Según todo lo que [Yo, Hashem] te muestro, la forma del Tabernáculo y la forma de todos sus utensilios, y así lo harán. Harán un Arca de madera de acacia, de dos codos y medio de largo, un codo y medio de ancho, y un codo y medio de alto”. (Éxodo 25:10)

Pregunta:

Si analizamos el orden en que Hashem le explicó a Moshé cómo debía ser el Mishkán (Tabernáculo) y cada uno de sus utensilios, lo primero que Hashem le explicó fue cómo construir el Arón HaKodesh (Arca), sin embargo esto es muy ilógico, ¡construir el Arca antes que el Tabernáculo es como adquirir muebles antes de tener una casa! ¿Cuál es la razón de esto entonces? ¿Por qué en orden de importancia, por así decir, Dios le mostró primero los “planos” del Arón HaKodesh a Moshé?

Respuesta:

Si bien Betzalel, que fue el encargado de construir el Mishkán, construyó primero el Mishkán y sólo después el Arón HaKodesh, así como dictaría la lógica (ver Rashi, comentario a Éxodo 38:22), de todas maneras, cuando Hashem le explicó a Moshé cómo construir cada cosa, lo primero que Dios elucidó fueron las medidas y los materiales del Arón HaKodesh, ¿por qué?

La razón de esto es que el Arón HaKodesh, que contiene la Torá en su interior, representa el hecho de que la Torá es la fundación indiscutible de nuestro pueblo. Es sólo a través de la Torá que Hashem hace reposar su Shejiná sobre el pueblo judío.

En palabras más simples, esto quiere decir que, sin excepción alguna, debemos establecer siempre nuestras prioridades de acuerdo con la Torá y debemos siempre conducirnos de acuerdo a sus dictámenes. ¿Cómo así?

Si observamos con detenimiento, veremos que Dios le mostró a Moshé las medidas y materiales del Arón HaKodesh incluso antes que las medidas y materiales del Mizbeaj (Altar de Sacrificios). Esto es porque inclusive los parámetros del auto-sacrificio (Mesirut Nefesh), representados en este caso por el Mizbeaj, sólo pueden ser definidos claramente a través de la Torá.

Sin la base de la Torá, la inteligencia y la razón dan paso a lo irracional y a lo absurdo. Lo que nosotros definimos con nuestra lógica humana como auto-sacrificio, en ocasiones puede llegar a ser un acto de asesinato y autodestrucción. La claridad de visión que obtenemos a partir de la total inmersión en el estudio de la Torá es lo único que puede estructurar la perspectiva que tenemos sobre el auto-sacrificio. Y lo mismo aplica para el resto de las cosas.

La Torá debe guiar todas nuestras actividades, incluso las cosas que aparentemente son "lógicas" por naturaleza. La Torá debe moldear totalmente nuestra personalidad y nuestra perspectiva, a tal punto que nuestra filosofía de vida debe llegar a coincidir exactamente con la filosofía de vida de la Torá. Eso es colocar a la Torá en primer lugar.

Fuentes: Pirkei Torá, Rav Mordejai Gifter, comentario a Éxodo 25:10.