¡Buen día! Hace poco pasé cinco días en el hospital. Me parece que nunca es una experiencia agradable, quizás con excepción de cuando se tiene un bebé (y también en ese caso no es tan placentero para la madre).

Una cosa que necesitas para atravesar la experiencia del hospital (y la vida) es tener sentido del humor, lo que implica ver el humor en todo lo que puedas encontrarlo.

Por ejemplo, yo encontré que el servicio de comidas era absolutamente divertido. Ellos me preguntaron qué quería ordenar y yo les pregunté qué había en el menú kasher. “Pastel de carne con puré de papas, bife con puré de papas, pavo asado con verduras”, me dijeron. Pedí el pastel de carne. “Lo siento, no nos queda”. “Muy bien, entonces el bife…”, le dije. “Lo siento, no nos queda”. No había ningún problema, comería pavo asado. Como una hora más tarde me trajeron para cenar pollo.

Este es mi favorito. Recibí una llamada del servicio de comidas respecto a mi orden. “Señor, usted pidió sopa de pollo con pelotitas de matzá”. “No, yo pedí sopa de verduras”, le respondí. La persona del servicio de comidas se mantuvo firme. “No. Usted pidió sopa de pollo con pelotitas de matzá”. “En verdad pedí sopa de verduras”, repetí. Por tercera vez y con gran firmeza me dijo: “¡NO! Usted ordenó sopa de pollo con pelotitas de matzá”.

En ese momento me pregunté a mi mismo qué hacía discutiendo sobre un plato de sopa y le dije: “Sí, ¿qué pasa con la sopa de pollo con pelotitas de matzá?”. La mujer me respondió: “No tenemos sopa de pollo. ¿Le gustaría comer sopa de verduras?”

Además de tener sentido del humor, para pasar la experiencia de un hospital (y la vida) hay otro requerimiento más. Todos somos seres humanos haciendo lo mejor que podemos (simplemente algunas personas están más limitadas que otras). Alienta a los demás y encuentra cosas que hacen bien para elogiarlos. La gente responde cuando es valorada.

El enojo no motiva a nadie a dar lo mejor de sí mismo, sólo crea resentimiento y un nivel de servicio inferior. Además, en definitiva tú eres quien sufre al enojarte. Esfuérzate por encontrar el humor en lo que ocurre… y recuerda que puede ser difícil.

Tengo cáncer de próstata en estadio 4. Me quedan muy pocas energías o deseos. Casi lo único que deseo es asegurarme de que mi Shabat Shalom llegue cada semana. Sólo les cuento esto porque tengo que compartir con ustedes algunos pensamientos respecto a la relación con personas que enfrentan serios dilemas médicos (u otros desafíos de la vida).

Acepto por completo mi oportunidad de salud. Creo en Dios y Él tiene un plan individual que es lo mejor para mí, para apegarme a Él, crecer y cumplir mi propósito en la vida. Qué es lo que abarca ese plan, yo espero para enterarme a medida que se va desarrollando. En cualquier dirección que se dirija, me siento agradecido.

Cuando alguien se entera sobre mi cáncer, me dice: “Lo siento. Por favor, dime si hay algo, lo que sea, que pueda hacer”. La compasión sincera es profundamente valorada. Sin embargo, manténganla breve. Obsesionarse con el tema y pedir una historia médica completa es realmente opresivo (aunque sea bien intencionado), deprimente y agota las energías. Puedes preguntarme: “¿Hay algo que pienses que debo saber o que desees contarme?”. Esta es una gran bondad, no forzar a la persona enferma a responder preguntas que él preferiría no responder.

Una persona de inmediato comenzó a preguntar sobre mis síntomas: “¿Tienes esto? ¿Tienes esto otro?”. Realmente inapropiado. Lo interrumpí y le dije: “Por favor, no puedes diagnosticarte a ti mismo a partir de mi situación. Consulta con un médico”.

Las cartas son muy valoradas. Pequeños actos de bondad. Un rabino de la Universidad Talmúdica de Miami me envió un mensaje diciendo que habría una sesión especial de estudio en mi mérito. ¡Muy emotivo!

