La Torá nos relata que cuando el pueblo judío se preparaba para dejar Egipto, Moshé estaba ocupado en la mitzvá de llevar los restos de Iosef para enterrarlos en Israel. Por otro lado, la Guemará en el tratado de Sotá cita un versículo del libro de Iehoshúa que pareciera contradecir este relato de la Torá, en el que dice que fue el pueblo judío, y no Moshé, quien llevó los huesos de Iosef a Israel.

Ante la obvia contradicción, la Guemará responde con el principio de que si una persona comienza una mitzvá pero es otro quien la culmina, entonces la Torá acredita al segundo (gomer) por su cumplimiento. Moshé comenzó la mitzvá de enterrar a Iosef, pero fue el pueblo judío quien la concretó; por lo tanto, la mitzvá le fue acredita a este último.

Pero hay un Midrash que pareciera contradecir este concepto: el Midrash Tehilim dice que la construcción del Templo le fue acreditada al Rey David, como dice el Salmo "Mizmor shir janucat habait leDavid"(1) (Una canción, un Salmo por la inauguración del Templo para David), a pesar de que David comenzó con la construcción pero no la terminó. Esto implica que el crédito principal se le atribuye al que comienza (matjil) y no al que termina (gomer) (2).

Rav Moshé Feinstein resuelve esta contradicción explicando que si la causa por la que el matjil no completó la mitzvá no es una falta propia, entonces se le acredita el mérito a pesar de no haberla terminado. Sin embargo, si tiene incluso una pequeña culpa por no haber completado la mitzvá, entonces ésta se le acredita al gomer. El Rey David no tuvo ninguna responsabilidad en su incapacidad para completar la construcción del Templo; de hecho, Dios le dijo que no lo hiciera. Por ende, la construcción del Templo se le atribuye a él.

Por otro lado, Moshé no pudo completar la mitzvá de enterrar a Iosef porque no entró a Israel, y dado que lo que le impidió entrar a Israel fue su pecado al golpear la roca, entonces vemos que su incapacidad para completar el entierro de Iosef fue, en cierta medida, debido a sus malas acciones. Esto explica por qué el entierro de Iosef no le es atribuido a Moshé (3).

La culpa de Moshé en esta instancia es mínima, pero sin embargo es suficiente para negarle el mérito de la mitzvá del entierro de Iosef. Seguramente lo mismo es cierto en situaciones de nuestra vida en las que tenemos la oportunidad de completar una mitzvá pero no lo hacemos por falta de persistencia. Esto es sumamente frecuente en el ámbito del estudio; cuando comienza una nueva clase o un nuevo grupo de estudio, suele haber una gran cantidad de participantes, pero a medida que pasan las semanas la cantidad de asistentes va disminuyendo gradualmente.

Otra área en la que suele existir una falta de persistencia es en el área del crecimiento personal. Por ejemplo, en ciertas ocasiones como en Aséret Iemei Teshuvá (Diez Días de Arrepentimiento) o en tiempos de sufrimiento, la gente se inspira y asume compromisos para crecer. Sin embargo, con el paso del tiempo, esos compromisos muchas veces se convierten en recuerdos lejanos. ¿Qué podemos hacer para lograr persistir en nuestros compromisos?

El Jafetz Jaim estuvo dedicado a escribir la gran obra de ley judía llamada Mishná Brurá por más de veinticinco años. Durante este tiempo sufrió muchos problemas que dificultaban la escritura del libro. La gran mayoría de la gente se hubiese rendido ante semejantes angustias y las habría visto como una señal de que su emprendimiento no iba a llegar a buen puerto. Sin embargo, el Jafetz Jaim se dio cuenta de que todos los desafíos eran para evitar que él escribiera la Mishná Brurá. Consecuentemente, continuó persistiendo y logró finalmente escribir uno de los libros más importantes de los últimos cien años. La razón que lo llevó a persistir fue haber sido capaz de reconocer la crucial importancia de lo que estaba intentando lograr; esto le permitió superar todos los desafíos y completar el libro.

Esta historia nos brinda una idea que puede ayudarnos a tener éxito en nuestros emprendimientos: si logramos permanecer enfocados en la importancia de lo que estamos tratando de lograr, entonces tendremos más posibilidades de continuar intentándolo.

Uno podría argumentar que todos tenemos momentos de claridad en los que, al igual que el Jafetz Jaim, reconocemos la importancia de nuestros proyectos, pero que el problema es que con el tiempo es difícil mantener ese nivel de claridad y continuar persistiendo.

Rav Jaim Shmulevitz se refiere a ese problema (4) y para resolverlo, analiza el caso de Palti ben Laish. David se casó con Mijal, la hija del rey Shaul, pero su suegro consideraba que el matrimonio era inválido y entregó por lo tanto a Mijal para que se casara con Palti. Palti, por su parte, sospechaba que el casamiento de Mijal con David sí había sido válido, y por lo tanto decidió que no tocaría a Mijal. Apenas comenzó su 'matrimonio', Palti clavó una espada entre ellos y dijo que quien actuara de manera impropia sería atravesado con la misma (5).

Rav Shmulevitz pregunta: ¿Qué logró Palti con este acto? Si su inclinación negativa era capaz de superar su convicción de no actuar de manera impropia, ¿cómo se supone que la espada lo frenaría? Después de todo, él la había clavado, y por lo tanto, ¡él mismo podía quitarla cuando quisiera!

Rav Shmulevitz explica que, al comienzo de esta prueba, Paltí reconoció lo terrible que sería hacer semejante acto. Sin embargo, tuvo miedo de que con el paso del tiempo esta claridad se debilitara y él cayera víctima de las tentaciones del Ietzer hará (inclinación negativa). Para evitarlo, en el mismo momento que tuvo dicha claridad decidió clavar una espada entre ellos, una espada que serviría para recordar el poder de su convicción inicial.

En nuestras vidas, nosotros también tenemos momentos de claridad en los que logramos un alto sentido de consciencia sobre determinado tema. Pero dicha inspiración a menudo se desvanece. Por lo tanto, una forma de mantener esta claridad es hacer una acción de forma inmediata, y si Dios quiere, dicha acción nos ayudará a mantener el ímpetu inicial.

Una aplicación de esto es que, por ejemplo, cuando escuchamos una idea novedosa debemos actuar inmediatamente en base a ella y llevarla a la práctica. Otra aplicación podría ser que cuando logramos tener un sentimiento de gran cercanía a Dios, entonces debemos buscar cosas que nos ayuden a recordar el momento para utilizarlo como inspiración en el futuro. Rav Noaj Orlowek sugiere tomar una 'fotografía' imaginaria de ese momento para poder 'mirarla' siempre que necesites claridad. Estas son algunas formas mediante las cuales podemos no sólo comenzar proyectos, sino que también completarlos.


Notas:

(1) Tehilim 30:1.

(2) Midrash Tehilim 122:1 (También conocido como Midrash Shojer Tov).

(3) Igros Moshé, Joshen Mishpat, Jélek I, Siman 49, Anaf 2, dh: uleaniut daatí. Ver allí la respuesta de Shevut Yaakov y las preguntas de Rav Feinstein a ella. Para un tercer enfoque ver también Ostros Megadim, Beshalaj.

(4) Sijot Musar, Maamar 11, p. 46.

(5) Sanhedrín 19b.