Y serán tzitzit para ustedes, para que los vean y recuerden todos los preceptos y los realicen, y no se desvíen (lit. no exploren) detrás de sus corazones y sus ojos...”. (Números 15:39)

Pregunta:

¿Por qué el hecho de ver los tzitzit nos hace recordar y cumplir el resto de las mitzvot?

Respuesta:

El Talmud (Menajot 43b) explica que la clave de todo es el hilo color tejelet (turquesa) que está presente en los tzitzit. ¿Cómo funciona esto? El color turquesa de los tzitzit se asemeja al color del mar, y a su vez, el color del mar se asemeja al color del cielo. Por su parte, el color del cielo se asemeja al color de un zafiro, y el zafiro nos recuerda el Kisé HaKavod (el Trono de Gloria de Dios), ya que está escrito “Tuvieron una visión del Dios de Israel y había debajo de sus pies como un embaldosado de zafiro, y era como la esencia del cielo en pureza” (Éxodo 24:10). Por último, la imagen del Kisé HaKavod nos hace recordar las mitzvot y cumplirlas.

Esta extensa sucesión de analogías que nos presenta el Talmud desde el color turquesa de los tzitzit hasta el Kisé HaKavod, nos demuestra el proceso de indagación que una persona que desea elevarse espiritualmente debe realizar cada vez que observa algo o cumple una mitzvá. La idea es que uno no debe quedarse con la primera visión superficial de las cosas, sino que debe penetrar hasta llegar a un entendimiento más profundo.

Interesantemente, a partir de esta explicación, también podemos entender cuál fue el error de los espías que entraron a la tierra de Israel al comienzo de la parashá (ver Números 13:1).

Al igual que en la mitzvá de tzitzit Dios nos ordenó que “veamos” los tzitzit para que recordemos todas las mitzvot, asimismo, cuando Moshe envió a los espías, él les dijo que “vieran” la tierra (ver Números 13:18).

Moshé le ordenó a los espías que debían “ver” la tierra, es decir, ellos debían indagar y ver más allá de la superficie en su ronda de exploración. Sin embargo, ellos no fueron capaces de hacerlo y simplemente se quedaron con la primera impresión. De hecho Rashi (Números 13:32) explica que mientras espiaban la tierra, ellos vieron muchos funerales y llegaron a la conclusión de que la tierra "devoraba" a sus habitantes. Sin embargo ellos no entendieron que Dios había orquestado los funerales precisamente para que los habitantes de la tierra estuviesen distraídos y así no notaran la presencia de los espías.

El pecado de los espías fue que ellos no indagaron más allá, sino que se quedaron con la visión superficial de las cosas, y por esta razón llegaron equivocadamente a la conclusión de que había demasiados obstáculos para conquistar la tierra y finalmente hablaron lashón hará de ella.

La conexión entre el pecado de los espías y la mitzvá de tzitzit queda en evidencia cuando analizamos la traducción literal de nuestro versículo “no exploren detrás de sus corazones y sus ojos” (Números 15:39), es decir, no repitan el error de los espías dejándose llevar por sus ojos y sus corazones, llegando así a conclusiones apresuradas, sino que indaguen hasta obtener un entendimiento más profundo de las cosas.

Fuentes: Talmud, Menajot 43b