Moshé le dijo a Yehoshúa: “Elígenos gente y ve a enfrentarte a Amalek; mañana me pararé sobre la cima del monte con la vara de Hashem en mi mano”. Yehoshúa hizo tal como le dijo Moshé y se enfrentó a Amalek; y Moshé, Aarón y Jur subieron a la cima del monte. Y sucedió que cuando Moshé alzaba la mano, Israel prevalecía, y cuando bajaba la mano, Amalek prevalecía. Las manos de Moshé se volvieron pesadas, de modo que tomaron una piedra y la colocaron debajo de él, y él se sentó en ella, y Aarón y Jur le sostenían las manos, uno de este lado y el otro del otro lado, y él permaneció con las manos elevadas (lit. ‘emuná’) hasta la puesta del sol”. (Éxodo 17:9-12)

Pregunta:

En este interesante episodio del Jumash en donde se relata la guerra del pueblo judío en contra de Amalek, vemos que Moshé ayudó al pueblo judío de una manera muy peculiar. Él subió a un monte y los ayudó desde lejos levantando sus manos. Pero, ¿que hay de especial en esta acción? Es decir, ¿por que el pueblo judío prevalecía cuando Moshé tenía las manos en alto?

Respuesta:

Para responder nuestra pregunta, primero debemos analizar el texto y debemos responder otra interrogante.

Si analizamos el pasuk en hebreo original, veremos que la Torá utilizó una palabra muy extraña para decir que Moshé permaneció con las manos elevadas hasta la puesta del sol “vayehí yadav emuná ad bo hashemesh”. ¡Esto es extrañísimo! ¿Por qué la Torá utilizó la palabra “emuná” (literalmente “fe”) para decir que Moshé permaneció con las manos elevadas? ¿No habría sido más apropiado utilizar la palabra “lemala” que es la palabra más simple en hebreo para decir “en alto”?

Para solucionar esta aspereza en el lenguaje, Jizkuni explica que la palabra “emuná” tiene una connotación muy interesante: “Cualquier cosa que se mantiene firme y no se debilita, y que además no disminuye en cantidad se denomina ‘emuná’”, y por esta razón, la Torá utilizó la palabra emuná en este contexto para referirse a las manos de Moshé, ya que finalmente, con la ayuda de Aarón y Jur, éstas se mantuvieron firmes y no dejaron de estar en alto.

Ahora bien, el pueblo judío estaba luchando en contra de Amalek, el archienemigo de Israel que representa el safek (la duda) en el mundo. Y es precisamente en este contexto que Moshé subió al monte y levantó sus manos como una señal para que todos lo vieran. El mensaje que Moshé quería transmitirles desde el monte para que prevalecieran en la batalla era el siguiente: “¡Manténganse firmes, no pierdan la emuná, recuerden que Hashem está con nosotros y ciertamente venceremos!”. 

Lo increíble es que cuando las manos de Moshé estaban en alto y ellos entendían este mensaje, efectivamente prevalecían en la batalla. Es decir, ellos tenían emuná, se mantenían firmes y no se debilitaban, al igual que las manos de Moshé.

Y así también ocurre con nosotros, cada vez que nos enfrentamos a un desafío, una duda o un problema, Amalek intenta destruirnos e intenta debilitar nuestro nivel de emuná – Amalek quiere que "bajemos nuestras manos", pero debemos mantenernos firmes y no ceder, debemos recordar siempre que Hashem está de nuestro lado.

Fuentes: Jizkuni, comentario a Éxodo 17:12