Dios dijo: “No es bueno que el hombre esté solo, le haré una ayuda opuesta a él”. (Génesis 2:18)

Pregunta:

¿Cómo es posible que Dios no haya sabido desde un comienzo que no era bueno que el hombre estuviera solo y que únicamente después de haberlo creado se haya percatado de este problema? ¿Acaso Dios no sabe todo de antemano? Y más aún, ¿cómo es posible que Dios haya creado algo que “no es bueno” en su estado natural?

Respuesta:

Es ridículo siquiera pensar que Dios puede no haber estado al tanto de este problema desde un principio, obviamente Dios sabía de antemano que el hombre necesitaba inexorablemente una compañera, no sólo para que la vida humana tuviera continuidad en la Tierra, sino que básicamente, para que el hombre pudiera emular la característica principal de Dios y se asemejara a Él a través de “dar”.

Sin embargo, Dios sabía que Adam no apreciaría verdaderamente esta ayuda si no se despertaba primero en él una necesidad. Si bien Dios estaba al tanto de la necesidad, Él no podía satisfacerla forzosamente antes de que Adam se percatara de ella.

De esta manera, si analizamos el texto (Génesis 2:18-20), veremos que ciertamente Dios quiso crear una ayuda para el hombre y desde un comienzo buscó activamente una instancia para hacerlo. Es por eso que después de crear al hombre en soledad, inmediatamente Dios le ordenó que nombrara a todos los seres vivos. Todos los seres vivos, macho y hembra, tuvieron que presentarse delante de Adam para recibir un nombre. De esta manera Adam entendería —después de ver la dinámica de la creación— que él también necesitaba urgentemente una compañera para cumplir su propósito en este mundo (ver Rashi, comentario a Génesis 2:20), en ese momento, el tomaría conciencia de su necesidad y Dios podría finalmente brindarle una ayuda.

No es que Dios creó al hombre y luego se percató de que no era bueno que estuviera solo, eso es absurdo. El punto es que antes de crear a la mujer —es decir, antes de brindarle una ayuda— Dios quiso que el hombre anhelara esa ayuda, porque la única manera de recibir, es cuando entendemos y tomamos conciencia de que nos falta algo, solamente ahí podemos recibir realmente y apreciar lo que nos están dando.

Aprendemos de acá una importante lección, y es que es imposible que recibamos ayuda mientras no sintamos realmente una necesidad, es imposible que escuchemos cuando aún no se ha despertado en nosotros una pregunta.

Y es por eso que para lograr cualquier tipo de cambio, lo primero que debemos hacer es reconocer que tenemos una falta, y sólo ahí, podremos recibir ayuda.

Fuentes: Jizkuni y Rabeinu Bejaye, comentario a Génesis 2:18