“Cuando el Arca viajaba, Moshé decía, “Levántate Eterno, que se dispersen tus enemigos y huyan tus aborrecedores de delante de Ti”. Y al acampar decía, “Vuelve Eterno, a las miríadas de los millares de Israel””. (Números 10:35-36)

De acuerdo a una opinión en el Talmud (Shabat 116a), estos dos versos están separados con letras nun invertidas, para hacer una pausa entre tres episodios en los que el pueblo judío pecó.

El primero de los tres episodios (de acuerdo a Tosafot y Najmánides) fue cuando el pueblo judío se fue del Monte Sinaí “como niños que se escapan de la escuela”, es decir, aliviados de que no iban a recibir más mitzvot. Después, luego de viajar sin parar por tres días, el pueblo se quejó y se lamentó sobre el paso frenético con el que Dios los estaba llevando. El tercero de los pecados fue quejarse sobre el maná y exigir carne.

Dado que una repetición triple constituye un patrón en la ley judía, la Torá no registró estos tres eventos sucesivamente, sino que hizo una pausa entremedio. Sin embargo, aún debe explicarse, por qué la división cae entre los dos primeros episodios y no entre el segundo y el tercero.

Para responder a esta última pregunta, debemos entender la importancia de la consistencia en nuestro servicio a Dios. Cuando Yosef reveló su identidad ante sus hermanos con las palabras “Yo soy Yosef; ¿vive aún mi padre?”, los hermanos estaban tan sobrecogidos que no pudieron contestarle. El Midrash comenta, “Pobres de nosotros en el Día del Juicio y en el día de la reprimenda, porque si los hermanos no pudieron contestar el regaño de Yosef, su hermano pequeño, cuanto más nosotros vamos a estar sobrecogidos con el regaño de Dios cuando en el futuro, Él nos regañe a cada uno de nosotros por nuestros actos”.

El Beit HaLevi explica que la esencia del regaño de Yosef fue hacerlos ver la inconsistencia de sus actos. Hasta el momento en que Yosef se reveló, Yehuda estaba implorando a Yosef que considerara el sufrimiento de su anciano padre y que por ello liberara a Binyamin. A eso Yosef replicó, “Yo soy Yosef. ¿Dónde estaba la preocupación por el sufrimiento y el dolor de nuestro padre cuando me vendieron y lo convencieron de que yo estaba muerto? ¿Acaso sigue vivo después de eso? Cuando les conviene se preocupan del bienestar de su padre y cuando es bueno para ustedes, son inconscientes”.

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Experiencia de Pesca

El Midrash (Tana Debei Eliyahu) registra una instancia de regaño similar. Elijah el profeta se dio cuenta de que un aldeano ignorante que ni siquiera sabía el alef-bet se estaba burlando de él. Elijah le preguntó al hombre si no temía el día en el que la Corte Celestial le preguntará por qué no estudió Torá.

El hombre contestó que no tenía miedo porque a él no se le había dado la inteligencia para estudiar y por eso no podía culpársele por no hacerlo. Luego, Elijah le pidió que le describiera cómo ganaba dinero para vivir y el hombre comenzó una animada descripción de cómo hacia redes de pesca y las ponía de la forma más eficiente posible.

Al final de esta discusión, Elijah le dijo, “Para pescar tienes sabiduría y para la Torá que es incluso más crucial para la vida, ¿no tienes?”. Inmediatamente el hombre estalló en lágrimas al darse cuenta de que se había contradicho.

Elijah concluyó indicando cuán extendida es esa inconsistencia. Existen aquellos que van a alegar delante de la Corte Celestial que a ellos no se les dieron los medios para hacer tzedaka, caridad. Y se les mostrará cómo para sus propios placeres el dinero de alguna manera se encontraba. Otros se van a defender de su falta de estudio de Torá sobre la base de que estaban muy ocupados logrando ganarse la vida. A ellos se les mostrará el tiempo que pasaron haciendo nada o platicando trivialidades. No hay una refutación mayor a todas nuestras excusas que aquellas que nosotros mismos proveemos.

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Reglas de Escrutinio

El servicio ideal a Dios es descrito como “todos tus días” – sin interrupción, con consistencia y constancia (Ibn Ezra a Deuteronomio 19:9). El Talmud (Brajot 6a) dice que si alguien va regularmente al Shul y un día está ausente, Dios pregunta sobre su ausencia y si no encuentra una excusa aceptable, él es castigado. A la persona que nunca va al Shul no se le escruta de esa manera, porque él nunca ha demostrado la capacidad de ir regularmente.

Ahora podemos entender porque la Torá separa entre la partida ansiosa del pueblo judío desde Sinaí y sus quejas sobre el paso acelerado en el que eran llevados. Cuando el pueblo judío corría para evitar la proliferación de mitzvot adicionales, Dios observó, “Mis hijos, si tienen la energía de correr desde el Monte Sinaí, entonces utilicemos esa energía y dirijámosla para correr a nuestro destino final, Israel”.

Inmediatamente el pueblo judío se quejó de que carecían de la fuerza y la energía para correr. Esa fue la auto condena máxima – inconsistencia. ¿Para correr de la Torá tienen energía, sin embargo, para correr a Israel carecen de esa misma capacidad? Para minimizar la inconsistencia involucrada, la Torá hizo una pausa entre estos dos episodios.

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La Letra “Nun”

La letra nun representa la fe y la consistencia (Talmud, Tratado de Shabat). Por lo tanto, las nuns invertidas representan la inconsistencia y la auto contradicción.

Los dos versos separados por las nuns invertidas describen el antídoto para la inconsistencia. Cuando Moshé vio que la Nube de Gloria empezaba a ascender y a partir, simbolizando el deseo de Dios de que el pueblo judío reanudara su viaje, él proclamó “Levántate Dios”. Esta proclamación era una confirmación del deseo de Dios y una expresión del deseo de Moshé de subyugar sus deseos a Dios. Igualmente, cuando el Arca descansó, Moshé proclamó nuevamente, “Retorna, Dios …”.

El rabino Samson Rafael Hirsch comenta que esta parashá marca el término de una época de la historia judía y el comienzo de otra, llevando al pecado de los espías y culminando con la destrucción del Templo y el exilio. La raíz de toda esta desgracia fue la falta de consistencia en nuestro servicio divino.

Que podamos esforzarnos por corregir esa falencia para que las nuns invertidas puedan enderezarse, así como en la expresión máxima de devoción total. Entonces mereceremos otras dos palabras que también comienzan con “sean consolados, Mi nación,” con la redención Divina total.