Abraham envió a Eliezer, su fiel sirviente, para que encontrara una esposa adecuada para su hijo Itzjak. Cuando Eliezer llegó a su destino, le rezó a Dios para que le mandase una señal mediante la cual pudiese saber quién debía ser la esposa de Itzjak. Él rezó: “Que la joven a quien yo le diga: ‘Por favor inclina tu cántaro para que yo beba’, y me responda: ‘Bebe, y también abrevaré a tus camellos’, que ella sea la que has designado para tu siervo Itzjak, y sabré mediante ella que Tú has hecho bondad con mi señor1.

Los comentaristas explican que Eliezer no pidió una señal aleatoria, sino que quiso asegurarse que la futura matriarca tuviera un sentido de bondad altamente desarrollado. Los comentaristas ven en la exactitud de su plegaria que no era suficiente que ella simplemente respondiera a su pedido de agua; él planeaba pedir agua sólo para sí mismo, y esperaba que la joven reaccionara en base a su propia iniciativa y ofreciera agua también para los camellos. El Sforno explica que Eliezer quería que ella ahondase en el pedido de agua para sí mismo, que percibiera que sus necesidades reales eran mucho mayores y que actuase consecuentemente2.

De un modo similar, el Malbim señala que no alcanzaba con que Rivka fuera bondadosa; Eliezer quería que demostrara una sabiduría que le permitiera satisfacer sus necesidades de la mejor forma. Analizando cuidadosamente el pedido de Eliezer, el Malbim nota que Eliezer le pidió que ella inclinara el cántaro hacia él, en lugar de ser él quien lo tomase y bebiese por sí mismo. Eliezer esperaba que en lugar de enojarse por su pereza, ella intentara juzgarlo para bien y pensara que quizás él tenía alguna clase de dolor en sus manos. Consecuentemente, ella advertiría que si él no tenía la fortaleza suficiente como para sostener el cántaro por sí mismo, mucho menos podría extraer agua para sus camellos. Entonces, ¡ella misma realizaría la ardua tarea de abrevar a los diez camellos! Cuando pasó estas pruebas con éxito, Eliezer se dio cuenta que había encontrado una pareja apropiada para Itzjak3.

El Sforno y el Malbim muestran que no era suficiente con que Rivka fuera amable; necesitaba demostrar que tenía la sabiduría necesaria para percibir las necesidades reales de Eliezer sin que él se las dijese directamente. De aquí podemos aprender que para poder realizar actos de bondad de forma óptima se necesita tener sabiduría. Esto no significa que hace falta tener un coeficiente intelectual extremadamente alto, sino que uno debe estar consciente de la gente que lo rodea de forma tal que pueda percibir sus necesidades y satisfacerlas en lugar de esperar a que los demás se aproximen a uno.

El Beit Halevi deriva un punto similar del versículo final de Meguilat Ester. Al alabar a Mordejai como líder del pueblo judío, la Meguilá nos dice que "era un doresh tov leamó", es decir, que buscaba el bien para su pueblo4. El Beit Halevi pregunta, basado en que seguramente todos los líderes quieren el bien para su pueblo, ¿cuál era la singularidad de Mordejai? Y explica que Mordejai no esperaba hasta que las personas fueran donde él para pedirle ayuda, sino que se adelantaba y se acercaba a las personas, trataba de advertir sus necesidades y veía cómo podía ayudarlas5.

El Beit HaLevi mismo —gracias a su aguda percepción— personificaba este rasgo de entender las necesidades de las personas antes de que fueran donde él. En una noche de Pesaj, una persona le preguntó si era posible usar leche para las Cuatro Copas. Su respuesta fue mandar un mensajero a la casa de quien le había hecho la pregunta con una generosa cantidad de vino y carne. Él se había dado cuenta que obviamente esa persona no tenía vino para beber las cuatro copas, pero no sólo eso, sino que dado que planeaban beber leche, evidentemente tampoco tenían carne. ¡Actuó consecuentemente y proveyó todas sus necesidades!

En nuestras vidas, constantemente nos encontramos con personas que necesitan algún tipo de ayuda, pero están demasiado avergonzadas como para pedirla explícitamente. Es ahí donde hace falta que nos esforcemos para emular a Rivka y descifrar sus necesidades.

Por ejemplo, una persona descubrió que su amigo vivía en la absoluta miseria. ¿Cómo lo descubrió? Él le había prestado a su amigo 25 shekalim unas semanas atrás, y le pidió si podía devolverle el dinero. Ante la imposibilidad de devolver el préstamo, la cara del prestatario se tornó blanca. Esa reacción alertó a su amigo, quien hizo algunas investigaciones y descubrió que aquel hombre no tenía suficiente dinero ni siquiera para satisfacer sus necesidades más básicas. En ocasiones, la expresión facial de una persona o un comentario casual indican una necesidad particular. De nosotros depende el desarrollar nuestro poder de observación, con lo cual aumentará en gran medida nuestra capacidad para hacer el bien.


1 Jaiei Sará, 24:14.

2 Sforno, ibíd.

3 Malbim, ibíd. Ver también Or HaJáim HaKadosh y Beit HaLevi para entender más sobre la gran sabiduría que demostró Rivka en esta historia.

4 Meguilat Ester, 10:3.

5 Citado en Motsei Shalal Rav, Purim, p.246.