Pinjas, hijo de Elazar, hijo de Aarón HaKohén, ha apartado Mi ira de los Hijos de Israel, cuando con celo Me vengó entre ellos... Por eso, he aquí que le doy Mi pacto de paz. Y será para él y para su descendencia un pacto de Kehuná eterna, porque tomó venganza por su Dios y procuró expiación para los Hijos de Israel”. (Números 25:11-13)

Pregunta:

¿Por qué Pinjas recibió el “pacto de paz” por haber asesinado a dos personas (ver Números 25:6)? ¿Acaso no debería haber recibido el “pacto de venganza” o algo por el estilo?

Respuesta:

Pinjas era básicamente un hombre de paz, al igual que su padre Elazar y su abuelo Aarón, el Sumo Sacerdote, sobre el cual fue dicho (Avot 1:12): “Sé de los estudiantes de Aarón HaKohén: amando la paz, persiguiendo la paz, amando a las personas y acercándolas a la Torá”.

Sin embargo, cuando Pinjas vio que se estaba profanando el Nombre de Dios de manera pública, él actuó de manera totalmente ajena a su naturaleza (asesinó a Zimri y a la mujer midianita, ver Números 25:6). Interesantemente, al hacer esto él demostró gran fortaleza de carácter, ya que se sobrepuso a su naturaleza pacífica para santificar el Nombre de Dios.

Ahora bien, existe una regla general, “las acciones externas moldean el carácter de la persona”, tanto así que una persona bondadosa puede convertirse en una persona cruel si su quehacer diario involucra realizar constantemente actividades crueles. Es por eso que el Séfer Hajinuj explica en muchos lugares (ver por ejemplo parashá Emor, Mitzvá 294) que si la persona actúa con bondad y compasión, estos rasgos se convierten en parte de su naturaleza interna. Y lo contrario es verdad, si actúa con crueldad, esto también se convierte en parte de su naturaleza interna.

Y es precisamente por esto, explica el Netziv, que Dios le otorgó a Pinjas el “pacto de paz”. Por cuanto que Pinjas había asesinado a sangre fría a dos personas, la consecuencia lógica de dicha acción era que algo de crueldad debía arraigarse en el corazón de la persona que la llevó a cabo. Sin embargo, por cuanto que Pinjas realizó dicha acción por las razones correctas para santificar el Nombre de Dios entonces, Dios lo recompensó con paz interna, es decir, le aseguró que la agresividad y la crueldad externa del acto que acababa de realizar, no influirían ni tendrían ninguna repercusión interna en su alma.

Fuentes: Netziv, HaEmek Davar, comentario a Números 25:12.