¡Buen día! ¿Cuántos años tiene el universo? ¿Trece mil ochocientos millones de años o seis mil años? ¿La creación tuvo lugar en seis días de veinticuatro horas o llevó más tiempo? Esta semana quiero presentarles un enfoque fascinante de un hombre fascinante. Daniel Friedmann tiene una maestría en ingeniería física y es el presidente de Carbon Engineering, una compañía que se dedica a quitar dióxido de carbono del aire para resolver el cambio climático, y ex presidente de la compañía canadiense que fabricó el brazo robótico para la nave espacial. Él presentó sus investigaciones en su libro: The Biblical Clock.

¿Por qué Daniel Friedmann comenzó a investigar la conexión entre la historia de la Creación que trae la Torá y los tiempos que propone la ciencia? Los Sabios talmúdicos enseñan que “Dios observó la Torá y creó el mundo” (Midrash Rabá sobre Génesis 1:2). Friedmann concluyó que si la Torá es el plano del universo, entonces el relato de la Torá de la creación y la cuenta científica de la edad del universo deben coincidir.

Hace unos 700 años Rav Itzjak de Aco afirmó que el tiempo cuando Dios creó el mundo y el hombre todavía no había aparecido, era diferente al tiempo tal como lo contamos en la actualidad. Friedmann, basado en su entendimiento y en las fuentes clásicas, alineó las fechas de eventos claves tal como son descriptos en Génesis 1 y 2 con aquellos derivados de la teoría científica y de la observación. ¿De qué manera? Un día de la creación = 1.000 x 365,25 x 7.000 = 2.560 millones de años.

El factor 1.000 surge directamente del Salmo 90:4: “Porque mil años a Tus ojos son como un día”. De aquí aprendemos que un día para Dios equivale a 1.000 años humanos.

El número 365,25 es simplemente una conversión de días a años (el número de días en un año). El factor 7.000 se refiere a los ciclos cósmicos. El Talmud (Sanedrín 97a), que fue redactado aproximadamente hace 1500 años, dice: “El mundo existirá durante seis mil años y en el año siete mil será destruido”. Varias obras kabalísticas que datan del siglo I, afirman que hay 7 ciclos cósmicos de 7000 años (análogos a los ciclos sabáticos). El factor 7.000 se refiere a estos ciclos. (Esto explica que se encontraran los antiguos restos fósiles de los dinosaurios).

La Torá provee un cronograma detallado de los eventos de la creación. Génesis describe el cronograma de la formación del universo y la aparición de la vida en la tierra. Por ejemplo, nos dice que el sol se completó al final del Día 4; que la vida apareció por primera vez en los océanos al comienzo del Día 5 y que los animales fueron creados el Día 6. Un análisis cuidadoso del texto de Génesis revela 20 eventos separados de creación. Gran parte de la información de Génesis es ampliada en la Torá Oral, revelando todavía un cronograma más exacto de los eventos.

El Talmud (Sanedrín 38b) provee un relato detallado del Día 6, hora por hora: “El día consistió de doce horas. En la primera hora se reunió el polvo (para Adam)… en la quinta hora, él se levantó y se paró sobre sus piernas; en la sexta hora él le dio nombres (a los animales); en la séptima hora, Eva se convirtió en su pareja; en la octava hora, ascendieron a la cama siendo dos y descendieron cuatro (es decir, nacieron Caín y Hével); en la novena hora él entró al Jardín del Edén y le ordenaron no comer del árbol; en la décima hora, pecó; en la decimoprimera hora fue juzgado; en la duodécima hora fue expulsado (del Edén)…”

Daniel Friedmann calculó que la edad del universo desde el comienzo del Día 1 hasta la actualidad es exactamente 13.740 millones de años, lo cual coincide con las últimas estimaciones científicas.

El comienzo de la vida: desde lo primero que fue creado el Día 5 (“Que las aguas generen”, Génesis 1:20) hasta la actualidad corresponden a 3.520 millones de años, lo cual es acorde con el tiempo científico para el “ancestro universal”, la célula.

