¡Buen día! ¿Cuál es la probabilidad de recuperar un bolso que olvidaste en el asiento trasero de un taxi… en el que hay 80.000 dólares? Probablemente casi no existe la posibilidad de recuperarlo. Podríamos pensar que a la mayoría de las personas no les vendría mal un poco de dinero, particularmente a los taxistas, y la tentación sería demasiado grande.

Esto ocurrió en Jerusalem hace algunos años. Cuando el taxista vio que había quedado un bolso en el auto y lo que contenía, de inmediato decidió regresar al lugar donde se había bajado su pasajero, para devolvérselo antes de que su deseo de quedarse con el dinero le ganara. ¿Pero cómo iba a devolverlo? El pasajero no estaba esperando en la vereda y en el edificio había demasiados pisos con numerosos departamentos para golpear en cada puerta. El taxista tuvo una idea: iba a caminar por el corredor de cada piso del edificio hasta que oyera un llanto descontrolado de algún departamento. Y así fue que después de subir unos pocos pisos, escuchó que en un departamento estaban llorando desesperados.

Se pueden imaginar la alegría y el alivio al ver al taxista y todavía más, ¡al recibir el bolso con el dinero! Esas personas estaban por comprar un departamento y tenían que pagar esa parte en dólares. Ellos pensaron que todo estaba perdido. Estaban seguros de que el taxista se quedaría con el dinero. ¡Vaya que se sorprendieron!

¿Cómo juzgamos a los demás? El Midrash (un comentario alegórico de la Torá) nos enseña algo a partir de la historia de Nóaj. Antes de enviar fuera del arca a la paloma que regresó trayendo una rama de olivo, Nóaj envió a un cuervo. Sin embargo, el cuervo se negó a cumplir esa misión y sólo voló alrededor del arca. ¿Por qué? El Midrash nos dice que el cuerpo sospechó que Nóaj lo enviaba fuera del arca para poder quedarse con su esposa. ¿Acaso eso tiene sentido? Nóaj era la única persona suficientemente recta como para salvarse del diluvio. ¿Cómo es posible que el cuervo sospechara de él?

El cuervo no sospechó de Nóaj por sí mismo, sino que se imaginó que si él estuviera en el lugar de Nóaj eso era lo que él hubiese hecho. El Midrash nos enseña que tendemos a juzgar a las personas de acuerdo con nuestros propios valores. En el lenguaje actual: cuando señales a alguien con un dedo, comprende que hay tres dedos que señalan en tu dirección.

En la Torá hay un mandamiento positivo de juzgar a las personas favorablemente: “Juzgarás a tu prójimo con rectitud” (Levítico 19:15). Este versículo nos obliga a dar al otro el beneficio de la duda cuando vemos que comete un acto que puede interpretarse positiva o negativamente (Rambam, Séfer HaMitzvot, Mandamiento Positivo 177; Séfer HaJinuj 235).

Aquí hay una breve guía respecto a dar el beneficio de la duda, compilada del libro Ama a tu prójimo, del Rav Zelig Pliskin. En general, si las posibilidades de un juicio negativo o positivo son equivalentes, da el beneficio de la duda. Si se trata de una persona malvada (lo que se define como alguien que persiste en su mal comportamiento a pesar de todas las advertencias y de todos los reproches), no tienes que darle el beneficio de la duda. Cuando se trata de una persona recta, debes darle el beneficio de la duda incluso si parece que su acto fue inadecuado.

Incluso cuando debes juzgar mentalmente al otro de forma favorable, debes mantener en alto tu guardia para protegerte a ti mismo o a otra persona de una pérdida. Si puedes aclarar el tema, es adecuado corregir a la persona que se equivocó. Si por error sospechaste que una persona inocente hizo algo inadecuado, estás obligado a pedirle perdón y a darle una bendición (Talmud Bavli, Brajot 31b).

Juzgar favorablemente no es sencillo. Ya que empecé con la historia del taxista en Jerusalem, quiero terminar con la historia de otro taxista de Jerusalem y un comercio de sombreros. En 1979, mi amigo Gur Arié Herzig, olvidó su sombrero de Shabat en el taxi en el que viajó desde el aeropuerto hasta Jerusalem. Como pensó que lo había perdido, esa tarde fue al comercio Ferster en Mea Shearim para comprar otro sombrero. Cuando fue a pagarlo, le contó al dueño del negocio la historia del sombrero perdido. ¿Quieren adivinar cuál fue la respuesta del dueño del negocio?

