Los emisarios de Moab fueron donde Balak y le dijeron: Bilam se negó a venir con nosotros. Balak continuó enviando emisarios, cada vez de rango más alto.... Bilam respondió y les dijo a los emisarios: Incluso si Balak me diera una casa llena de plata y oro, no puedo transgredir la palabra de Hashem, mi Dios... Y ahora, pasen aquí la noche y sabré qué me dirá Hashem. Dios vino a Bilam de noche y le dijo: Si los hombres vinieron a convocarte, levántate y ve con ellos...” (Números 22:14-20)

Pregunta:

Al comienzo de la parashá Dios le dijo a Bilam: “¡No irás con ellos! ¡No maldecirás al pueblo, pues es bendito!” (Números 22:12). Pero ahora, después de que los emisarios volvieron a pedirle que maldijera al pueblo judío, Dios le dijo: “Si los hombres vinieron a convocarte, levántate y ve con ellos” (Números 22:20). ¿Por qué en un comienzo Dios le prohibió ir con ellos y ahora, cuando volvieron a pedirle, Dios le permitió ir?

Respuesta:

La Guemará (Makot 10b) nos enseña una regla general “por el camino que la persona quiere ir, por ese camino es conducida”. Es decir, una persona puede elegir el buen camino y Dios la ayudará a transitar por él, o bien puede elegir el mal camino y Dios no le impedirá transitarlo.

Nuestros sabios explican que esto se aprende precisamente de Bilam, ya que en un comienzo, cuando los emisarios se acercaron a Bilam para que éste maldijera al pueblo judío, Dios le dijo: “¡No irás con ellos! ¡No maldecirás al pueblo, pues es bendito!”. Sin embargo, cuando Bilam volvió a considerarlo incluso después de que Dios le había prohibido ir Hashem no tuvo otra opción más que dejarlo ir.

Ahora bien, a pesar de que Hashem no le impidió transitar por el mal camino, al menos sí trató de darle la posibilidad de arrepentirse. El Gaón de Vilna explica que Hashem trató de detener a Bilam diez veces; le puso 10 obstáculos por delante para que no cometiera el error de maldecir al pueblo judío (ver Aderet Eliyahu, Tanina 22:30).

En palabras más simples, Hashem le dio a Bilam diez oportunidades de ver el error que estaba cometiendo y de retractarse. Sin embargo, él no lo hizo, y por eso perdió su vida. El Gaón explica además que estos 10 obstáculos tienen correlación con las 10 pruebas que enfrentó Abraham Avinu.

Abraham quería acercarse a Dios y es por eso que surgieron muchos obstáculos en su camino. Sin embargo, él fue capaz de superarlos y se transformó de esta manera en el fundador del pueblo judío. Por otra parte, Dios quiso ayudar a Bilam, llamando su atención, y le puso 10 obstáculos para que no pecara, sin embargo Bilam “superó” cada uno de estos obstáculos y finalmente cumplió con su malvado propósito.

Interesantemente la Mishná en Avot (5:22) compara a Abraham con Bilam y los retrata como el epítome del buen y el mal camino: “Los estudiantes de nuestro padre Abraham disfrutan de este mundo, y heredan el Mundo Venidero... Pero los estudiantes del malvado Bilam heredan el Guehenom y descienden en el hoyo de la destrucción”.

La lección es que cada persona es responsable de sus decisiones. Nosotros somos los que elegimos el camino y luego Dios simplemente nos conduce a lo largo de ese camino. Y si bien Él no nos impide elegir, siempre nos da la oportunidad de arrepentirnos, la oportunidad de cambiar y volver al buen camino. Podemos elegir el camino de Abraham Avinu y heredar el mundo venidero, o podemos elegir el camino del malvado Bilam. La decisión es nuestra.

Fuentes: Talmud, Makot 10b; Gaón de Vilna, Aderet Eliyahu, Mahadurá Tanina 22:30.