La última parashá de la Torá contiene el primer versículo que les enseñamos a nuestros hijos:

Torá tzivá lanu Moshé, morashá, kehilat Yaakov” (Moshé nos comandó la Torá, es un legado para la nación de Yaakov) (1).

Este versículo es la fuente de la idea que hay 613 mitzvot (tariag mitzvot) en la Torá; el Talmud dice que la guematria (valor numérico) de la palabra Torá es 611, lo que nos enseña que Moshé le instruyó al pueblo judío 611 mitzvot las cuales sumadas a las dos mitzvot que nos enseñó directamente Dios (creer en Él y la prohibición de ir detrás de otros dioses) llegan al total de 613 (2).

Los comentaristas tienen grandes dificultades para intentar definir cuáles son los mandamientos que están incluidos en estas 613 mizvot ya que en realidad parecieran ser muchas más que 613. El hermano del Gaón de Vilna se refiere a este problema en su libro Maalot haTorá, donde cita a su hermano para explicar que la Torá es comparable a un árbol, que tiene raíces y muchas ramas que salen de ellas; de la misma forma, la Torá tiene 613 raíces que comprenden las tariag mitzvot, pero hay muchas ramas que salen de cada raíz y que igualmente son obligaciones de la Torá.

Además, dice que todas las historias de la Torá están repletas de mitzvot que nos obligan de diferentes maneras. Cada lección derivada de los personajes de la Torá constituye una obligación de la Torá, por lo que el número de mitzvot se vuelve increíblemente grande. Esta es la explicación del dicho de nuestros sabios de que Dios quería beneficiar al pueblo judío dándole muchas mitzvot; no se refiere a las 613 de tariag, sino a las miles de obligaciones que surgen de todas las historias de la Torá (3).

Con este entendimiento podemos relacionarnos con el estudio de Torá con una nueva perspectiva. Cuando la Torá nos relata un evento no está meramente contándonos un interesante episodio histórico, sino que nos está enseñando valiosas lecciones sobre cómo deberíamos vivir nuestras vidas. Rav Nóaj Weinberg solía decir que la Torá no es sólo un libro de historia, sino que es Torat Jaim, cuya traducción literal es instrucciones para la vida.

Esta lección es de gran importancia ahora que completamos el ciclo anual de estudio y celebramos el regalo de la Torá. Además de ser un libro altamente perspicaz e interesante, la Torá contiene las instrucciones detalladas de Dios sobre cómo debemos conducir nuestras vidas. Esta idea aplica a todos los aspectos de la Torá, incluyendo la Guemará y la ley judía. Sin embargo, esta idea es probablemente más aparente en el Jumash. Un gran rabino dijo una vez que es posible que uno pase por alto este importante punto y termine viendo al Jumash sólo como una fuente de palabras de Torá para decir en la mesa de Shabat. No tiene nada de malo tener algo para decir en la mesa de Shabat, pero es importante recordar que el Jumash es el libro de instrucciones de Dios sobre cómo vivir nuestra vida.

Rav Tzvi Kushelevsky expresa este punto en una recomendación que escribió para un libro que busca enfatizar la importancia de la Torá en nuestra vida diaria. Allí, Rav Kushelevsky cita al Rambán, quien dice: “Cuando termines de estudiar una sección de un libro, analiza cuidadosamente lo que has aprendido para ver qué hay en ello que pueda ser puesto en práctica”. Rav Kushelevsky comenta: “Estas palabras, que fueron escritas por el Rambán en una famosa carta a su hijo, nos instruyen a buscar la aplicación práctica de todo lo que aprendemos en Torá. Pero a pesar de que este objetivo es elevado y esencial, a menudo nos elude. Tendemos a percibir nuestro estudio de Torá como una búsqueda intelectual, divorciada de la realidad de nuestras vidas” (4).

Simjat Torá es un día en el cual celebramos el precioso regalo de la Torá. Quiera Dios que todos ameritemos aprovechar este regalo al máximo.


Notas:

(1) Vezot Habrajá 33:4.

(2) Makot 23b-24a.

(3) Introducción a Maalot HaTorá.

(4) Haskamá a ‘Relevance’, por Rav Dan Roth shlita.