¡Buen día! Tengo un amigo que al cumplir 50 años fue a realizarse un chequeo de rutina. Como era delgado, hacía una hora de ejercicio cada noche y no tenía ningún dolor ni queja, sólo se trataba de ser prudente. Cuando estaba sentado frente al escritorio del médico escuchando los diferentes estudios que debería realizarse, de pronto… ¡BUM! Cayó al suelo con un ataque cardíaco. No tenía pulso, no respiraba. El médico llamó al equipo de emergencia. De inmediato llegaron 3 cardiólogos, trabajaron sobre él y lograron recobrar el pulso, pero entonces… ¡BUM! Su corazón se detuvo por segunda vez. Volvieron a trabajar sobre él, pero… ¡BUM! Sufrió un tercer infarto… Sin embargo lograron estabilizarlo.

Cuando me contó esta historia le dije: “¡Uau! ¡No moriste una sino 3 veces! De haber estado en otro lado y no en esa clínica, ahora estarías muerto. Esta experiencia debe haberte llevado a pensar sobre tu vida, sobre lo que lograste, lo que esperas lograr, tus valores, tus ambiciones, tu familia, tu relación con Dios. ¿De qué manera esta experiencia impactó sobre tu vida?”

Mi amigo me respondió: “¡Tienes toda la razón! Esto me dio mucho tiempo para pensar y reflexionar. Comprendí cuán precaria es la vida y que uno puede morir en cualquier momento. Por eso es que lo decidí. ¿Para qué esperar? Ahora mismo me voy a comprar una pantalla plasma de 52 pulgadas”.

No estoy seguro si mi amigo estaba bromeando (de hecho, COMPRÓ la pantalla plasma de 52 pulgadas). Sin embargo, su historia me hizo pensar sobre mi vida y mis prioridades. (¡Espero que también te haga pensar sobre tu vida y tus prioridades!).

Una persona hace lo que ella desea hacer. A menos que fije planes y establezca objetivos, se limitará a reaccionar ante lo que la vida le presente hasta su último día. ¿Cómo se fijan prioridades o se hace un plan? Tal vez lo más fácil sea escribir tu propio obituario. ¿Qué quisieras que escriban en él? ¿Por qué cosas deseas que te recuerden? Ya que estás en esto, escribe también lo que quieres que diga tu tumba.

A menudo, cuando hablo con personas ancianas (esto se define como “cualquiera mayor que yo”), me dicen: “Mientras tengas salud, lo tienes todo”. Cuando me dicen eso, recuerdo algo que me dijo mi rebi, mi maestro, Rav Nóaj Weinberg. Él me preguntó: “¿qué dirías de una persona de 110 años en perfecto estado de salud? Que es algo muy bueno, ¿verdad? ¿Pero qué pensarías si descubres que pasó los últimos 40 años en coma? Tener buena salud no lo es todo. ¡Incluso si tu mente funciona, de todas maneras tienes que hacer algo con tu vida!”.

La gente busca la felicidad. Si buscas la felicidad, no la encontrarás. Si buscas significado, encontrarás significado y felicidad. Hace poco leí Martes con mi viejo profesor, por Mitch Albom, y lo recomiendo. Morrie Schwartz estaba muriendo a causa de la enfermedad Lou Gehrig. Su cuerpo se paralizaba lenta y progresivamente, desde los pies hacia arriba. En unos cuantos meses finalmente moriría. Morrie no se centraba en su debilidad sino en lo que le quedaba y lo que podía hacer… en especial por los demás. Cada uno tiene algo que puede hacer por los demás que le dará significado y felicidad

La Torá nos dice que “Dios vio todo lo que Él había creado y vio que era muy bueno” (Génesis 1:31). El Midrash Bereshit Rabá pregunta: “¿Qué es ‘muy bueno’? Esto se refiere a la muerte”. ¿Por qué la muerte es buena? Si no supiéramos que eventualmente vamos a morir, siempre postergaríamos todo para mañana. Si tuviéramos todo el tiempo para hacer algo, nunca lograríamos nada. Un objetivo sin una fecha límite no es un objetivo, es un sueño, una fantasía.

