Los temas relacionados con Iom Kipur y el arrepentimiento no necesariamente deben ser apocalípticos. El arrepentimiento tiene mucho de positivo, inspirador y significativo.

Maimónides escribe:

Cada persona tiene méritos y transgresiones. Quien tiene más méritos que transgresiones es llamado un "tzadik", una persona recta. Quien tiene más transgresiones que méritos es llamado un "rashá", una persona malvada. Si alguien tiene la mitad y la mitad, es llamado un "beinoní", una persona en el medio. Esto se aplica también a países enteros. Si los méritos de los habitantes de un país son más numerosos que sus transgresiones, la tierra es llamada recta; y si tiene más transgresiones que méritos, es llamada malvada. Esto se aplica también a todo el mundo (Leyes del arrepentimiento 3:1).

El Rambam continúa:

Quien tiene más transgresiones que méritos muere "mi-iad" (normalmente se traduce como “de inmediato”, pero trataremos este punto más adelante) como resultado de su maldad, como declara el versículo: "Te golpeé… porque tus transgresiones eran tan numerosas" (Irmiahu 30:14). Similarmente, un país que tiene más pecados que méritos será destruido "mi-iad", como dice (respecto a Sedom): "El clamor de Sedom y Amorá es grande" (Bereshit 18:20). Lo mismo es cierto para todo el mundo. Si todo el mundo tiene más transgresiones que méritos, es eliminado "mi-iad", como dice (respecto al Diluvio): "Dios vio que las maldades de la humanidad se habían incrementado ampliamente" (Bereshit 6:5) (Leyes del arrepentimiento 3:2).

Hay muchas preguntas que surgen al leer las palabras del Rambam:

  1. ¿Por qué necesitamos ambos párrafos? ¿No repiten lo mismo? ¿Acaso la clave es saber si tienes más méritos que transgresiones o al revés, y eso te da el estatus de recto o de malvado? ¿Cuál es la razón de la aparente repetición?

  1. La prueba de Sedom no parece ser buena, porque si continúas leyendo, el versículo siguiente dice: Descenderé y veré si su comportamiento fue conforme al clamor que llegó a Mí, y si no, lo sabré (Bereshit 18:21). Esto indica que Sedom no fue eliminada de inmediato al tener más transgresiones que méritos. Dios primero evaluó si Sedom sería destruida a pesar de que ya se había ganado el estatus de malvada. ¿De qué sirve entonces esta prueba?

  1. Encontramos el mismo problema respecto al versículo del Diluvio citado por el Rambam. Dios vio que las maldades de la humanidad se habían incrementado ampliamente (Bereshit 6:5), pero no trajo el Diluvio hasta mucho después, porque a Nóaj le llevó 120 años construir el arca (ver Rashi 6:14). ¿De qué manera esto prueba que Dios castiga al mundo cuando tiene una mayoría de transgresiones? En realidad, parece demostrar lo contrario.

  1. Hay una famosa pregunta que muchos formulan: hay muchas personas malvadas que viven una vida larga. Si el procedimiento es que Dios aplica el castigo en el momento en que la persona tiene más transgresiones que méritos, ¿cómo puede ser que esos malvados continúen vivos año tras año? ¿Y no hubo nunca, desde la época del Diluvio o de Sedom, un país (o incluso el mundo entero) que haya tenido más transgresiones que méritos? Sin embargo, no vimos que esos países fueran destruidos.

  1. Finalmente, el Rambam mismo escribe más adelante (Leyes del arrepentimiento 3:3) que Dios evalúa en Rosh Hashaná los méritos y las transgresiones de cada persona, y que quien es considerado un rashá, es “sellado para la muerte”, pero no dice que el rashá muere de inmediato. Entonces, ¿cómo puede escribir aquí algo diferente?

Debido a todas nuestras preguntas, debemos entender al Rambam de la siguiente manera. Aquí hay dos ideas. En 3:1, el Rambam describe el estatus de la persona y la naturaleza de su relación con Dios. Eres un tzadik si tienes la mayoría de méritos, tanto si se hace o no justicia y si se aplica o no recompensa y castigo. Eres definido como un rashá, una persona malvada, tanto si Dios te juzga para la muerte y la destrucción como si no.

