La aflicción de tzaraat no era causada por un microbio ni por impurezas en la provisión de agua. El Talmud (Arajín 16a) nos dice que la causaban siete pecados. El más famoso de estos pecados es lashón hará, el habla indebida. La persona que hablaba lashón hará se veía afectada de tzaraat como un mensaje no demasiado sutil del Cielo respecto a que debía cuidar su boca. Esa persona tenía que buscar la ayuda de un cohen, quien podía ayudarla a enmendar sus caminos.

Rav Nissan Alpert observó que la palabra que usa la Torá para "persona" es adam, lo que generalmente denota a una persona de mayor nivel y distinción que la palabra ish. Parece peculiar que al referirse a una persona que habló lashón hará la Torá use una expresión que denota a una persona distinguida.

Claramente, la medida de una persona que determina si tiene o no nivel o distinción no es si habla lashón hará. Lamentablemente, la mayoría de las personas caen en la trampa del lashón hará. Las oportunidades y las trampas son tantas que es casi imposible evitarlo por completo sin un tremendo esfuerzo. La medida es más bien cómo la persona se relaciona con esto. Una persona distinguida se siente mortificada cuando habla lashón hará. Ella desea mejorar, fortalecerse para no volver a caer en ese pecado. Una persona de menor nivel racionaliza lo ocurrido o directamente lo saca de su mente.

Una persona distinguida puede tropezar y sin darse cuenta hablar lashón hará, pero mientras demuestre un deseo por cambiar y superarse se la puede seguir considerando distinguida. Tiene que hacer el esfuerzo. La Torá dice que "la deben llevar al cohen". La expresión implica una medida de coerción. Tiene que obligarse a sí misma para ir. Tiene que estar dispuesta a tomar su medicina. Esta es la medida de distinción.

Una mañana de Jol HaMoed, Rav Isser Zalman Metzer estaba sentado en su estudio con uno de sus alumnos, Rav Daniel Finkel. Ellos estaban discutiendo diversos temas cuando de repente Rav isser Zalman se tocó la cabeza como siu hubiera olvidado algo.

—Por favor, ¿puedes traerme un lápiz y una hoja de papel? —le pidió.

Rav David se sorprendió, porque sólo está permitido escribir en Jol HaMoed en un caso de emergencia. Quizás por un instante Rav Isser Zalman había olvidado que era Jol HaMoed.

—Ejem… ¿acaso no está prohibido escribir en Jol HaMoed?

—Esto es diferente. Es prácticamente un asunto de vida o muerte —respondió Rav Isser Zalman.

—¿Hay algún problema, Rabí? ¿Cómo puedo ayudar? —preguntó Rav David.

Rav Isser Zalman sacudió la cabeza y le dijo:

—Puedes traerme un lápiz y un papel.

Rav David salió rápidamente y regresó con un lápiz y un papel. Se lo entregó a Rav Isser Zalman y se quedó a un costado, temblando de miedo.

Ante su asombro, Rav Isser Zalman escribió una cita de Mishlei (4:25): "Que tus ojos miren de frente y tus párpados dirijan tu camino". Luego dejó el lápiz.

—¿Eso es todo, Rabí? ¿Eso es prácticamente un asunto de vida o muerte? ¿Escribir algunas palabras de Mishlei que usted ya sabe de memoria? —le preguntó Rav David.

—En cierta forma esto es realmente un asunto de vida o muerte. Para mí lo es —respondió Rav Isser Zalman.

—No lo entiendo.

—Te lo explicaré. En Jol HaMoed, cientos de personas en Jerusalem vienen a visitarme. Entre ellos hay muchas personas finas y respetables, eruditos de Torá, judíos piadosos, amigos y parientes. Pero también vienen muchos de los residentes menos distinguidos de Ierushalaim. Por alguna razón, se convirtió en "algo que hay que hacer" en Jol HaMoed. Ir a visitar el hogar de los Meltzer.

Rav Isser Zalman se detuvo y bebió un sorbo de agua.

—Si te quedas un rato, verás la clase de personas que vienen a visitarme en Jol HaMoed, fanfarrones, gente desagradable, lunáticos, vagabundos, tontos, y yo tengo que recibir a todas esas personas con paciencia y amabilidad. Tengo que sentarme pacientemente, escucharlos a todos y sonreír. Me veo tentado a gritarles algunas palabras bruscas. Tengo que contenerme. Tengo que controlarme, pero temo equivocarme y decir algo que no debería decir. Por eso inventé un sistema. Escribo este versículo de Mishlei. Míralo.

Rav David lo leyó y le devolvió el papel.

—Una vez escuché una interpretación que dice que esto significa: "cuando tus ojos miren a otra persona, vuélvelos hacia tu interior". Cuando ves los defectos o las fallas de otro, no te enfoques en él. Enfócate en ti mismo. Observa tus propios defectos. Tú también estás lejos de ser perfecto. En esto pienso en esos momentos en los que estoy a punto de perder el control. Si no tuviera el papel sobre mi escritorio, frente a mi rostro, temo que les gritaría. Pero entonces veo el papel, y eso me detiene. Siempre escribo este papel antes de Iom Tov, para que ya esté preparado para Jol HaMoed. Pero este año olvidé escribirlo. Por eso tuve que escribirlo ahora. De lo contrario, estaría en problemas.

Rav Isser Zalman era un gran hombre y él sabía que mantenerse alejado de todas las formas de lashón hará es una lucha. Él se esforzaba mucho para evitar criticar a los demás y observar sus defectos. Él sintió que prácticamente era un asunto de vida o muerte.

En el mundo sólo hay dos clases de personas, aquellos que ven el vaso medio vacío y quienes ven el vaso medio lleno. Quienes hablan lashón hará siempre ven el vaso medio vacío. Ellos sólo ven los defectos de los demás, no sus virtudes. Quienes apartan los ojos de las faltas de los demás adoptan una perspectiva más positiva del mundo: ellos ven el vaso medio lleno. A largo plazo, estas personas son las más felices. Ellas ven lo positivo de sus esposos, de sus hijos y de lo que los rodea. Pero quien habla lashón hará finalmente se siente miserable, porque eso lo convierte en una persona negativa y destructiva. A pesar de lo destructivo que es para los demás, todavía es más destructivo para sí mismo.