¡Buen día! Cuentan que un rabino, un sacerdote y un ministro conversaban sobre sus problemas. El sacerdote se lamentó de que no podía liberarse de las palomas que entraban al campanario. El ministro contó que no lograba sacar los ratones de su despensa. El rabino les confió que él tenía ambos problemas, pero había encontrado una solución. Le suplicaron que les contara qué había hecho y el rabino les dijo: “No creo que los pueda ayudar, pero un sábado reuní a todas las palomas y a todos los ratones y les hice el bar mitzvá… Nunca más volvieron”.

Nos reímos porque lamentablemente refleja la situación de muchos lugares en este momento de la historia judía. ¿Cómo podemos asegurar nuestra continuación judía? (A propósito, una vez oí que alguien dijo que la manera de responder a “¿quién es judío?” no es saber si tus abuelos eran judíos, sino más bien si tus nietos serán judíos…).

Para muchos, ser judíos es como ser miembros de un club. Si deseas ser activo o asistir al club, tomas tu elección, pero eso no tiene gran impacto en la manera que conduces tu vida. Yo crecí en una congregación reformista en Portland, Oregón. Una de las cosas que aprendí me impactó profundamente: el judaísmo es UNA FORMA DE VIDA. Impregna la manera en que diriges tu vida y cómo tomas tus decisiones. Y requiere conocimiento.

Nuestro pueblo sobrevivió durante los últimos 3500 años… y esto no fue por accidente. Lo logramos en contra de todas las probabilidades: cruzadas, Inquisición, pogromos, holocausto… Hoy en día hay 12 millones de judíos en el mundo cuando de acuerdo con las proyecciones demográficas más conservadoras debería haber 400 millones. Sin embargo, se perdieron a causa de los asesinatos y la asimilación. ¿Por qué seguimos siendo judíos y cómo podemos asegurar que nuestros nietos sean judíos?

Hay preguntas que todos debemos formularnos: ¿Cuán importante es para mí ser judío? ¿Qué es lo que eso significa? ¿Estoy dispuesto a morir para seguir siendo judío? Si estoy dispuesto a morir como judío, ¿estoy también dispuesto a vivir como judío?

La continuidad judía comienza con una decisión. Yo deseo vivir como judío. Voy a educar a mis hijos como judíos. Esa es mi prioridad básica. Todo lo demás viene después: vivir en un barrio judío, enviar a los niños a una buena escuela judía, participar en una sinagoga, llevar una vida judía en el hogar y, sobre todo, un programa continuo de crecimiento y estudio de la sabiduría de la Torá.

Nuestros mayores enemigos supieron que prohibirle a un judío estudiar Torá llevaría a su destrucción. Eso fue lo que hicieron los romanos y también los rusos. Estudiar Torá es una infusión continua de entendimiento respecto a lo que significa ser un judío, una reafirmación de nuestro rol en el mundo, la transmisión de valores y del conocimiento respecto a cómo llevar adelante una vida judía buena y significativa.

Hay quienes piensan que la panacea para la continuidad judía es enviar a cada niño judío a Israel. Si bien una experiencia en Israel es valiosa e importante para crear una conexión judía, eso es abnegar de la responsabilidad paterna. Es como afirmar que los padres pueden criar a sus hijos sin el mínimo estilo de vida judío y que se los puede salvar para el futuro judío a través de un viaje de dos semanas.

Si los padres desean que sus hijos y sus nietos sean judíos, ellos mismos deben ser un ejemplo de una vida judía. Todas las personas que conocí y que tenían sentimientos positivos respecto a ser judíos me dijeron que eso se debía a que recordaban a su padre hacer Kidush, a su madre encender las velas de Shabat, el Séder de Pésaj… Los recuerdos, las emociones y los valores sólo se transmiten a través de actos. La filosofía no pasa a la siguiente generación a menos que se la viva. Recuerda, un padre sólo le debe a su hijo tres cosas: ¡ejemplo, ejemplo y ejemplo!