¡Él se negó a venderle el sombrero! “Lo voy a dejar separado y no lo voy a vender hasta que usted averigüe sobre su sombrero con la compañía de taxis. No vale la pena venderle el sombrero y que se quede con una mala imagen de los taxistas de Jerusalem”. Gur Arié fue hasta la sede de los taxis Nesher. Ellos se alegraron de que hubiera llegado a buscar el sombrero que el taxista había dejado allí al mediodía. Juzgar favorablemente a los demás puede ser difícil, ¡pero es posible!

***

Vaieji, Génesis 47:28 – 50:26

La parashá comienza con Iaakov en su lecho de muerte 17 años después de haber llegado a Egipto. Iaakov bendice a los dos hijos de Iosef, Menashé y Efraim (hasta el día de hoy acostumbramos a bendecir a nuestros hijos cada Shabat diciéndoles: “Que Dios te haga como Efraim y como Menashé”. Ellos crecieron en la diáspora bajo influencias foráneas pero se mantuvieron devotos de la Torá. La bendición de Shabat para las niñas es: “Que seas como Sará, Rivká, Rajel y Leá)). A continuación, Iaakov bendijo individualmente a cada uno de sus hijos. Las bendiciones fueron proféticas y cuando era necesario, también incluyeron un reproche.

Una gran comitiva de la corte del Faraón acompañó a la familia a Jevrón para enterrar a Iaakov en Mearat HaMajpelá, la cueva que había comprado Abraham. La porción de la Torá culmina con la muerte de Iosef y su mandato a los israelitas para que saquen sus restos cuando sean redimidos de la esclavitud y que lo lleven a enterrar en la Tierra de Israel. De esta manera termina el libro de Génesis.

***

Devar Torá

Basado en “Growth Through Torah” por el Rav Zelig Pliskin

Antes de la muerte de Iaakov, la Torá dice:

“Iaakov llamó a sus hijos y dijo: ‘Reúnanse y les declararé lo que sucederá a ustedes al final de los días’” (cuando el pueblo judío sea redimido del galut/exilio). Génesis 49:1

¿Cuál fue la intención de Iaakov al decirles “reúnanse”?

Al decirles a sus hijos que se reunieran les estaba diciendo que debía haber ajdut, unión, entre ellos. La redención sólo puede tener lugar cuando hay unión entre los descendientes de Iaakov. Si todavía no hay unión, entonces no llegó el momento de la redención.

Con esto podemos entender lo que los hermanos de Iosef le dijeron después (Génesis 50:16-7) respecto a que antes de fallecer Iaakov pidió que Iosef los perdonara. En ninguna parte la Torá nos dice que Iaakov le pidió a Iosef que perdonara a sus hermanos. Sin embargo, el comentario del Shlá nos dice que la respuesta la podemos encontrar en este mismo versículo, cuando Iaakov les dice a los hermanos “reúnanse”. Iaakov les estaba pidiendo a todos ellos, incluso a Iosef, que entre ellos hubiera unidad y el amor profundo que surge de la unidad. Cuando hay amor, hay perdón.

Este es un tema crucial en la actualidad. Las personas son diferentes de muchas maneras. Sin embargo, si todos los descendientes de Iaakov comprender cuán importante es tener ajdut, esa unidad producirá un amor que trascenderá las quejas específicas que una persona pueda tener contra otra. Juzgar favorablemente ayuda a lograr la unidad.

Pirkei Avot – Ética de los Padres – Sobre juzgar a los demás

1:1 Sean circunspectos en sus juicios

1:6 Juzga a tus semejantes generosamente

1:8 (y 4:7) Cuando actúes como juez, no te erijas en consejero de los litigantes

2:5 No juzgues a tu prójimo a menos que te encuentres en su misma situación

4:9 El que elude la profesión de juez se evita el odio, el robo y el perjurio. Más aquél que dicta una sentencia a la ligera es considerado necio, impío y arrogante.

4:10 No te erijas en juez único, porque sólo Uno puede hacerlo

***

10 de enero

(O consultar: www.aishlatino.com/sh/hedv/109619944.html)

Jerusalem 4:18
Barcelona 5:22 – Bogotá 5:42 - Buenos Aires 7:53
Caracas 6:03 - Guatemala 5:31 – Lima 6:21
Los Ángeles 4:43 – Madrid - 5:48 - Ciudad de México 5:57
Miami 5:29 - Montevideo 7:43 - Nueva York 4:29
Panamá 5:56 - San José (Costa Rica) 5:13 – Santiago 7:38

***

Ama a las personas por lo que son; no las juzgues por lo que no son.