El libro de Vaikrá se enfoca, en gran medida, en las diferentes ofrendas (korbanot) (1) que eran ofrecidas primero en el Tabernáculo (Mishkán) y luego en el Templo (Beit HaMikdash). Muchos de estos korbanot son conocidos como korbanot nedavá (2) (ofrendas voluntarias); no son obligatorios, pero si una persona deseaba llevar una de estas ofrendas, cumplía una mitzvá muy loable.

El Staipler Gaón, Rav Yaakov Israel Kanievsky, hace una profunda pregunta sobre la naturaleza de estos korbanot nedavá (3): la mayoría de las mitzvot son obligatorias porque Dios decretó que un judío debe cumplirlas, lo cual las convierte en un aspecto esencial del Servicio Divino (Avodat Hashem). Los korbanot nedavá no son obligatorios, lo cual implica que no son esenciales para el servicio de un judío pero, al mismo tiempo, ofrecerlos sí se considera una mitzvá, lo que implica que sí existe cierto beneficio para quien lo ofrece y que sí tienen un lugar en el servicio Divino. ¿Cómo podemos entender la naturaleza de esta mitzvá?

Para responder, el Staipler se refiere primero a otra pregunta importante de filosofía judía. Una de las mitzvot más fundamentales es la de amar a Dios (Ahavat Hashem), lo cual obliga a un judío a manejar sus emociones para desarrollar un fuerte amor por Dios. Pero, ¿cómo puede obligarnos la Torá a sentir una emoción particular? ¡Con seguridad eso está más allá de nuestro control! Para responder, el Staipler trae el principio del Mesilat Iesharim (‘La senda de los rectos’) sobre el rasgo de la diligencia (4), el cual explica que tal como la inspiración interna lleva a acciones externas, asimismo las acciones externas pueden despertar sentimientos en el interior. Entonces, actuar de una manera particular puede generar las emociones deseadas.

El Staipler dice que este principio aplica fuertemente a la mitzvá de Ahavat Hashem. Sabemos que el sentimiento de amor nos lleva a realizar acciones que reflejan nuestro amor por Dios y nuestra voluntad de ignorar nuestros propios deseos en virtud del honor de Dios. De la misma manera, realizar acciones voluntarias que involucren poner la voluntad de Dios por encima de nuestros propios deseos incrementará nuestro amor por Él.

Con este principio, el Staipler explica la naturaleza de los korbanot nedavá. Estos korbanot nos brindan una gran oportunidad para acercarnos a Dios dándole prioridad a Él por sobre nosotros mismos: dejamos de lado nuestras propias necesidades y hacemos una considerable inversión de tiempo, esfuerzo y dinero para llevar un animal al Templo y ofrendarlo a Dios. Mostrar semejante generosidad hacia Dios es una manera muy efectiva de encender nuestro amor por Él. Esto explica por qué llevar una ofrenda voluntaria es un acto tan loable.

Sin embargo, si la Torá obligara a todos los judíos a llevar este tipo de korbanot se perdería el propósito de los mismos, ya que cuando una persona está obligada a dar, no desarrolla el mismo sentimiento de amor, sino que siente solamente que está pagando una deuda. Por lo tanto, al hacer que el korbán nedavá sea opcional, la Torá le dio a cada judío la oportunidad de motivarse para realizar un acto que con seguridad incrementaría su ahavat Hashem. Al mismo tiempo, ofrecer este korbán se considera una gran mitzvá debido a su efectividad para generar amor por Dios.

El Staipler escribe que este principio no se limita a los korbanot, sino que una persona puede elegir cualquier área en la que desee hacer un esfuerzo extra más allá de lo que exige la ley. Al dar de sí mismo voluntariamente, uno puede aumentar su amor por Dios.

Esta idea queda demostrada por la siguiente historia que cuenta Rav Isajar Frand: una vez un judío aparentemente común y corriente le estaba dando un aventón. En el curso de la conversación, emergió que este judío ponía un énfasis particular en la mitzvá de la plegaria; no había perdido un minián (quórum de diez hombres) en varios años. Este hombre había elegido un área en la cual poner ese esfuerzo adicional y, de esta forma, él había conseguido despertar en sí mismo un gran amor por Dios.

Aprendemos de este principio del Staipler que una manera clave para acercarse a Dios es realizar acciones que la Torá no considera obligatorias pero que ciertamente son loables.


Notas:

(1) La palabra korbán es comúnmente traducida como sacrificio, pero ésta no es una traducción precisa; su raíz es kareb, que significa acercar. Un korbán es, en esencia, un acto de acercamiento a Dios, por lo que cuando un judío ofrece un korbán no se enfoca en el sacrificio que está haciendo al ofrendarle el animal a Dios, sino en la cercanía que está obteniendo con Dios.

(2) Como Olot, Shelamim y Menajot.

(3) Birkat Peretz, parashat Vaikrá.

(4) Mesilat Iesharim, Cap. 7.