Vida vegetal (en la tierra): entre la hora 6 a la 9 del Día 6 hasta la actualidad (“Dios plantó un jardín… y colocó allí al hombre… y Dios hizo que brotara de la tierra todo árbol” – Génesis 2:8,9) corresponde a 426 -106 millones de años atrás, lo cual él nos dice que está de acuerdo con los registros de fósiles.

El Autor de la Torá es el mismo que creó el Universo. Por lo tanto, no puede haber una contradicción entre la Torá y la ciencia. The Biblical Clock se puede comprar en Amazon.com.

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Bereshit, Génesis 1:1 – 6:8

Los Cinco Libros de Moshé comienzan con los seis días de la Creación, el Shabat, la historia del Jardín del Edén, la primera transgresión, las consecuencias y la expulsión; Caín y Hével, las diez generaciones hasta Nóaj; Dios ve la maldad del hombre en esa generación y decide traer el diluvio.

Uno de los versículos más profundos de toda la Torá es: “Y Dios creó al hombre a Su propia imagen”. Dado que Dios no tiene un ser físico, esto significa que recibimos libre albedrío, moralidad, razonamiento y la capacidad de imitar a Dios, Quien actúa con bondad. Además, si realmente valoramos que fuimos creados a imagen de Dios, comprendemos que tenemos un valor intrínseco. Por lo tanto, ¡no precisas deprimirte preguntándote si tienes algún valor intrínseco!

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Devar Torá

Basado en “Twerski on Chumash” por el Rav Abraham J. Twerski

La Torá dice:

“En el comienzo creó Dios los cielos y la Tierra” (Génesis 1:1)… “Dios bendijo el séptimo día y lo santificó porque en él cesó de toda Su labor, la que Dios había creado para hacer” (Génesis 2:3)

Estos dos versículos abarcan toda la Creación. Las tres primeras palabras en hebreo terminan con las letras taf, alef y mem, que forman la palabra emet (verdad). Rav Simja Bunim de Peshisja cita la declaración talmúdica: “El sello de Dios es emet” y comenta: “Se acostumbra que un autor coloque su nombre en la apertura de su libro. Dios colocó Su nombre, emet, en el primer capítulo de la Torá. Por lo tanto emet envuelve a toda la creación, un testimonio de que Dios es el Creador”.

Divrei Shaúl señala que todas las cualidades pueden ser un asunto de grado. Puede haber mayor belleza y menor belleza, más sabiduría y menso sabiduría, más fuerza y menos fuerza. Hay sólo una cualidad que no puede ser más ni menos: la verdad. Algo es verdad o no es verdad.

Dios se identifica con la verdad. Así como la verdad nunca puede ser alterada, porque la verdad alterada ya no es verdad, no pueden haber cambios en Dios (Malaji 2:6).

El Talmud dice que emet tiene una base amplia. Consiste en la primera letra del alfabeto, la alef, la letra del medio, mem, y la última letra, taf (Shabat 55a). Por lo tanto la verdad tiene estabilidad y permanencia. La falsedad, en hebreo sheker, consiste en tres letras contiguas casi al final del alfabeto. El sheker se tambalea y no puede perdurar.

El grado en que la persona vive con verdad es el grado en que se identifica con Dios. Cualquier falsedad aleja a la persona de Dios.

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25 de octubre

(O consultar: www.aishlatino.com/sh/hedv/109619944.html)

Jerusalem 4:00
Barcelona 5:03 – Bogotá 5:25 - Buenos Aires 7:38
Caracas 5:46 - Guatemala 5:14 – Lima 6:05 PM
Los Ángeles 4:25 – Madrid - 5:30 - Ciudad de México 5:39
Miami 5:11 - Montevideo 7:29 - Nueva York 4:10
Panamá 5:39 - San José (Costa Rica) 4:56 – Santiago 7:23

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Toda verdad pasa a través de tres etapas:

Primero, es ridiculizada

Luego, se le oponen violentamente

Finalmente, es aceptada como algo evidente