Moshé y Aarón reunieron al pueblo ante la roca y dijeron: ‘¡Escuchen ahora, rebeldes!, ¿sacaremos agua para ustedes de esta roca?’. Entonces Moshé alzó su brazo y golpeó la roca con su vara, dos veces. Surgió agua en abundancia y bebieron las personas y los animales. Hashem le dijo a Moshé y a Aarón: ‘Porque no creyeron en Mí para santificarme ante los ojos de los hijos de Israel, por eso no llevarán a esta congregación a la Tierra que les he dado’”. (Números 20:10-12)

Pregunta:

¿Cuál fue el error de Moshé y Aarón realmente? ¿Dónde vemos que ellos no creyeron en Hashem?

Respuesta:

Según algunas opiniones el error de Moshé y Aarón fue que ellos le dijeron al pueblo “¡Escuchen ahora, rebeldes!”, es decir se enojaron con ellos. De acuerdo a otras opiniones el problema es que Moshé golpeó la roca dos veces en vez de hablarle, así como le ordenó Dios en un principio “Toma la vara y reúne al pueblo... y háblale a la roca para que dé su agua” (Números 20:8).

El Maharal explica que ambas cosas son en realidad expresiones distintas del mismo error, ya que ambas cosas demuestran finalmente que ellos no creyeron en Dios en ese momento. El común denominador de ambas acciones es el enojo. El enojo, explica el Maharal, es un síntoma de la falta de emuná, 'fe' en Dios. ¿Por qué?

En palabras simples, emuná significa “creer en Dios”. Ahora bien, aquel que cree firmemente en Dios sólo debería sentir alegría en su corazón, ya que su firme creencia de que Dios maneja absolutamente todo debería ayudarlo a entender que por más frustrante que sea una situación en la que se encuentra sumido, todo es simplemente una prueba de Dios. Cuando uno es capaz de ver el mundo de esta manera, no tiene sentido enojarse con los intermediarios, ya que obviamente cualquier situación en la que nos encontremos es simplemente una prueba divina para poner a prueba nuestro carácter.

Es por eso que nuestros Sabios dijeron: “El que rasga sus vestiduras en su ira, el que rompe sus utensilios en su ira y el que esparce su dinero en su ira, es considerado un idólatra” (Talmud, Shabat 105b), ya que la persona que llega al extremo de perder el control por culpa de su enojo es como si estuviera dejando de lado definitivamente a Dios.

El error de Moshé y Aarón fue que ellos realizaron el milagro de Dios y sacaron agua de la piedra, pero en vez de hacerlo con alegría, lo hicieron con disgusto y con enojo. Es por eso que Dios les dijo “Porque no creyeron en Mí”, es decir, como veo que actuaron con enojo, claramente entiendo que han actuado sin emuná.

Fuentes: Rashi, comentario a Números 20:12; Maharal, Gur Aryeh, ibid.