¿Cómo hacemos que la vida se vuelva para nosotros algo real? Los funerales hacen que la vida sea real si aprendemos la lección y la recordamos. Sin embargo, cuando salimos del funeral pensamos: “Hay un club de personas que fallecen… ¡pero yo no soy socio!” ¿Qué pasaría si sobre tu TV hubiera un reloj digital especial que en vez de marcar las horas hacia adelante, contara hacia atrás, descontando los días, las horas, los minutos y los segundos de tu vida desde ahora hasta el momento de tu muerte? ¿En qué momento te levantarías de la silla, lo apagarías y harías algo? ¡No esperes para hacer algo con tu vida!

La porción semanal de la Torá

Ki Tisá, Éxodo 30:11 – 34:35

La porción de la Torá de esta semana incluye: instrucciones para hacer un censo (cada persona debía donar un medio shékel); instrucciones para hacer el lavabo, el aceite de unción y el incienso para el Mishkán, el Santuario portable; el nombramiento de Betzalel y Aholiab como los arquitectos y artistas del Mishkán; un mandamiento especial prohibiendo la construcción del Mishkán en Shabat (podrían haber pensado que estaba permitido profanar el Shabat para cumplir una mitzvá…). “Los hijos de Israel observarán el Shabat, para hacer que el Shabat sea un pacto eterno para todas las generaciones”.

La porción de la Torá continúa con la infame historia del Becerro de Oro. El pueblo se equivocó en su cálculo, pensó que Moshé se demoraba en bajar del Monte Sinaí y buscó un reemplazo para Moshé al construir el Becerro de Oro (aquí hay una gran lección sobre la importancia de la paciencia). Moshé los ve bailar alrededor del becerro y expresa su enojo al quebrar las Dos Tablas. Luego castiga a los 3.000 pecadores (menos del 1% de 3 millones de personas), le suplica a Dios que no destruya al pueblo, pide ver la Gloria Divina y recibe las segundas tablas con los Diez Mandamientos.

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Devar Torá

Basado en Grow Through Torah por el Rav Zelig Pliskin

La Torá dice:

“Esto entregará todo el que pase entre los contados (en el censo), medio shékel del shékel sagrado…” (Éxodo 30:13)

¿Cómo iba a saber Moshé qué es el “shékel sagrado”?

Rashi, el gran comentarista, explica que Dios le mostró a Moshé una moneda de fuego. Esto simboliza que el dinero tiene similitudes con el fuego. El fuego tiene el potencial de dar calor y ayudar a la gente a preparar alimentos. El fuego también puede destruir propiedades e incluso vidas. Asimismo, el dinero puede construir y puede destruir. Una persona puede arruinar su vida y la vida de los demás con su búsqueda de riqueza. Si el dinero se utiliza correctamente, se puede ayudar a muchas personas y se pueden construir instituciones valiosas.

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Devar Torá

Basado en Grow Through Torah por el Rav Zelig Pliskin

La Torá dice:

“Y en el corazón de todo sabio de corazón he puesto sabiduría” (Éxodo 31:6)

¿Por qué la Torá establece que tener un corazón sabio sea un requisito previo para que Dios otorgue sabiduría?

Rav Jaim Shmuelevitz, Rosh HaIeshivá de la ieshivat Mir, enseña que de aquí aprendemos que una persona necesita sabiduría para tener el mérito de adquirir sabiduría. ¿Qué es esa sabiduría? ¡El deseo sincero de tener más sabiduría!

Podemos imaginarnos lo que es este deseo a partir del deseo de honor que tenía Hamán (en la historia de Purim). Él era el segundo del rey en poder y toda la población de 127 países se posternaba ante él. Sin embargo, cuando Mordejai se negó a posternarse, Hamán dijo que todo su honor no era nada porque había una persona que no lo honraba. De la misma forma, alguien que ama profundamente la sabiduría siente una enorme carencia si le falta algo de sabiduría. Cuando se tiene este amor por la sabiduría, Dios te otorga mayor sabiduría.

Encendido de Velas

22 de febrero

(O consultar: www.aishlatino.com/sh/hedv/109619944.html)

Jerusalem 4:51
Barcelona 6:15 – Bogotá 5:51 - Buenos Aires 7:22
Caracas 6:19 - Ciudad de México 6:21 - Guatemala 5:50
Los Ángeles 5:26 – Madrid – 6:39 PM
Miami 6:00 - Montevideo 7:12 – Nueva York 5:21
Panamá 6:10 - San José (Costa Rica) 5:28 – Santiago 7:09

Cita de la semana

Lo que te hace feliz o infeliz no es tu posición, sino tu disposición

 

Shabat Shalom  Rav Kalman Packouz