La situación en el Servicio de Inteligencia Israelí era muy tensa. El peligro que amenazaba al estado judío era demasiado horrible de imaginar. Irak estaba a punto de desarrollar armas nucleares. Su reactor tenía que ser bombardeado; de esto no había duda. La existencia de Israel estaba en riesgo.

La única pregunta era ¿cuándo atacaría Israel? Si destruyen el reactor demasiado temprano los iraquíes serían capaces de reconstruirlo fácilmente. Por otro lado, si esperaban demasiado, ¡todo el oriente medio podría explotar!

La información precisa era esencial. El agente Ploni era el hombre perfecto para el trabajo. Como amigo personal de Saddam Hussein, él podía entrar a Irak libremente y mantener conexiones íntimas con oficiales iraquíes de alto rango.

Una semana después, Ploni se encontraba en Bagdad junto con 10 miembros de la inteligencia israelí. Mientras que Ploni tenía éxito en obtener la información crítica, los otros espías se sentaban en la ciudad todo el día bebiendo cerveza y fumando pipas de agua. Se encontraron nuevamente en el aeropuerto, en donde Ploni le entregó a cada agente una copia firmada y sellada del mensaje. Cada agente voló a un país diferente, y se encontró con otro agente en el aeropuerto, en donde transmitieron los mensajes sellados y firmaron sus nombres.

Diez países después, los 10 mensajes firmados y sellados llegaron a Israel, cada copia firmada por 10 agentes. Cada mensaje era idéntico: “Bombardeen el reactor en esta fecha, y a esta hora. Este es mi mensaje final. Si alguien afirma que hice algún cambio, es un agente enemigo y deben eliminarlo inmediatamente”. (Adaptado de un guión utilizado en seminarios Arajim).

Como el mensaje exacto cambió de manos y de lugar tantas veces –sin embargo se mantuvo idéntico– podemos concluir que debe ser el mensaje original. Si alguien hubiese cambiado el mensaje, incluso ligeramente, resaltaría claramente en contraste con las otras nueve copias. Además, la condición de Ploni de que el mensaje nunca podría ser alterado, probó que Ploni tenía toda la situación bajo control. No podía haber cambios de último minuto. (¡No era una declaración casual para ser hecha por un espía verdadero!)

Esta historia es una analogía para la transmisión de la Torá Oral de país a país, y de generación en generación. Por miles de años, los judíos alrededor del mundo han tenido las mismas tradiciones básicas (aunque algunas costumbres puedan variar de lugar a lugar). Desde los judíos yemenitas, quienes no tuvieron ningún contacto con otras comunidades por cientos de años, a los judíos sefarditas y ashkenazies en sus vastas comunidades, todos los judíos comparten el mismo texto de la Torá, las mismas leyes de Shabat y Cashrut, e incluso decretos rabínicos como Janucá y Purim.

En la parashá Reé, Moisés ordena a los judíos ejecutar a un “profeta falso” si es que éste les ordena adorar ídolos. Este es el mensaje final que estoy comunicando, dice Moisés. No hay forma de que pueda ser cambiado. Si alguien intenta cambiar el mensaje, él es un impostor y debe ser asesinado. (Si un “comité” hubiera escrito la Torá, ¡seguro hubieran dejado una “cláusula de escape” para hacer las correcciones necesarias en el futuro!)

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Segunda Sección de Deuteronomio

Nuestra parashá comienza la sección central de Deuteronomio. Vemos la conclusión del proceso de entrega de leyes en el cual Moisés transmitió las 613 Mitzvot que recibió en Sinai. Algunas de estas leyes habían sido mencionadas anteriormente, de ahí el nombre para este libro, Mishné Torá “repaso de la Torá”.

