¡Buen día! ¿Cuál es el mayor placer de la vida? La mayoría de las personas en un primer momento piensan en los placeres físicos, esos que podemos obtener a través de nuestros 5 sentidos. Pero si les dan unos momentos más para reflexionar, muchos cambiarán a placeres más etéreos, en particular la alegría de tener un buen matrimonio o por lo menos la alegría de los hijos y de los nietos.

Un fumador de cigarros me preguntó: “¿Sabe cuál es el mayor placer que tiene un fumador de cigarros?”. Sin darme tiempo a responderle, siguió diciendo: “La alegría de darle a otro un buen cigarro. Si tú lo fumas, tienes el placer de ese cigarro durante una o dos horas. Sin embargo, si se lo das a otra persona para que lo disfrute, tienes un placer eterno”. Por supuesto, quienes consideran que los cigarros son desagradables y repugnantes ni siquiera podrán considerar esta analogía, así que me voy a referir a otros placeres que todos podemos disfrutar.

Hay un viejo dicho judío: “El dinero no resuelve todos los problemas pero sin dudas hace más fácil ser pobre”. Nos esforzamos por ganar dinero y cubrir nuestros gastos. No es raro que al tener un poco de dinero “extra” deseemos cosas más lindas: casas, autos, ropa, joyas, obras de arte… Adquirimos bienes que esperamos disfrutar, pero cuando llega el momento de mudarnos a una casa más pequeña, descubrimos que nadie quiere nuestros bienes valiosos. Es posible que se las llame “posesiones” no porque nosotros las poseemos a ellas sino porque ellas nos poseen a nosotros…

Las cosas no nos dan felicidad. La felicidad y el placer vienen al focalizarnos en lo que tenemos. Si no valoramos lo que tenemos, no apreciaremos lo que recibimos.

Sorprendentemente lo que puede darnos mayor placer en la vida no son las cosas materiales que tenemos sino lo que tenemos cuando tomamos nuestras ganancias y nuestros bienes y los damos a los demás. La forma en que ayudamos a otros da sentido y felicidad a nuestras vidas y nos acerca a Dios. También nos brinda grandes méritos en este mundo para tener salud y éxito y para tener placer eterno en el Mundo Venidero. Esta es la mitzvá de tzedaká.

Tzedaká a menudo se traduce como “caridad”. Pero la traducción correcta es “justicia”. Dar a los pobres no es meramente un acto caritativo, sino que es la obligación de cada persona. Hay muchas mitzvot (mandamientos) que entran bajo la clasificación de tzedaká y en definitiva todas las mitzvot responden al mandamiento de imitar a Dios. Tal como Dios nos cuida aunque estamos lejos de ser perfectos, así también se nos ordenó cuidar a la humanidad, no sólo con nuestro dinero sino también con nuestro tiempo y esfuerzo.

Maimónides enumera Ocho Niveles de Tzedaká (del más elevado al más bajo):

  1. Dar un regalo, prestar dinero, aceptarlo como socio, encontrarle un trabajo antes de que necesite pedir caridad.

  2. Dar caridad cuando ni el que da ni el que recibe conoce la identidad del otro.

  3. Dar cuando el donante conoce la identidad del que lo recibe, pero el que lo recibe desconoce el nombre del donante.

  4. Dar cuando el que recibe conoce la identidad del donante, pero el donante no sabe quién es el que lo recibe.

  5. Dar antes de que pidan.

  6. Dar después de que pidan.

  7. El donante da menos de lo que debería, pero lo da con una buena actitud.

  8. El donante da de mala gana, pero no expresa eso al que lo recibe. El Código de Ley Judía (Ioré Deá 249:3) afirma que si la persona manifiesta externamente señales de disgusto, pierde el mérito por lo que da.

¿Cuál es la fuente de la mitzvá de tzedaká? La Torá dice: “Si hubiera un necesitado en ti, de entre tus hermanos, en una de tus ciudades, en tu tierra que Hashem tu Dios te entrega, no endurecerás tu corazón ni cerrarás tu mano de tu hermano el necesitado. Sino que ciertamente abrirás tu mano para él y ciertamente le prestarás lo suficiente para sus necesidades, aquello de lo que él carezca” (Deuteronomio 15:7-8)

¿Cuánto de nuestros ingresos debe ir a caridad? Estamos obligados a dar la décima parte de nuestras ganancias para caridad. Es meritorio dar un quinto (Ioré Deá 249:1). En la Torá hay muchos ejemplos de dar maaser (el diezmo). Abraham le dio a Malkitzedek un décimo de todas sus posesiones (Génesis 14:20); Iaakov prometió dar a Dios un décimo de todas sus futuras adquisiciones (Génesis 29:22). También hay diezmos obligatorios para mantener a los levitas (Números 18:21, 24) y diezmos para los pobres locales (Deuteronomio 26:12).

