Y Abraham le dijo al sirviente principal de su casa, quien estaba a cargo de todo lo que poseía… ve a la tierra de mi nacimiento y consigue una esposa para mi hijo Itzjak (Bereshit 24:2-4).

El anciano Abraham envía a su siervo más confiable a la más importante de las misiones: encontrar una esposa para su hijo Itzjak. Asumimos que este ayudante es Eliézer, la persona que previamente fue descripta como un miembro prominente de la familia de Abraham (Bereshit 15:2). No sabemos mucho sobre Eliézer. Hay rumores de que era un valiente guerrero,(1) algunos afirman que era el hijo del famoso Nimrod.(2)

Lo que es seguro es que era un confidente cercano de Abraham y, si juzgamos a una persona por quien la acompaña y por la forma en que Abraham confió en él, debe haber sido una persona de carácter intachable.

El siervo parte en su búsqueda. Cuando llega a destino, la ciudad natal de Abraham, se dirige a Dios con una plegaria inusual:

Hizo que los camellos se arrodillaran junto al pozo fuera de la ciudad, en las horas de la tarde, cuando las mujeres salen a buscar agua. Y dijo: “Oh Hashem, Dios de mi señor Abraham, haz por favor que hoy tenga buena fortuna, y haz bondad con mi señor Abraham. Estoy junto a la fuente de agua y las hijas de los hombres de la ciudad salen para extraer agua. Que a la joven a quien diga: ‘Por favor inclina tu cántaro para que yo beba’ y ella responda: ‘Bebe, y también a tus camellos daré de beber’, que ella sea la que has aprobado para Tu sirviente Itzjak. Y en ella sabré que hiciste bondad con mi señor" (Bereshit 24:11-14).

El siervo, por definición una persona acostumbrada a recibir órdenes, le da a Dios una tarea muy específica. Si una mujer joven y apta se comporta exactamente en la forma que describió, su misión tendrá éxito. Si bien podemos debatir respecto a si es o no adecuado pedirle a Dios semejante muestra de Su control sobre los detalles de la creación,(3) esta plegaria tiene un segundo elemento que, quizás, sea aún más perturbador. Los versículos son muy específicos: él llegó al lugar indicado en un momento muy particular del día: “en las horas de la tarde. Sin embargo, pidió que la intervención de Dios ocurriera en ese mismo día. Haz por favor que hoy tenga buena fortuna”, dijo, fijando una fecha límite para el éxito de su misión, presumiblemente antes del anochecer. Si tenemos en cuenta que el día judío comienza justo después de la puesta del sol, el lapso de tiempo que fijó para el éxito de su misión resulta sumamente limitado.

Podríamos vernos tentados a decir que en verdad el no quería tener éxito, y que hizo lo mejor que pudo para sabotear la misión. De acuerdo con esta opinión, las condiciones que determinó pueden considerarse como una forma de asegurar que otra joven mujer, una que él mismo elegiría (quizás una hija o una nieta) se casara con el hijo de su amo, heredero de la enorme fortuna de Abraham. Pero este enfoque tiene un gran defecto: este sirviente estaba dedicado por completo a su amo, y en más de una ocasión Abraham depositó toda su confianza en él. Es difícil imaginar que un sirviente tan confiable pudiera comportarse con tanta dualidad.

Quizás las condiciones aparentemente extrañas para el éxito fueron el resultado de todos los años que estuvo al servicio de Abraham. Como encargado de la casa de Abraham, tal vez se había acostumbrado a los eventos milagrosos que ocurrían alrededor de su amo y ahora, al cumplir una misión para él, asumió que seguramente ocurriría un milagro. Eliézer no dudaba que Hashem haría una vez más milagros para Abraham; él se había acostumbrado a esperar milagros.

Sin embargo, puede que haya una tercera explicación.

Si bien Eliézer era el siervo de Abraham, en esta misión en particular también representaba a Itzjak, y el texto incluye información adicional que conecta el comportamiento del sirviente con el de Itzjak. De acuerdo con la tradición rabínica,(4) Itzjak instituyó la plegaria vespertina de minjá. Por lo tanto, cuando el siervo reza en el pozo cerca del atardecer, también Itzjak está sumido en su plegaria:

E Itzjak salió a meditar/rezar(5) en el campo cuando atardecía y, al levantar la vista, vio camellos acercándose. Y Rivká elevó la mirada y vio a Itzjak… (Bereshit 24:63-64).

Es indudable que Itzjak sabía sobre la misión a la que había sido enviado el sirviente de su padre. Si bien seríamos culpables de imaginar demasiado, no sería exagerado suponer que entre las plegarias que Itzjak rezó esa noche, también pidiera que la misión del siervo fuera exitosa y que encontrara una esposa adecuada para él. Cuando bajó el sol, Itzjak elevó sus ojos hacia el horizonte y vio que sus plegarias obtuvieron respuesta.

Quizás esto explique la extraña plegaria del sirviente, dicha justo antes del atardecer. El encargado de la casa de Abraham sabía que esa era la hora en la que rezaba Itzjak. Acudiendo a la fe que había aprendido en la tienda de Abraham, el sirviente agrega su propia plegaria a la de Itzjak, recurriendo al mérito de Abraham (para quien Dios hacía milagros de forma regular). El siervo pronuncia su propia plegaria mientras el sol baja por el horizonte. Él sabe que la combinación de fe y plegaria funciona a su favor en este momento del día; no tiene duda de que la bondad de Dios se manifestará de forma inmediata.


NOTAS

1. Citado por Rashi en Bereshit 14:14.

2. Targum Psuedo Ionatán Bereshit 14:14.

3. Ver Talmud Bablí Taanit 4a.

4. Talmud Bablí Brajot 26b.

5. De acuerdo con la opinión de Rashi.