Y si quieres saber lo que realmente puedes hacer, reza por esa persona. Un pedido simple, sincero. “Dios, Amo del universo, quien me ha dado todas las cosas buenas, por favor brinda una completa y rápida curación a Kalman Moshé ben Devora” (ese es mi nombre). Tus plegarias son valiosas y marcan una diferencia. ¡Muchas gracias!

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Lej Lejá, Génesis 12:1 – 17:27

Dios le ordena a Abram (luego es llamado Abraham) que parta de Jarán y vaya “al lugar que te mostraré” (que resultó ser la tierra de Canaán, luego llamada la Tierra de Israel). Dios le da a Abram un mensaje eterno para el pueblo judío y para las naciones del mundo: “Yo bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan”. A causa de una hambruna, Abram viaja a Egipto (luego parte de la República Árabe Unida) y le pide a Sarai (después llamada Sará) que diga que es su hermana para que no lo maten para casarse con ella (los egipcios eran cuidadosos de no cometer adulterio… pero no les importaba tanto matar al marido).

El faraón echa de Egipto a Abram después de tratar de tomar a Sarai como esposa. Abram y Sarai se establecen en Jevrón (también conocido como Kiriat Arba) y su sobrino Lot se asienta en Sodoma. Lot es tomado cautivo y Abram lo rescata en la batalla de los Cuatro Reyes contra los Cinco reyes.

Al hacer un pacto con Dios (todos los pactos con Dios son eternos, nunca pueden ser derogados ni reemplazados por nuevos pactos), se le informa a Abram que sus descendientes estarán esclavizados 400 años y que su descendencia (a través de Itzjak: “a través de Itzjak tu descendencia será considerada tuya”. Génesis 21:8. ¡Itzjak y no Ishmael!) recibiría la tierra “desde el río de Egipto hasta el gran río, el río Éufrates”.

Sarai no puede tener hijos y le da su sierva Hagar a Abram como esposa para que él pueda tener hijos. Nace Ishmael (el abuelo de nuestros primos árabes). Tiene lugar el pacto del brit milá, la circuncisión religiosa (ver 17:3-8). Dios cambia los nombres a Abraham y a Sará y les dice que Sará dará a luz a Itzjak. Abraham circuncida a todos los varones de su casa.

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Devar Torá

Basado en “Love Your Neighbor” por el Rav Zelig Pliskin

A pesar de que lo superaban numéricamente, Abram (antes de ser llamado Abraham) rescata a Lot, su sobrino cautivo, y a todas las personas que habían sido capturadas con él. Cuando Abraham regresa victorioso, la Torá dice:

“Y Malquitzedek, rey de Shalem, sacó pan y vino, y él era un sacerdote del Dios Supremo. (Malquitzedek) Lo bendijo (a Abram) y dijo: ‘Bendito es Abram para el Dios Supremo, Amo de los cielos y de la tierra. Y bendito es el Dios Supremo, que entregó a tus enemigos en tus manos’” (Génesis 14:18-20)

El Talmud (Nedarim 32b) dice que Malquitzedek se equivocó al expresar gratitud primero a Abraham y después a Dios. Debemos estar agradecidos con cualquiera que nos haga un favor, pero al mismo tiempo debemos reconocer que Dios es la fuente máxima de todos los favores.

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8 de noviembre

(O consultar: www.aishlatino.com/sh/hedv/109619944.html)

Jerusalem 4:14
Barcelona 5:03 – Bogotá 5:25 - Buenos Aires 7:38
Caracas 5:46 - Guatemala 5:14 – Lima 6:05 PM
Los Ángeles 4:25 – Madrid - 5:30 - Ciudad de México 5:39
Miami 5:11 - Montevideo 7:29 - Nueva York 4:10
Panamá 5:39 - San José (Costa Rica) 4:56 – Santiago 7:23

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Para reforzar los músculos de tu corazón, el mejor ejercicio es levantar el espíritu de otra persona.