En un sentido, los israelitas habían caído en una falsa sensación de seguridad. A pesar de pasar de un desastre a otro, Moshé siempre estaba allí para apagar el fuego. Moshé y su hermano Aharón guiaron a la nación de la esclavitud a la libertad, del Monte Sinaí a la cúspide de la Tierra de Israel. En el camino hubo quejas, discrepancias e incluso una rebelión a gran escala, pero el liderazgo de Moshé y Aharón siempre estuvo presente para evitar el desastre y guiar al pueblo. Ahora de repente, de la nada, se le informa al pueblo que llegó el fin de su liderazgo y de sus vidas.

Es fácil relatar la historia a grandes rasgos: todo comenzó con otra de las tantas quejas de los israelitas, en este caso se quejaron por el agua. Se presenta una solución milagrosa y, entonces, ocurre lo inesperado: una sentencia de muerte. ¿Qué fue lo que cambió? ¿Por qué fue este incidente fue distinto a los demás? ¿Por qué esa condena, muerte y desastre en ese momento?

El texto es enigmático:

Hashem habló a Moshé para decir: "Toma la vara y reúne a la comunidad, tú y tu hermano Aharón, y hablen a la roca ante la vista de ellos, y ella dará sus aguas; sacarás para ellos agua de la roca y darás de beber a la asamblea y a sus bestias". Moshé tomó la vara de delante de Hashem, como Él le había ordenado. Moshé y Aharón reunieron a la congregación frente a la roca y [Moshé] les dijo: "¡Escuchen ahora, rebeldes! ¿Acaso de esta roca extraeremos agua para ustedes?" Entonces Moshé alzó su mano y golpeó la roca con su vara dos veces, y salió abundante agua, y la asamblea y sus bestias bebieron. Entonces Hashem dijo a Moshé y a Aharón: "Porque no hicieron que se confiara en Mí, para santificarme a la vista de los Hijos de Israel, por ello no llevarán a esta congregación a la tierra que Yo les he entregado". (Bamidbar 20:7-12)

¿Cuál fue su error? ¿En qué momento Moshé y Aharon mostraron una falta de fe? ¿Cuál fue la naturaleza de su pecado? Durante milenios los comentaristas debatieron sobre el significado más profundo del texto. Si la Torá escogió honrar a Moshé suprimiendo los detalles del pecado, el resultado fue lo opuesto: eso dio lugar a que se propusieran toda clase de acusaciones contra Moshé y Aharón para explicar el duro castigo que recibieron. ¿Fue el enojo de Moshé (que no se menciona explícitamente en el texto)? ¿Acaso él no cumplió con precisión las instrucciones de Dios? ¿O hubo alguna otra cosa?

El contexto puede ser importante: la parashá de esta semana comienza con las leyes de la vaca bermeja. Las cenizas de esta vaca son un antídoto contra la impureza ritual que genera la muerte. Rashi comenta respecto al término particular que se utiliza para describir esta ley:

Este es el estatuto de la Torá: Dado que el Satán y las naciones del mundo se mofan de Israel diciendo: "¿Qué es este mandamiento, y qué objetivo tiene?" Por ello la Torá escribió sobre él que es un "estatuto" (jok), [como si dijera] "Yo lo he decretado, no tienes derecho a cuestionarlo” (Rashi, Bamidbar 19:2).

Rashi explica que un jok es una ley cuya lógica es elusiva, un decreto que debemos aceptar sin cuestionarlo simplemente aceptarlo por un "salto de fe". A menudo, esta clase de leyes nos torturan, nos llevan a dudar de nosotros mismos, de nuestra lógica, de nuestra cordura. En general, se entiende que el comentario de Rashi (que a su vez se basa en una posición rabínica) se refiere a la naturaleza ilógica e incluso paradójica de este ritual en particular: la persona con impureza ritual se vuelve "mágicamente" pura al ser salpicada con las cenizas de la vaca bermeja, mientras que la persona que preparó la poción se vuelve impura.

Pero tal vez Rashi no habla en absoluto de la contradicción interna del ritual de la vaca bermeja. De hecho, es muy poco probable que las "naciones del mundo" se vayan a sorprender en lo más mínimo ante una poción ritual que tiene propiedades aparentemente mágicas. Todo el mundo idólatra se basaba en las fuerzas ocultas. Lo único que pudo haber confundido a los paganos o darles un motivo para burlarse de este ritual, era el hecho de que los judíos adhirieran a prácticas que no tienen un fundamento lógico.

Pero a nosotros nos atormenta algo mucho más profundo de esta parashá, una paradoja más compleja que la del ritual de la vaca bermeja: la misma muerte. El misterio de la muerte es el factor impenetrable que es el núcleo y lo que impulsa a este ritual. Lo que desafía nuestra capacidad de razonamiento y nos tortura la mente no es la impureza y la subsiguiente pureza, sino el hecho inescapable e inexorable de que las personas mueren.

No es casualidad que la sentencia de muerte de Moshé y Aharón se encuentre en esta parashá. Este contexto es parte del mensaje: sus muertes son parte de ese misterio mayor. El reproche de Dios puede ser una buena pista para este contexto: Moshé y Aharón no consiguieron llevar al pueblo a un nivel de fe que hubiera resuelto este gran misterio para siempre; no lograron elevar al pueblo al nivel de iluminación espiritual que hubiera dejado atrás a la muerte. En consecuencia, la muerte de Moshé continúa siendo tan misteriosa como cualquier otra muerte. En vano buscamos en el texto una pista que nos permita entender el pecado de Moshé. De hecho, en los versículos finales de la Torá se nos dice que la muerte de Moshé estará eternamente envuelta en misterio:

...Y ninguna persona conoce el lugar de su entierro, hasta este día (Devarim 34:6).

Quizás lo que nos enseña la parashat Jukat es que el misterio no es sólo el lugar de entierro de Moshé, sino también la causa de su muerte. Así como ningún ser humano sabe, supo ni sabrá el lugar donde está enterrado Moshé, también permanece oculta la "razón" de su muerte.1


NOTA:

1. Esta idea fue sugerida por Y. Najshoni, Hagut veparashiot hashavúa, Bamidbar (p. 651).