¿Quieres que tus nietos sean judíos? Entonces hoy mismo decide ser judío. Si lees en inglés te recomiendo comprar el libro “To Be a Jew” de Rav Hayim Donin. Léelo y decídelo. Luego instituye un programa gradual de cambio que te lleve a vivir una vida judía plena. Entonces tus hijos tendrán algo que valorarán y que desearán para ellos mismos y para sus hijos.

Comencé con una historia, así que voy a terminar con una historia. Hubo un gran Rabino que decían que podía ver el futuro. Un joven “sabelotodo” decidió que pondría a prueba al rabino y lo avergonzaría. Tenía un plan: se presentaría ante el rabino y sostendría entre sus manos, a su espalda, un pequeño pájaro. Entonces le preguntaría al rabino: “¿Qué tengo en mis manos?”. El rabino le respondería: “Un pájaro”. Él le diría: “¿Está vivo o muerto?”. Si el rabino le respondía “vivo”, entonces él le quebraría el cuello y lo mostraría a todos para burlarse del rabino. Cuando el joven se presentó ante el rabino le preguntó: “¿Qué tengo en mis manos?”. “Un pájaro”, le respondió el rabino. “¿Está vivo o muerto?”, preguntó el joven. El rabino lo miró fijamente a los ojos y le dijo: “La respuesta está en tus manos”. Lo mismo ocurre con la posteridad judía. Está en tus manos.

 

La porción semanal de la Torá

Vaikrá, Levítico 6:1 – 8:36

La porción de la Torá de esta semana incluye las leyes de la ofrenda de ascensión, la ofrenda de harina (oblación), la ofrenda del gran sacerdote, la ofrenda de pecado y la ofrenda de paz. La porción concluye con las ofrendas de paz asignadas a los sacerdotes y la ceremonia de unción del sacerdote para servir en el Santuario.

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Devar Torá

Basado en Grow Through Torah por el Rav Zelig Pliskin

La Torá dice:

“Esta es la ley de la ofrenda de ascensión” (Levítico 6:2)

El versículo puede leerse también de esta manera: “Este” es el principio de la persona arrogante (el que se considera a sí mismo una persona elevada, en hebreo “haOlá”). La persona arrogante constantemente exige: “¡Este!”. Desea que las cosas se hagan a su manera, de inmediato y sin considerar las necesidades de los demás.

Los pensamientos de una persona arrogante sólo giran en torno a lo que ella misma desea. Está completamente centrada en sí misma y no considera a los demás. Esta cualidad provoca mucho conflicto en las relaciones interpersonales. Si las dos personas que tienen una relación exigen que las cosas se hagan a su propia manera, chocarán todo el tiempo. Si una persona así encuentra a otro que se subyuga a sus deseos, logrará su objetivo, pero pagará el elevado precio de provocarle a otro ser humano dolor y angustia.

¿Qué se debe hacer? Todos tenemos cierto grado de arrogancia. Presta atención a las necesidades de los demás. Debes estar dispuesto a ceder a tus demandas respecto a cómo deseas que se hagan las cosas. No siempre tienes que ceder ante los demás. Sin embargo, cuando tomas en consideración las necesidades de otra persona, ganas más espiritualmente que lo que hubieras ganado si satisfacen tus demandas.

¿Qué pasa cuando la otra persona es arrogante o exigente? Muy fácil, ¡envíale una copia de este artículo!

Encendido de Velas

22 de marzo

(O consultar: www.aishlatino.com/sh/hedv/109619944.html)

Jerusalem 5:12
Barcelona 6:47 – Bogotá 5:48 - Buenos Aires 6:45
Caracas 6:20 - Ciudad de México 6:30 - Guatemala 5:55
Los Ángeles 6:49 – Madrid – 7:10 PM
Miami 7:15 - Montevideo 6:35 – Nueva York 6:52
Panamá 6:10 - San José (Costa Rica) 5:29 – Santiago 6:33

 

Cita de la semana

La arrogancia es la debilidad
disfrazada de fuerza.

Shabat Shalom  Rav Kalman Packouz