Uno de los episodios más famosos de esta parashá es la destrucción de Sodoma. La ciudad de Sodoma no tiene parangón en su reputación de ser absolutamente malvada. Si bien esto es completamente cierto, parece simplista decir solamente que las personas de Sodoma eran sádicas y que sentían placer al dañar a otros. En lugar de eso, parece más lógico decir que su comportamiento emanaba de una ideología que los motivaba a actuar de esa manera. Para fomentar sus creencias, instituyeron un cuerpo de leyes que forzaba a la gente a adherirse a su cruel forma de vivir. ¿Cuál era la naturaleza de esta ideología?

Rav Itzjak Bérkovits explica que las personas de Sodoma creían que hacer jésed (bondad) con otra persona constituía un acto de crueldad. Al proveerle a alguien lo que necesita sin que se lo gane, se le estaría alentando a depender de los demás para obtener su sustento. Como esta persona siempre dependería de los demás, nunca podría ser un miembro independiente y productivo de la sociedad. Consecuentemente, instituyeron un grupo de leyes y castigos que evitaban que el jésed destruyera la sociedad. Es más, sus castigos no eran formas arbitrarias de dañar a quienes osaran a ayudar a alguien, sino que representaban un entendimiento distorsionado de castigos medida por medida por el daño que percibían que el dador había infligido en la víctima con su jésed.

Por ejemplo, el Talmud en Sanedrín relata que cuando una niña trató de darle alimento a un pobre, la castigaron cubriéndola de miel para que las abejas comieran la miel y la picaran hasta que muriera (1). Aparentemente el mensaje que buscaban transmitir era que al hacer jésed no estaba ayudando a la persona pobre, sino que la estaba destruyendo al hacerla débil y dependiente de los demás. Medida por medida, la castigaron cubriéndola con miel y obligándola a hacer jésed con las abejas, cuyo resultado fue la destrucción de la niña. Como ella había destruido con bondad, su castigo fue ser destruida por bondad (2).

El talmud continúa con otro castigo que recibió una persona por hacer jésed. Todo el que invitara a un extraño a una boda sería castigado siendo desnudado. ¿Cuál es la conexión entre el crimen y el castigo en este caso? Las personas de Sodoma creían que hacer jésed con alguien era desnudarlo de su dignidad, por haberlo convertido en un tomador. Medida por medida, le quitaban su dignidad quitándole sus ropas.

Pareciera que Dios castigó a Sodoma medida por medida por su cruel actitud hacia el jésed. Rashi nos dice que al principio comenzó a una lluvia suave caer sobre Sodoma, y que posteriormente se convirtió en fuego y sulfuro (3). La explicación simple de esto es que Dios les estaba dando una última oportunidad para arrepentirse. Sin embargo, en un nivel más profundo, estaban siendo castigados por medio de un acto de bondad que terminó siendo un acto de destrucción. Eso sintonizaba perfectamente con su lógica para castigar a otros: que el jésed es destructivo. Medida por medida, fueron castigados por algo que comenzó como jésed y terminó como destrucción.

La nación de Sodoma era tan malvada que pareciera difícil poder derivar alguna enseñanza que aplique a nuestras vidas diarias; es obvio que sus leyes eran extremadamente crueles y que su actitud era errónea. Sin embargo, en las décadas recientes, un aspecto de su filosofía encontró apoyo en el mundo: la idea de que ayudar a otro es dañarlo porque evita que se torne independiente. Esta actitud surgió como respuesta a la idea de los beneficios sociales, por medio de los cuales las personas sin empleo reciben un importante apoyo económico. Como resultado, muchas de esas personas pierden la motivación para buscar trabajo, eligiendo depender de los demás. ¿Cómo ve la Torá este aspecto de la perspectiva de Sodoma?

Aparentemente hay varios aspectos de la ley y perspectiva de la Torá que también enfatizan los beneficios de la independencia. El ejemplo más conocido de esto se encuentra en Proverbios: “Quien odie los regalos vivirá” (4), lo cual significa que la forma ideal de vivir es no apoyarse en regalos ni caridad. En esta misma línea, el Talmud dice que quien no tenga suficiente dinero para comprar algo extra para mejorar su shabat, debería tratar a su shabat como si fuera un día de semana y evitar pedirles dinero a los demás. Dada la gran importancia que tiene kavod shabat (honrar el Shabat) para la ley judía, es sorprendente que no apoyarse en los demás sea más importante que aceptar caridad para honrar Shabat (5). Basado en estos conceptos y leyes, ¿qué opina la Torá de la idea de que el jésed debilita a las personas?

La respuesta es que esas fuentes de Torá se enfocan en la manera en que cada individuo debería enfrentar su situación personal. Toda persona debería hacer su mejor esfuerzo para ser autosuficiente y que su sustento no dependa de los demás (6). Sin embargo, esta actitud se limita a la manera en que uno se ve a sí mismo; la forma en que debería ver a los demás es muy diferente: respecto a las necesidades de otras personas, deberíamos evitar toda clase de juicio sobre la razón por la que son necesitados y enfocarnos en cómo podemos ayudarlos.

A pesar de este énfasis en ayudar a quienes no pueden ayudarse a sí mismos, es muy importante notar que dado que la independencia es un importante valor para el judaísmo, la manera óptima de ayudar a una persona es darle los medios para ser independiente, para que en el largo plazo no dependa de los demás. De hecho, el Rambam escribe que brindarle a alguien la posibilidad de encontrar trabajo para que sea independiente es la forma más elevada de caridad (7).

Sin embargo, hay muchas situaciones desafortunadas en las que las personas son incapaces de sustentarse, y en dichas instancias nos es comandado hacer lo mejor que podamos para ayudar.

El error que de la gente de Sodoma fue asumir que todos podrían tener éxito si tan sólo se esforzaran. No es cierto; muchas personas están dispuestas a intentar ser independientes, pero circunstancias externas se lo imposibilitan. Las personas de Sodoma nos enseñan la actitud equivocada hacia el jésed.


Notas:

1. Sanedrín 109b.

2. Ver Lev Shalom (basado en shiurim de Rav Shalom Shwadron zt"l), Parashat Vaierá, quien ofrece otra explicación para el significado de su castigo.

3. Rashi, Vaierá 19:24.

4. Mishlé 15:27.

5. Pesajim 112b, 113a. Esta ley es mencionada en el Shulján Aruj, Óraj Jaim 242:1.

6. La pregunta sobre estudiar Torá jornada completa y por hacerlo necesitar una ayuda económica externa es un tema que no está relacionado con este artículo (ver Biur Halajá en simán 231, dh: bejol derajeja daheu, para una descripción básica del enfoque de la Torá a esta pregunta).

7. Rambam, Hiljot Matenat Aniim 10:7.