¡Buen día! Shmuel, un hombre joven religioso, vivía con su esposa y sus hijos en un barrio pobre de Jerusalem. Un día se mudó a su edificio la familia de Moshé, una persona no religiosa poco amistosa, más precisamente un matón. Cuando Shmuel comprendió con qué rapidez Moshé se enojaba y cuán violento era, llamó a sus hijos y les dijo: “Escuchen muy bien. Si aman a su padre y no quieren ser huérfanos, entonces siempre tienen que jugar bien con los hijos de Moshé y NUNCA tener con ellos una pelea ni una discusión”.

Cada Shabat, Shmuel enviaba una olla de Chulent (un guiso con carne, papas y porotos) a la familia de Moshé. Seis meses más tarde, Moshé le preguntó a Shmuel si su familia podía ir a comer a su casa en la noche de Shabat. Con miedo a decir que no pero temblando al pensar lo que podía llegar a pasar, Shmuel le dijo que por supuesto eran bienvenidos. Moshé y su esposa llegaron con los niños limpios y bien vestidos en honor a la ocasión, y se portaron de maravillas.

Unas pocas semanas más tarde, Moshé le preguntó a Shmuel: “¿Te parece que puedo ir contigo a la sinagoga? Hace mucho que no estoy en una sinagoga”. Cuando llegaron, Moshé le pidió a Shmuel que le mostrara en el sidur (libro de plegarias) en dónde estaban a lo largo del servicio. Shmuel le enseñó a Moshé cómo usar el sidur y muy pronto Moshé y su familia iban regularmente a los servicios.

Varios meses más tarde, Moshé kasherizó su cocina y comenzó a enviar a sus hijos a una escuela religiosa. Justo antes de Iom Kipur, Moshé llamó a la puerta de Shmuel y le preguntó si podía entrar. Con lágrimas en los ojos le dijo: “¿Cómo puedo agradecerte? Sin tu ayuda, seguiría con la vida salvaje y violenta que tenía. ¡Me has salvado la vida!”. A continuación le dio a Shmuel un fuerte abrazo.

Después Shmuel le dijo a un amigo: “¡Mira lo que ocurrió! Él me agradeció por haberle salvado la vida… ¡pero todo lo que yo quería era salvar MI vida!”.

Cuando el pueblo judío estuvo al pie del Monte Sinaí y aceptó la Torá, parte de nuestro pacto con Dios fue que todos somos mutuamente responsables por los demás, por ayudarnos con nuestras necesidades, ayudarnos a mejorar, especialmente respecto a nuestra conexión con Dios, la Torá y el pueblo judío.

La Torá y el Talmud nos enseñan que todos los judíos son garantes los unos por los otros, todos somos mutuamente responsables. “Ama a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18); “No permanecerás indolente ante la sangre de tu prójimo” (Levítico 19:16); “Debes reprender a tu compañero” (Levítico 19:17).

No importa en qué nivel de nuestra observancia de Torá y mitzvot nos encontremos, cada día estamos en contacto con personas que son judías pero no tienen idea respecto a la belleza, el significado y el placer que pueden encontrar en nuestros 3.500 años de herencia. Nueve de cada diez judíos ignoran que el judaísmo puede dar placer y significado a sus vidas.

¿Por qué no acercarnos a ellos? Tres razones: 1) No tengo tiempo 2) No tengo idea de lo que puedo decirle o hacer 3) No es mi personalidad, yo soy más bien introvertido.

Entonces, ¿qué puedes hacer? Aquí hay algunas ideas para encender la chispa en los demás:

  • Emociónalos al compartir aquello que te emociona y que te inspira sobre la Torá

  • Muéstrales la sabiduría que los principios de la Torá brindan a las relaciones.

  • Ama a tu semejante y sé un amigo. Llámalo, envíale un regalo o invítalo a tomar un café.

  • Presta libros que puedan interesarles y motivarlos a aprender más.

  • Invítalos a experimentar el Shabat o conéctalos con una familia que pueda invitarlos.

  • Hazles conocer sitios web inspiradores (aishlatino.com), videos y artículos.

***

La porción semanal de la Torá

Jaiei Sará, Génesis 23:1 – 25:18

Sará fallece a los 127 años. Abraham compra un lugar para enterrarla en Jevrón, en la cueva Mearat HaMajpelá. Abraham envía a su siervo, Eliézer, a Jarán, su tierra natal, a buscar una esposa para Itzjak. Eliézer pone condiciones aparentemente muy extrañas que debe cumplir la candidata para calificar para casarse con Itzjak. Sin saberlo, Rivká cumple con esas condiciones. Eliézer consigue que la familia de su aprobación, aunque no les gustó demasiado que Rivká se alejara de su tierra nativa.

Abraham se casa con Keturá y tiene otros seis hijos. Él envía a estos hijos al oriente (con los secretos del misticismo) antes de fallecer a los 175 años. Itzjak e Ishmael entierran a Abraham cerca de Sará en Mearat HaMajpelá, la cueva que Abraham había comprado en Jevrón para enterrar a Sará. La porción termina enumerando a los 12 hijos de Ishmael y nos cuenta que Ishmael murió a los 137 años.

***

 

Devar Torá

Basado en “Ama a tu prójimo” por el Rav Zelig Pliskin

Abraham le pidió a su fiel siervo Eliézer que buscara una esposa para Itzjak. Eliézer viaja a Aram Naharaim llevando diez camellos. Al acercarse al pueblo, se aproxima a una fuente y reza a Dios:

“Que a la joven a quien diga: ‘Por favor inclina tu cántaro para que yo beba’ y ella responda: ‘Bebe, y también a tus camellos daré de beber’, que ella sea la que has aprobado para Tu sirviente Itzjak. Y en ella sabré que hiciste bondad con mi señor" (Génesis 24:14).

Eliézer, el devoto siervo de Abraham, había aprendido de su amo a valorar el profundo significado de ayudar a los demás. El jésed no es simplemente un buen acto, sino una manifestación de nuestra creencia en Dios. Hacer jésed es emular a Dios, cuya bondad no tiene límites.

Eliézer comprendió que la mujer que sería digna de convertirse en la matriarca del pueblo judío debía ser un parangón de jésed. Por eso planificó una prueba apropiada para elegir una esposa para Itzjak y encontrar alguien que amara hacer jésed, ayudar a los demás y tratar de evitar que sufrieran alguna incomodidad.

¿Qué ocurrió? Rivká corrió por su propia voluntad a dar de beber a diez camellos sedientos. Algo que ni siquiera le habían pedido. Este acto de jésed indicó que ella era digna de ser la nuera de Abraham. Al buscar un esposo o esposa, ¡recuerda buscar alguien bondadoso!

***

Encendido de Velas

22 de noviembre

(O consultar: www.aishlatino.com/sh/hedv/109619944.html)

Jerusalem 4:01
Barcelona 5:08 – Bogotá 5:21 - Buenos Aires 7:26
Caracas 5:43 - Guatemala 5:11 – Lima 5:58 PM
Los Ángeles 4:27 – Madrid - 5:34 - Ciudad de México 5:38
Miami 5:11 - Montevideo 7:16 - Nueva York 4:15
Panamá 5:36 - San José (Costa Rica) 4:53 – Santiago 7:11

***

Cita de la semana

"La compasión es el idioma que los sordos pueden escuchar y los ciegos pueden ver”

Mark Twain

Shabat Shalom  Rav Kalman Packouz