr perspectiva y llegar a entender qué es el pueblo judío y de qué se trata todo esto? Sin lugar a dudas, se debe comenzar leyendo los Cinco Libros de Moshé. Para entender la historia y conocer más sobre las festividades, recomiendo “Nosotros en el Tiempo” de Eliahu Kitov. Por supuesto, en Aish latino encontrarás mucho material.

En la cosmología judía, las Tres Semanas se consideran un período poco propicio y no se efectúan casamientos. Desde el 1 de av (2 de agosto) se aconseja posponer casos judiciales hasta después del 10 de av (12 de agosto). En este período evitamos cortarnos el cabello, no compramos ni estrenamos ropa, no escuchamos música y no se realizan viajes de placer. Es un momento para la reflexión y el trabajo personal.

El 17 de tamuz ocurrieron cinco calamidades en nuestra historia: 1) Moshé quebró las primeras Tablas de los Diez Mandamientos al descender del Monte Sinaí y ver al pueblo idolatrando al Becerro de Oro 2) Cesó la ofrenda del sacrificio diario de Tamid en la época del Primer Templo, porque se quedaron sin animales 3) Abrieron una brecha en las murallas de Jerusalem durante el sitio al Segundo Templo 4) El malvado Apóstomo quemó un séfer Torá y 5) Colocaron un ídolo en el Santuario en el Segundo Templo.

El 17 de tamuz es un día de ayuno. El ayuno comienza aproximadamente una hora antes del alba y continúa hasta casi una hora después de la puesta del sol. El propósito del ayuno es despertar nuestros corazones al arrepentimiento al recordar los errores de nuestros antepasados, que llevaron a tragedias, así como nuestra repetición de esos errores. El ayuno es una preparación para el arrepentimiento: quebrar el dominio del cuerpo sobre la parte espiritual de la persona. Debemos examinarnos a nosotros mismos y comprometernos a corregir los errores en nuestra relación con Dios, con nuestros semejantes y con nosotros mismos.

Es interesante que aparentemente Saddam Hussein estudiaba historia judía. ¿Adivina cómo llamó al reactor nuclear (en el cual planeaba crear una bomba para lanzar a Israel)? ¡Tamuz 17! (¿Quieres saber la fuente de este dato? Two Minutes Over Baghdad de Amos Perlmutter). También recomiendo buscar en Aishlatino, fiestas judías. Allí hay muchos artículos excelentes.

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La porción semanal de la Torá

Jukat, Números 22:2 – 25:9

La porción de esta semana psicológicamente es una de las más fascinantes y reveladoras de toda la Torá. Bilam, un profeta no judío, recibió un nivel de profecía similar al nivel de profecía de Moshé. Dios le dio a Bilam este poder para que en el futuro las naciones del mundo no pudieran decir: “De haber tenido un profeta como Moshé, nosotros también hubiésemos aceptado la Torá y hubiéramos vivido de acuerdo con sus dictámenes”. Bilam es un personaje curioso, motivado por la búsqueda de honor, arrogante y egoísta. Lamentablemente, algo que no es poco habitual en la humanidad.

Balak, el rey de Moav, quiso contratar a Bilam para que maldijera al pueblo judío a cambio de una fortuna. Es interesante que Balak creía en Dios y en la fuerza de invocar una maldición de Dios, sin embargo pensó que Él cambiaría de idea respecto a Su pueblo elegido. (Dios no es una persona que cambia de opinión). Bilam deseaba aceptar la tarea de maldecir a los judíos, más que nada para recibir el pago y no tanto por motivos proféticos.

Dios le permitió a Bilam ir con Balak, pero le advirtió que sólo podría decir lo que Dios le dijera. Dios le da a cada persona libre albedrío y le permite seguir la dirección que ella escoge. Bilam trató de maldecir a Israel tres veces y tres veces Dios colocó bendiciones en su boca. ¡Balak estaba furioso! Entonces Bilam, con la esperanza de poder recibir su recompensa, le aconsejó: “Si deseas destruir al pueblo judío, tienta a los hombres con las mujeres moabitas y diles a las mujeres que no cedan hasta que los hombres se prosternen frente a un ídolo”. Balak siguió el consejo y en consecuencia Dios llevó una plaga contra el pueblo judío porque los hombres sucumbieron ante el plan de Bilam. De aquí aprendemos que Dios odia el libertinaje y la idolatría.

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Devar Torá

 

Basado en Growth Through Torah de Rav Zelig Pliskin

La Torá nos cuenta que Bilam les dijo a los mensajeros de Balak: “Dios se niega a dejarme ir con ustedes”, implicando que sólo podía ir acompañado de representantes de un estatus social más elevado. ¿Cómo es posible que Bilam no entendiera claramente las palabras de Dios e interpretara el mensaje como que no podía ir porque esas personas no tenían un estatus suficientemente “distinguido”?

De aquí aprendemos que los intereses personales pueden cegar a la persona. La propia arrogancia de Bilam lo llevó a engañarse respecto a lo que pensó que era la intención de Dios. A cualquier persona neutral le queda claro que Dios no quería que Bilam fuera a maldecir al pueblo judío. Sin embargo, la persona por lo general escucha lo que desea escuchar.

Cada uno debe comprender que también nosotros tenemos intereses y escuchamos de forma selectiva. Tener consciencia de nuestras tendencias puede ayudarnos a evitar errores vergonzosos y muy costosos. Al analizar las cosas con un amigo, podemos protegernos de nuestras tendencias e intereses personales.

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Encendido de Velas

Israel: 12 de julio

Fuera de Israel: 19 de julio

(O consultar: www.aishlatino.com/sh/hedv/109619944.html)

Jerusalem 7:07
Barcelona 9:02 – Bogotá 5:55 - Buenos Aires 5:46
Caracas 6:35 - Ciudad de México 7:59 - Guatemala 6:17
Los Ángeles 7:46 – Madrid – 9:23 PM
Miami 7:55 - Montevideo 5:36 – Nueva York 8:05
Panamá 6:23 - San José (Costa Rica) 5:43 – Santiago 5:37

Cita de la semana

La muerte deja un dolor que nadie puede curar…

El amor deja un recuerdo que nadie puede robar.

Shabat shalom, Rav Kalman Packouz


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