Cuando vendas o le compres a tu prójimo, no se estafen el uno al otro (Levítico 25:14)

En medio de las instrucciones relativas a la Shemitá, la Torá inserta la singular prohibición de onaá. "No se estafen el uno al otro". ¿Por qué en este lugar? Todavía más, las leyes de Shemitá se aplican al uso de la tierra, el requerimiento de que se la deje descansar durante el séptimo año. En esencia, esta es una ley de derecho inmobiliario. Pero la ley de onaá no se aplica al derecho inmobiliario, dado que las dinámicas de los precios de la tierra son diferentes. ¿Por qué entonces esta ley que se aplica a bienes muebles, aparece en medio de las leyes de Shemitá que se aplican a la tierra?

El Beit Av explica que el objetivo subyacente del año de Shemitá es dejar en las personas la impresión de que, en última instancia, todo lo que tenemos viene de Hashem. No pienses que mientras más te esfuerces más vas a ganar. Aquí verás que puedes dejar descansar la tierra todo un año y tu sustento no sufrirá.

Este concepto niega en gran medida cualquier razonamiento que pueda ofrecerse para hacer trampa. Una persona puede pensar que así logrará ganar un juego. Puede pensar que sus métodos clandestinos le darán dinero adicional que de otra manera no hubiese tenido. Pero si cree honestamente que todo proviene de Hashem, entonces no puede esperar ser más listo que Él. Puede engañar y ganar algunos dólares, pero después se le romperá el aire acondicionado o su auto precisará una nueva transmisión, lo que le costará la misma suma que pensó que había ganado. En definitiva, tendrá lo que Hashem quiere que tenga.

Si una persona cumple la mitzvá de Shemitá, si incorpora este mensaje, entenderá que hacer trampa no sólo está mal, sino que es inútil.

Llevemos este razonamiento un paso más adelante. Hemos identificado la conexión entre la Shemitá y el engaño. Pero onaá también incluye onaá devarim, que prohíbe los comentarios sarcásticos y mordaces. ¿Cuál es la conexión entre la Shemitá y esta clase de onaá? ¿Qué tienen que ver estos comentarios con los negocios y los medios de subsistencia?

Escuché de mi Rosh Ieshivá, Rav Iaakov Weinberg, que la causa fundamental de todas las humillaciones es una actitud subyacente de rechazo. Es como si dijéramos: "Él no pertenece. No debería recibir tanto honor. Yo soy más inteligente y mejor que él". Y luego lo menospreciamos.

Si prestamos atención, notaremos que la motivación detrás del comentario sarcástico en verdad es una falta de satisfacción con nuestra propia vida. Refleja una deficiencia en nuestra fe y confianza en Hashem. Por lo tanto, el abuso verbal proviene de la falta de creencia en que el Amo del universo está completamente a cargo. En consecuencia, la mitzvá de Shemitá es el antídoto perfecto.