Ahora, por favor perdona sus pecados… pero si no, bórrame ahora de Tu libro que escribiste (Éxodo 32:32).

El nombre de Moisés no está mencionado explícitamente en esta parashá. Es aludido con el pronombre "tú". Después del pecado del becerro de oro, cuando el pueblo judío estuvo en peligro de ser destruido, Moisés le rogó a Dios que perdonara los pecados del pueblo, y que si no lo hacía, que borrara su nombre de la Torá. A pesar de que Dios los perdonó, las palabras de Moisés se cumplieron y su nombre fue borrado de una porción de la Torá.

Es difícil entender por qué Moisés debería ser castigado por exhibir auto sacrificio por el pueblo judío, y además: ¿Por qué fue parashat Tetzavé el lugar elegido para borrar su nombre?

Cuando Dios se le acercó a Moisés por primera vez, en la zarza ardiente, Moisés cuestionó su aptitud para sacar al pueblo judío de Egipto. Incluso después de que Dios le respondió todas sus dudas, Moisés dijo: "Envía por medio del que debes enviar" (Éxodo 4:13). En esta ocasión Moisés reveló la razón verdadera por la que no quería aceptar esta misión: temía ofender a su hermano mayor, Aarón, que había sufrido junto con el pueblo judío y había sido, hasta ese momento, el emisario de Dios para ellos. Moisés temía que Aarón fuera herido si su hermano menor era elegido en su lugar.

Dios respondió con furia. De acuerdo a Rabí Yosi (Talmud, Zevajim 102a), Moisés fue castigado por su reticencia. Había sido destinado a ser el progenitor de la línea de los cohanim, y Aarón sería un leví común. Ahora, esta designación fue revertida.

En la superficie parece incongruente que Moisés deba ser castigado con tanta severidad por rechazar la misión basado en la preocupación por los sentimientos del hermano. Para apreciar la sutil deficiencia que Dios encontró en Moisés primero debemos discutir dos enfoques divergentes sobre el servicio a Dios.

El primer enfoque se refleja en las palabras de los Sabios: "Nuestra voluntad es hacer Tu voluntad". Esto implica que el servicio a Dios comienza con nuestra voluntad subjetiva. Deseamos hacer lo que es bueno para nosotros y concluimos en que hacer la voluntad de Dios es lo mejor para nosotros en este mundo y en el venidero.

El segundo enfoque se refleja en las palabras de los Sabios (Avot 2:4): "Haz de Su voluntad tu voluntad". De acuerdo a este enfoque la voluntad de Dios es el punto de partida, y uno subyuga su propio deseo a la voluntad de Dios, dejando de lado toda preferencia subjetiva.

El segundo enfoque se reserva para individuos especiales – quienes aman a Dios (ver Najmánides sobre Éxodo 20:6). Ahavá (amor) es servir a Dios sin considerar la recompensa personal; Irá (temor) es hacerlo teniendo en mente la recompensa personal.

Con esta información podemos entender mejor el siguiente intercambio entre Moisés y Dios: Después de que se entregaron los dos primeros de los diez Mandamientos, el pueblo se acercó a Moisés y le dijo que temían que si continuaban escuchando a Dios hablándoles directamente sus almas dejarían sus cuerpos para siempre. Le rogaron a Moisés que intercediera entre ellos y Dios.

Moisés estaba devastado a raíz de que el pueblo no quería acercarse a Dios directamente, por amor, sino que quería escuchar la Torá de manera indirecta. Pero Dios respondió a la desilusión de Moisés diciendo que el pueblo había hablado bien: este gran temor a Dios y el deseo de observar todas Sus mitzvot debería continuar con ellos y sus hijos para siempre.

Moisés estaba perturbado porque la gente consideraba su propio bien y no tenían una dedicación desinteresada en relacionarse con Dios de manera directa, incluso si eso podía hacer peligrar sus vidas. Ese es el nivel del amor desinteresado. Su miedo a morir mientras escuchaban las palabras de Dios reflejó que no había una generosidad absoluta. Dios respondió: "debería ser" que ellos continúen en el nivel de temerle a Dios, en donde el servicio a Dios es medido por el entendimiento subjetivo de que hacer Su voluntad es el mejor camino para una persona. Este nivel aún no es el de amor incondicional, pero sigue siendo un nivel admirable para las masas.

Una vez le preguntaron a Rav Zusya si le gustaría cambiar de lugar con Abraham. Respondió: "¿Qué ganaría Dios? Aún habría un Abraham y un Rav Zusya". Esta es la actitud de amor a Dios en la que la recompensa personal es absolutamente irrelevante.

Los Sabios nos dicen que quien sospecha equivocadamente sobre otra persona tiene un golpe en su propio cuerpo (Talmud –Shabat 97a). Si no hay bases para sospechar de otro, entonces la sospecha vuelve sobre el primero, porque sabe que si estuviese en esa situación quizás hubiese actuado como teme que lo haga su amigo. Por lo tanto, su sospecha se basa en la culpa personal, y es este defecto personal lo que los Sabios llaman un cuerpo golpeado.

La sospecha de Moisés, de que Aarón se podría sentir menospreciado, era infundada. Dios le dijo a Moisés que Aarón sólo sentiría alegría al enterarse que Moisés había sido elegido, por lo tanto la base de la sospecha de Moisés debe haber estado en él mismo. Y fue precisamente por este pequeño defecto que Dios respondió castigando a Moisés.

Un cohén se convierte en un delegado y representante de Dios, por lo que tiene que ser un sirviente generoso, que niegue completamente toda inclinación de su personalidad. Si Moisés no podía liberarse de la preocupación por sí mismo que proyectó sobre Aarón, no era apto para ser cohén. La generosidad de Aarón estaba más allá de toda duda – le daba lo mismo quién sería el redentor, siempre y cuando se cumpliera la misión de Dios – y por lo tanto se lo consideró apto para ser el Cohén Gadol.

Moisés rectificó este pequeño defecto cuando pidió que su nombre fuera borrado de la Torá si Dios no perdonaba al pueblo judío. Para publicar la rectificación que hizo Moisés de este defecto previo, su nombre fue borrado de Tetzavé, el lugar en el que se discute la instauración de los cohanim. Moisés podría haber estado celoso del status de Aarón como Cohén Gadol; para mostrar que no lo estaba la Torá alude a su deseo de ser borrado por completo de la Torá, y es por eso que la Torá borra su nombre y se refiere a él como "tú". A Moisés no le importaba quién sería el Cohén Gadol – siempre y cuando hubiera un Cohén Gadol para llevar a cabo el plan de Dios para el pueblo judío.