Haré que su tierra quede desolada y sus enemigos que habitan en ella serán desolados (Levítico 26:32)

Los versículos de reprimenda en profecía, en su forma más atemorizante. Cada versículo, cada frase, cada palabra es un presagio de calamidades futuras en diferentes momentos de la historia judía. Por ejemplo, el Rambán escribe que "Hashem te enviará de regreso a Egipto en botes" se refiere a la esclavitud de los judíos bajo el emperador romano Tito. Él también escribe que "el rey que nombrarás para ti mismo" se refiere a Agripa, quien fue un monarca cruel e incompetente.

En medio d esta letanía de miseria, encontramos la declaración: "Haré que su tierra quede desolada, y tus enemigos que habitan en ella serán desolados". ¿Qué significa esto? El Rambán lo ve como una bendición que se deslizó en medio de las maldiciones, una palabra de consuelo en medio del reproche. Es una forma de asegurarle al pueblo judío que incluso cuando estén exiliados, la Tierra Santa será inhóspita con otros pueblos que traten de establecerse en ella. Esto, concluye el Ramban, es una gran prueba de Providencia Divina, porque "ninguna otra tierra del mundo es tan buena y tan fértil" como lo fue una vez la Tierra Santa, sin embargo ella se mantuvo desolada durante muchos siglos.

Piensa en lo que dice el Rambán. Durante los últimos dos mil años, Eretz Israel, la tierra que mana leche y miel, estuvo bajo dominio extranjero (los romanos, los persas, los árabes, los turcos , los britànicos). ¿Y cuál fue el resultado? Un páramos árido y polvoriento, escasamente poblado por duros cultivadores,. Como nos aseguró las Torá, durante nuestra ausencia no surgieron en la tierra comunidades vibrantes ni prósperas ciudades.

Imagina que los indígenas trataran de reclamar la Isla de Manhattan, "Queremos renegociar. Les vendimos esta isla por 24 $ de espejitos. Les reembolsaremos el precio de compra y les haremos una devolución del 100%. Todo al contado. No es necesario que se lleven ninguna porción de espejitos… ¿No es suficiente? Lo entendemos. La inflación realmente devoró los dólares durante trescientos cincuenta años. Además de lo que podrían haber ganado en fondos mutuos durante todos estos años. Está bien, es bastante justo. ¿Qué tal 48.000? ¿Cuarenta y ocho millones? ¿Cuarenta y ocho mil millones? ¿Todavía no están dispuestos a venderla?. ¡Uf!

La isla de Manhattan simplemente no tiene precio.