Pero Reubén oyó y lo libró [a Iosef] de las manos de ellos y dijo: "No debemos herirlo mortalmente". (Génesis 37:21)

El tema es complejo. Los hermanos de Iosef lo juzgaron y decidieron que constituía una amenaza mortal para ellos. Lo consideraron un rodef, un acosador empeñado en la destrucción, y lo condenaron a muerte., Pero Reubén no quiso tomar parte en eso. Cuando escuchó lo que sus hermanos pretendían hacer, se opuso y sugirió que arrojaran a Iosef a un pozo. Su intención era regresar más tarde y sacar a Iosef del pozo para llevarlo sano y salvo de regreso con Iaakov. Pero no funcionó de esa manera.

El Midrash (Rut Rabá 5:6) comenta: "Si Reubén hubiera sabido que Hashem iba a escribir en la Torá: 'Reubén oyó y lo libró [a Iosef] de las manos de ellos', hubiera agarrado a Iosef y lo hubiera llevado de regreso a su padre sobre sus hombros". El Midrash trae un comentario similar respecto a Aharón: "Si Aharón hubiera sabido que Hashem escribiría en la Torá: 'He aquí que saldrá a recibirte'. Hubiera recibido a Moshé con bailes y cánticos". También Boaz mereció un comentario similar: "Si Boaz hubiera sabido que Hashem escribiría en la Torá: 'Y él le sirvió [a Rut] granos tostados, y ella comió hasta saciarse y aún le sobró', le hubiera servido un festín de terneros cebados".

¿Qué es exactamente lo que sugiere aquí el Midrash? A primera vista, Reubén, Aharón y Boaz parecen ser retratados como buscadores de publicidad. Si hubieran sabido cuánta cobertura de prensa recibirían, habrían hecho las cosas de otra manera. Sin embargo, como no tenían consciencia de que el público escudriñaría sus actos minuciosamente, no se esforzaron demasiado.

Pero no puede ser esa la intención del Midrash, que claramente viene a elogiarlos y no a criticarlos. Si es así, ¿por qué estas tres personas justas hicieron lo correcto incluso sin la publicidad adicional?

Al parecer, el tema en estos tres casos no era la publicidad sino la claridad. Ninguno de ellos estaba seguro de estar haciendo lo correcto. Sin embargo, de haber sabido que Hashem apoyaría su decisión y lo registraría en la Torá para toda la eternidad, habrían actuado de una forma mucho más decisiva.

Reubén tuvo que discutir con sus hermanos, los futuros patriarcas de las tribus del pueblo de Israel, hombres sumamente eruditos, justos y de buenas cualidades. Ellos juzgaron y condenaron a Iosef a muerte. A pesar de que Reubén objetó la decisión de la mayoría, ¿podía estar absolutamente seguro de que él tenía razón y que sus hermanos estaban equivocados? Por eso Reubén actuó de forma tentativa. Los persuadió para que arrojaran a Iosef al pozo con la esperanza de volver más tarde para sacarlo y llevarlo a un lugar seguro. Si hubiera sabido que Hashem escribiría en la Torá: " Pero Reubén oyó y lo libró", si hubiera sabido que Hashem respaldaría su opinión y no la de sus hermanos, habría actuado con más decisión. Habría cargado a Iosef sobre sus hombros para llevarlo de regreso con su padre.

También cuando Aharón salió a recibir a Moshé tuvo sus dudas. A fin de cuentas, él era el hijo mayor, el líder reconocido del pueblo judío en cautiverio, un hombre que tenía el don de la profecía. ¿Cómo lo iba a ver el pueblo si daba un paso al costado en favor de su hermano menor? ¿Acaso el hermano menor no estaba obligado a honrar al hermano mayor? Entonces, ¿cómo podía asumir un puesto superior? Por eso Aharón, quien estuvo dispuesto a aceptar el liderazgo de Moshé sin el menor resentimiento, cuyo corazón estaba repleto de alegría ante la idea de seguir a su hermano, salió a recibir a Moshé, pero suprimió su deseo natural de llevar músicos y bailarines. Él no tuvo la confianza necesaria para hacer semejante espectáculo público de su encuentro. Si hubiera sabido que Hashem escribiría en la Torá "He aquí que saldrá a recibirte", habría llegado con músicos y bailarines.

Boaz temía que pareciera que su comportamiento era inapropiado. Le preocupaba que el pueblo viera que él le daba comida a la joven Rut y que eso llevara a que se preguntaran: "¿Qué está ocurriendo entre Boaz y Rut? ¿Acaso ella no es demasiado joven para él?" De haber sabido que Hashem apoyaría sus actos, le habría servido un gran banquete.

El Midrash concluye: "En el pasado, una persona hacía una mitzvá y el profeta lo registraba. Pero ahora, cuando una persona hace una mitzvá y la gente se burla, ¿alguien registra quién tiene la razón? Eliahu, el Mashíaj lo escriben y el Santo, Bendito sea, lo firma en asentimiento, como está escrito (Malaji 3:16): "Entonces aquellos que temen a Dios hablarán el uno al otro y Hashem escuchará…"

El problema de la duda ante la crítica y las burlas nos afecta en cada generación. El profeta Malaji nos habla de un momento, justo antes de la era mesiánica, en que la gente ridiculizará a quienes hacen mitzvot, pero Eliahu, el Mashíaj y Hashem mismo darán su sello de aprobación a quienes tienen el coraje de hacer lo correcto. El profeta nos alienta a no dudar, a no actuar dubitativamente cuando otros nos acusan de no ser suficientemente "modernos" o "progresivos". No tenemos que preocuparnos por ser la minoría y que nuestros detractores sean la mayoría. Necesitamos actuar de acuerdo con la convicción de nuestras creencias y al final, sin duda seremos reivindicados.