¿Cuánto se le debe dar a un individuo? El Gaón de Vilna enseñó que el principio de dar a cada persona de acuerdo con sus necesidades queda aludido en los versículos que mencionamos previamente. Cuando la persona cierra su mano, los dedos parecen tener la misma longitud. Sin embargo, cuando la persona abre la mano nota que cada dedo tiene un largo diferente. Lo mismo ocurre con la caridad. Cada persona pobre tiene diferentes necesidades y nuestra obligación con cada una es acorde a su situación singular. “No cierres tu mano” (versículo 7), es decir, no les des a todos de la misma manera. “Ciertamente abrirás tu mano” (versículo 8), es decir, presta atención que cada uno es diferente y da de forma acorde.

¿Cómo se separa el maaser? Muchas veces nos resulta difícil separarnos de nuestro dinero. En el primer párrafo del Shemá dice: “Amarás a Hashem tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu dinero”. Los Sabios del Talmud preguntan: “¿Por qué dice ‘con todo tu dinero’? Porque para algunas personas, separarse de su dinero es todavía más difícil que separarse de la vida”. (O como la broma de Jack Benny, que cuando el ladrón lo amenaza: ‘¡el dinero o la vida!’, le responde: ‘Lo estoy pensando’”).

Un método sencillo para quienes reciben su sueldo en un cheque es separar una décima parte del total del cheque y depositarlo en una cuenta filantrópica separada. Esto mantiene honesta la cuenta y nos facilita cumplir la mitzvá. Quien tiene inversiones tiene que hacer una cuenta cada medio año o por lo menos anualmente.

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Vaigash, Génesis 44:18 – 47:27

La semana pasada llegamos al pronunciamiento de Iosef de que dejaría a Biniamín como esclavo por robar su copa de vino. Iehudá se enfrenta a Iosef y se ofrece a quedarse él como esclavo en vez de Biniamín. La emoción supera a Iosef, hace salir a todos los egipcios de la habitación y revela su identidad ante los hermanos.

Los hermanos se sorprenden. Ellos sospechan de las intenciones de Iosef, pero aceptan su oferta de llevar a toda la familia a Egipto. En un primer momento Iaakov no puede creer la noticia, pero se emociona ante la perspectiva de ver a su hijo.

La Torá menciona que 70 miembros de la familia de Iaakov bajaron a Egipto. Iaakov se reúne con Iosef, conoce al Faraón y establece a su familia en el distrito de Goshen. Durante la hambruna, Iosef compra todas las propiedades de Egipto para el Faraón con los granos que guardó durante los siete años de abundancia.

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Devar Torá

Basado en “Growth Through Torah” por el Rav Zelig Pliskin

La Torá dice:

“Y el Faraón le dijo a Iaakov: ‘¿Cuántos son los días de los años de tu vida?’ Iaakov le dijo al Faraón: ‘Los días de los años de mis peregrinaciones han sido ciento treinta años; pocos y malos han sido los años de mi vida y no han alcanzado los días de los años de vida de mis padres’” (Génesis 47; 8-9)

Finalmente Iaakov vivió 33 años menos que su padre Itzjak. ¿Por qué no mereció vivir la misma cantidad de años que su padre?

El comentario Daat Zekenim cita el Midrash que dice que Iaakov fue castigado por decir que los días de su vida fueron pocos y malos. Él no manifestó valoración por la vida. El Midrash nos dice que los 33 años que se le negaron corresponden a las 33 palabras que él dijo en los versículos 8 y 9.

Rab Jaim Shmuelevitz citaba este Midrash y explicaba que debemos apreciar la vida tanto que incluso si tenemos muchas dificultades continuemos viviendo con alegría. Al experimentar esta alegría cotidiana por estar vivos, seremos incapaces de decir que nuestra vida fue mala. El nivel más elevado al que podemos aspirar es sentir una tremenda alegría de vivir, entonces no nos quejaremos por asuntos triviales.

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27 de diciembre

(O consultar: www.aishlatino.com/sh/hedv/109619944.html)

Jerusalem 4:12
Barcelona 5:15 – Bogotá 5:38 - Buenos Aires 7:53
Caracas 5:59 - Guatemala 5:27 – Lima 6:18
Los Ángeles 4:38 – Madrid - 5:42 - Ciudad de México 5:52
Miami 5:24 - Montevideo 7:43 - Nueva York 4:22
Panamá 5:53 - San José (Costa Rica) 5:09 – Santiago 7:38

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Nos ganamos la vida con lo que recibimos, pero hacemos una vida con lo que damos.

Winston Churchill