La parashá de esta semana comienza con Moshé criticando al pueblo judío por los varios pecados que cometieron en el desierto. Uno de los primeros pecados que menciona es el de los espías. Moshé recuerda los eventos que condujeron a esta trágica ocurrencia:

"Y ustedes se acercaron a mí y dijeron: ‘Déjanos enviar hombres delante de nosotros para que espíen la Tierra y nos informen el camino por el que debemos ascender y las ciudades a las que debemos llegar’” (1).

Dado que en este contexto todas las palabras de Moshé involucran algo de crítica, la pregunta es, ¿cuál es la crítica que hay en estas palabras en particular? Rashi explica que la forma en que se acercaron a Moshé no fue apropiada.

"Se acercaron a Mí en un irbuvi (enredo desorganizado) (2), los niños empujando por delante de los ancianos y los ancianos empujando por delante de los líderes” (3).

El entendimiento simple es que Moshé estaba criticándolos por una falta de dérej éretz (respeto) y kavod haTorá (respeto por la Torá). Rav Yaakov Kamenetzky escribe que es difícil decir que este era el objetivo principal de la crítica de Moshé. Es claro a partir del relato de los espías que aparece en la parashá Shelaj que su error principal fue una falta de bitajón (confianza en Dios). La falta de bitajón hizo que temieran al poderoso pueblo que habitaba en Israel y que se lamentaran, porque de acuerdo a su percepción, eran incapaces de conquistar la tierra. Consecuentemente, ¿cuál es la conexión entre el hecho que el pueblo se acercó a Moshé de forma inapropiada y la falta de bitajón, que fue la verdadera causa del pecado?

Rav Kamenetzky explica que efectivamente la falta de bitajón fue la causa del pecado de los espías; la falta de dérej éretz que mostraron fue sólo un síntoma de esa carencia. Si hubiesen tenido la confianza suficiente, se hubieran acercado a Moshé con calma y respeto. Sin embargo, como sintieron mucha ansiedad por la idea de entrar a la tierra, actuaron agitadamente y no respetaron el protocolo. Ahora entendemos por qué su falta de bitajón fue la causa de su comportamiento irrespetuoso (4).

Rav Kamenetzky utiliza esta idea para responder una difícil pregunta en la historia de los espías. En la parashá Shelaj el orden de los espías es único en toda la Torá. Por lo general, los espías son enumerados de acuerdo a su edad, pero allí es diferente. Los comentaristas ofrecen varias sugerencias para explicar el cambio de orden (5). Rav Kamenetzky sugiere que en realidad no hay una razón para el orden de los espías en esta instancia; los espías, con la excepción de Yehoshua y Calev, sintieron la misma ansiedad que el pueblo, por lo que ellos también estaban en un estado de pánico ante la idea de entrar a Israel. El pánico genera una falta de orden y consecuentemente es apropiado que los espías sean mencionados sin un orden específico como un reflejo de su actitud agitada.

Aprendemos del principio de Rav Kamenetzky que cuando una persona actúa de forma agitada o apresurada, hay una gran posibilidad de que su comportamiento emane de una falta de confianza en Dios. Una persona que confía en Dios no sentirá pánico cuando deba hacer algo, y tampoco tendrá un sentimiento de impaciencia cuando los eventos no ocurran con la velocidad que quisiera. En lugar de eso, reconocerá que Dios lo está guiando constantemente y que todas las pruebas que encuentre en el camino son la forma de Dios de darle oportunidades para crecer. Sin embargo, cuando una persona no tiene la seguridad que provee el bitajón, no siente calma (menujá) y puede sentir ansiedad y deseos de apresurar los eventos.

La primera lección que podemos aprender a partir de esta idea es que, debemos tomar conciencia sobre las situaciones en las que tenemos una tendencia a ser impacientes o ansiosos. Cuando sabemos que estamos en ese estado, deberíamos esforzarnos para evitar toda acción de la que luego podríamos arrepentirnos, y además deberíamos dar un paso atrás y analizar muy bien la situación presente.

Luego de esto deberíamos entender que ese tipo de comportamiento probablemente emana de una falta de bitajón y deberíamos tratar de internalizar lo que sabemos intelectualmente que es verdad: que Dios está con nosotros y que no hay necesidad de preocuparnos.

Espero que todos ameritemos desarrollar el bitajón que nos permitirá vivir con menujá.


NOTAS

1. Devarim 1:22.

2. Irbuvia se traduce mejor como un embrollo; significa que la forma en que se acercaron a Moshé fue desordenada, como fue explicado arriba.

3. Rashi, Devarim 1:22.

4. Emet LeYaakov, Devarim 1:22.

5. Shelaj 13:4. Ver el comentario de Rambán a este versículo, quien dice que el orden es en base a la grandeza.