Abraham vivió momentos interesantes.(1) Él tuvo que superar una miríada de desafíos sólo para sobrevivir, a pesar de que la mera supervivencia nunca fue su objetivo. Abraham tenía una visión, una misión: su objetivo era esparcir la conciencia de Dios, tanto "horizontal" como "verticalmente", es decir, tanto a su generación como a las generaciones futuras. Sin embargo, a veces tuvo que enfrentar desafíos (que la literatura rabínica llama "pruebas") que parecían ser diametralmente opuestos a su objetivo general.

La narrativa midráshica describe la difícil situación de Abraham: él fue forzado a elegir entre adorar los dioses falsos de su padre y a su rey (Nimrod), lo que le permitiría sobrevivir pero sería una demostración pública de hipocresía que socavaría su mensaje monoteísta; o convertirse en una "ofrenda de ascensión", manteniéndose firme en el rechazo al politeísmo hasta llegar a convertirse en un mártir. Sin importar cuál fuera su decisión, parecía que su misión estaba destinada al fracaso incluso antes de comenzar. Cuando Abraham eligió el martirio, sacrificó no sólo su vida sino también el futuro de su misión. Al parecer el naciente movimiento monoteísta estaba destinado a morir con él.

Abraham fue arrojado al horno; Dios intervino y salvó su vida, pero entonces se vio obligado a huir. Él se reasentó en una ciudad nueva, donde tuvo mucho más éxito. Su mensaje fue bien recibido y su "movimiento" cobró fuerza. Inexplicablemente, justo en ese momento Dios le ordenó que se mudara nuevamente, abandonando todo lo que había construido, para viajar hacia un destino desconocido.

Sin un heredero, el pronóstico del éxito futuro de Abraham era muy débil. ¿Cómo dejaría su huella para las futuras generaciones? En revelaciones posteriores, Dios le dijo a Abraham que tendría éxito y que a pesar de que parecía ser imposible, él y su esposa tendrían descendencia. Su ideología, su misión, continuaría. Tal como había sobrevivido milagrosamente en el horno ardiente, así también su creencia en Dios se sustentaría de forma milagrosa.

Incluso después de llegar a la Tierra Prometida, Abraham es puesto continuamente a prueba. Cuando es arrastrado hacia conflictos geopolíticos, va a la guerra y supera a un ejército que había derrotado a una confederación de reyes. Viaja por tierras hostiles, donde los desafíos que enfrenta son políticos, militares e incluso sexuales. A pesar de todo, él y su esposa emergen sin un rasguño.

Una estimación imparcial de la probabilidad se supervivencia que tenían Abraham y Sara hubiera dado un número sumamente pequeño a su favor. Nadie hubiera predicho que a pesar de las pruebas y dificultades que enfrentaron, Abraham y Sara morirían por causas naturales a una edad avanzada, después de traer un heredero al mundo. Tampoco nadie hubiera predicho que Abraham saldría ileso del horno de Nimrod o que Sara escaparía de las garras del Faraón y de Avimélej, que Abraham sobreviviría a la guerra contra fuerzas militarmente muy superiores o que su hijo Itzjak saldría caminando del altar al que había sido atado.

Individualmente, cada uno de esos eventos es imposible. Colectivamente, forman un paradigma que con el tiempo llegaría a ser conocido como la supervivencia judía. La vida y los tiempos de Abraham y Sara fueron tan "interesantes", tan milagrosos, porque ellos fueron los precursores, los heraldos y el modelo para la supervivencia judía.

Nosotros, individualmente y como nación, sobrevivimos y continuaremos sobreviviendo, simplemente porque esa es la voluntad de Dios. Tenemos un rol que cumplir en la historia mundial, todos tenemos una misión Divina. Al igual que a Abraham y Sará, Dios nos mantiene con vida, nos da energía y nos fortalece de forma milagrosa y ante desafíos insuperables con nulas posibilidades de éxito. Al igual que Abraham y Sará en el pasado, tenemos la tarea de esparcir el conocimiento de Dios tanto "horizontal" como "verticalmente". Si quisiéramos calcular nuestra posibilidad de éxito, sería bueno recordar la enseñanza que nos brinda nuestra propia historia: nuestra existencia se basa en factores que escapan al entendimiento humano. Al igual que Abraham y Sará, nosotros, sus hijos, estamos aquí sólo porque esa es la voluntad de Dios. En nuestro caso, nuestra única explicación racional es milagrosa.


NOTA:

1. https://quoteinvestigator.com/2015/12/18/live/