Recuerda los días de antaño, considera los años de cada generación (32:7)

La historia es una parte integral de la vida judía. La Torá nos dice: "Recuerda los días de antaño, considera los años (shenot) de cada generación; pregúntale a tu padre y él te declarará, a tu abuelo y él te dirá". Un judío siempre debe recordar el Éxodo, la entrega de la Torá en el Monte Sinaí, los cuarenta años en el desierto y otros eventos básicos de nuestra historia que forman la base de nuestra fe y de nuestras observancias. Un judío debe ver la mano de Dios en los eventos del pasado y sus consecuencias. Un filósofo secular dijo: "Quienes no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo".

Todos sabemos y entendemos esto. Pero, ¿cuál es el significado del lenguaje repetitivo del versículo? ¿En qué difiere "recordar los días de antaño" de "considera los años de cada generación"?

El Menajem Tzión resuelve esta pregunta de forma homilética. La palabra "años" que se usa aquí, shenot, también puede traducirse como "los cambios". Considera los cambios de cada generación. Entender las lecciones del pasado debe aplicarse al presente con sabiduría y discernimiento. Los tiempos cambian, las personas cambian, las circunstancias cambian. No todo lo que funcionó en el pasado va a funcionar en el presente; y no todo lo que falló en el pasado fallará hoy. La Torá nunca puede ser cambiada, pero tiene suficiente flexibilidad para permitirle adaptarse perfectamente a todos los tiempos y lugares. Tenemos que pensar y considerar bien antes de aplicarla.

El protectorado Divino

A grandes rasgos, Moshé presenta el desarrollo de la historia: "Recuerda los días de antaño, considera los años (shenot) de cada generación; pregúntale a tu padre y él te declarará, a tu abuelo y él te dirá. Cuando el Supremo repartió a los pueblos su heredad, cuando Él separó a los hijos del hombre, Él fijó las fronteras de las naciones en virtud del número de los hijos de Israel".

Rashi trae una interpretación midráshica de las referencias. "Recuerda los días de antaño" es una advertencia general para recordar lo que les sucedió a nuestros predecesores que enfurecieron a Hashem. "Considera los años de cada generación" se refiere a la generación de Enosh, que fue inundada por las aguas del océano y la generación del Gran Diluvio. "Cuando el Supremo repartió a los pueblos su heredad, cuando Él separó a los hijos del hombre", se refiere a la Dispersión, cuando trataron de construir la Torre de Babel.

Sin embargo, tenemos una regla que establece que el significado llano del versículo siempre tiene significado. La interpretación simple de estos versículos es una advertencia para que entendamos la historia y aprendamos sus lecciones.

Como judíos, creemos que Dios no sólo es el Creador, sino que Él también dirige la historia. Vemos Su mano en los eventos históricos de los que somos testigos. La Torá nos dice que "Él fijó las fronteras de las naciones en virtud del número de los hijos de Israel". El propósito final de las guerras y los conflictos que dan forma al mundo, el cambio de las fronteras en el planeta, todo eso está determinado por el plan Divino para el pueblo judío. Puede que no lo veamos de inmediato. Puede que nunca lo veamos. Pero de alguna manera, el destino del pueblo judío es el que dirige las intrincadas ruedas de la historia.

Rav Eljanán Wasserman, quien fue asesinado por los nazis al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, cita estos versículos como una prueba de que toda la historia del mundo gira en torno del pueblo judío. "Cuando el Tratado de Versalles cambió el mapa de Europa [al final de la Primera Guerra Mundial], las fronteras ya habían sido marcadas en el Cielo"., escribió Rav Wasserman.

No hace falta ser un individuo con una especial astucia política para valorar el impacto que el quiebre de la Unión Soviética tuvo sobre el pueblo judío. Pero a veces pensamos que los pequeños detalles en verdad no nos afectan. ¿Qué diferencia tiene para nosotros si Azerbaiyán sigue o no su propio camino? ¿Qué nos cambia si Chechenia declara su independencia? Pero esto es un error. Todo marca una diferencia, incluso si no podemos verlo.

¿Qué diferencia había si el Imperio Otomano se alineaba con los Aliados o con los alemanes durante la Primera Guerra Mundial? ¿Quién en ese momento lo pensó desde la perspectiva del pueblo judío? Pero en retrospectiva, fue una decisión crítica. Al elegir el lado errado, los turcos otomanos se vieron obligados a ceder a sus posesiones en el Medio Oriente, entre otras cosas una polvorienta franja de tierra llamada Palestina. Gran Bretaña recibió el mandato de Palestina, lo que abrió el camino para el establecimiento del moderno estado de Israel.

Cuando vemos que cambia el mapa, debemos contener la respiración. De una u otra manera eso nos afectará, para bien o lo contrario, que Dios no lo permita. A veces es para nuestro beneficio. A veces, que Dios no lo permita, para castigarnos. Siempre estamos en el centro del escenario, porque somos el protectorado del Amo del Universo.