En 3:2, el Rambam describe la evaluación y el juicio de quienes obtuvieron su descripción individual en 3:1.

El juicio y la administración de justicia no ocurren de forma constante. Hay ciertos momentos prefijados en los que Dios juzga. Un momento de justicia es después de la muerte, como describe el Rambam más adelante, en el Capítulo 3. Otro es en Rosh Hashaná. Hay pecados específicos que traen el juicio (ver Talmud Brajot 55a con Rashi). En otras ocasiones, Dios juzga y evalúa a una persona por razones que sólo Él conoce. Pero el sólo hecho de que una persona tenga el estatus de malvada no implica que será juzgada en el futuro cercano. E incluso si es juzgada, morirá mi-iad, como dice el Rambam. Pero mi-iad no significa de inmediato, sino inevitable o necesariamente. La muerte y la destrucción ocurrirán cuando Dios decida que es el momento adecuado. Pero no de inmediato. Primero debe haber un juicio y entonces se determina el castigo, pero puede pasar un tiempo hasta que ese castigo se concreta.

Respecto al Diluvio y a Sedom, las personas habían sido llamadas malvadas durante un tiempo antes de que Dios las enjuiciara, e incluso entonces hubo un clamor o una injusticia específica en Sedom (como en el Diluvio, ver al final de parashat Bereshit la historia de las relaciones inmorales entre ciertos hombres y mujeres que ocurrieron en ese entonces) que llevó a su juicio. Llevó un tiempo para llegar al mi-iad y la inevitable justicia y destrucción.

Esta puede ser la razón por la que no vemos a menudo la destrucción de una nación. Dios elige no juzgarlas a pesar de que tengan el estatus de malvadas. Con respecto a todo el mundo, la promesa que Dios le hizo a Nóaj (Bereshit 8:31) tiene que ver con esta misma idea. Dios prometió que sin importar lo malvado que llegue a ser el estatus del mundo, Él nunca volverá a juzgarlo en su totalidad.

Por lo tanto hay aquí dos conceptos. Por un lado está la justicia, la recompensa y el castigo, mientras que por el otro está el estatus de recto o malvado. ¿Qué importancia tiene el estatus? Veremos que tiene una importancia primordial.

El Rambam escribe:

¡Qué grandioso es el arrepentimiento! Él acerca a la persona a la Presencia Divina de Hashem… Ayer, Dios odiaba al pecador, que era sucio, desagradable, abominable, distante, mientras que hoy lo ama, está cerca de él y es Su verdadero amigo… Ayer estaba separado de Dios… clamaba y rezaba sin obtener respuesta… cumplía los mandamientos y eran destruidos… Pero hoy está apegado a Dios, Lo llama y le responde de inmediato… Cumple los mandamientos y son aceptados con gran alegría… ¡y Dios desea sus mitzvot! (Leyes del arrepentimiento 7:6-7).

El arrepentimiento no sólo salva a la persona del castigo, sino que regenera un fuerte vínculo entre Dios y el arrepentido. Te transforma, pasas de ser considerado un malvado, de que tus plegarias sean ignoradas y tus mitzvot destruidas, a ser considerado un recto y un amigo de Dios. ¿Quién puede imaginar todo lo que es posible lograr al ser amigo de Dios? La fuerza de la ayuda Divina que uno recibe para lograr todos sus objetivos es inconmensurable.

No debemos analizar el tema de la recompensa y del castigo sólo al acercarnos a Iom Kipur. La principal motivación debería ser la relación con Dios y el estatus que uno tiene ante Él. ¿Te ve como un malvado o como un recto? ¿Te ama o te desprecia?

Nadie quiere ser llamado un malvado, en especial no por Dios. El arrepentimiento y la expiación de Iom Kipur nos restauran al estatus de rectos, siempre que hagamos nuestra parte y nos arrepintamos de verdad.