Sin embargo, había también muchas leyes nuevas. De acuerdo a Rav S.R. Hirsch, 70 de 100 son nuevas. Rav Hirsch señala como el énfasis de estas leyes estaba puesto en el pueblo entrando a la tierra, a diferencia de personas acostumbradas a la vida en el desierto. Las leyes de agricultura, leyes de caridad, leyes del Sanedrín (corte), todas se relacionan principalmente con el hecho de entrar a la Tierra de Israel, a diferencia de la existencia milagrosa en el desierto.

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El Monte Guerizim y el Monte Ebal

Moisés instruye al pueblo a reunirse en dos montañas cuando entren a la tierra. Estas montañas, adyacentes una a la otra, son únicas. El Monte Guerizim está vivo con follaje y vegetación, mientras que el Monte Ebal es inhóspito y desolado. (Estas montañas pueden verse hoy en día afuera de la ciudad de Shjem/Nablus).

Moisés ordena al pueblo dividir las tribus sobre estas dos montañas, y aceptar sobre sí mismas las bendiciones y las maldiciones. (elaborado más adelante en parashá Ki Tavó).

Rav Hirsch explica el simbolismo de estas montañas. A pesar de que ambas montañas tienen la misma luz solar, las mismas precipitaciones y fertilidad, una es verde y la segunda es pelada. Esto simboliza el concepto de libre albedrío con el que comienza nuestra parashá:

"Contemplen, He puesto frente a ustedes hoy la bendición y la maldición”. (Deuteronomio 11:26)

Es posible que dos personas tengan el mismo potencial, sin embargo, mientras una prospera la otra se atrofia. Todos debemos escoger entre el camino de bendición o maldición. Lo que sembramos es lo que cosechamos.

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Las Leyes de Matanza

La Torá dice que debemos “matar a los animales como Yo te he ordenado” (Deuteronomio 12:21). Las complejas leyes de matanza de animales (shjitá) incluyen:

  1. El cuchillo debe estar absolutamente afilado (inspeccionado con uña a lo largo del proceso).
  1. La mayoría del esófago (tubo de alimentación) y traquea (tubo de aire) deben ser cortados con un corte largo y suave. Entonces la sangre sale del cerebro y el animal no siente ningún dolor.

Pregunta: ¿Dónde están mencionados en la Torá los detalles de cómo matar animales?

Respuesta: ¡No están! La fuente de estas leyes es una tradición oral, transmitida por Moisés.

Pregunta: ¿Entonces por qué la Torá dice: “como Yo te he ordenado”?

Respuesta: Esta es una referencia clara a la Torá Oral en la misma Torá Escrita, una prueba de la existencia de la Torá Oral. El verso significa, “como Yo te he ordenado – ¡oralmente!” (Otro ejemplo de esto: “Escribe esto en el libro y ponlo en los oídos de Yehoshua” (Éxodo 17:14) – refiriéndose tanto a la forma escrita como a la explicación oral).

Después de matar un animal, la Torá prescribe procedimientos adicionales:

(1) Los pulmones deben ser revisados para ver si existen lesiones (perforaciones), las cuales podrían hacer que el animal no sea casher.

(2) Ciertas grasas deben removerse, tanto como el Gid Hanashé (nervio ciático), el cual es un recordatorio de la lucha entre Yaakov y el ángel (ver Génesis 32:33).

(3) Para remover toda la sangre, la carne debe ser remojada y salada, y los órganos de alto contenido sanguíneo deben siempre ser asados.

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Incitación a Idolatría

En el caso en que un judío trata de incitar a su vecino a adorar ídolos, la Torá toma una postura muy dura. No tengan compasión por el incitador; no digan nada en su favor. Si él es condenado, ni siquiera intentamos encontrarlo inocente, a diferencia de todos los otros infractores capitales (incluyendo asesinos) por quienes hacemos nuestro mejor esfuerzo para liberarlos.

Los sabios citan a la serpiente en el Jardín del Edén como el primer caso de esto. La serpiente incitó a Eva a violar la palabra de Dios. Dios le preguntó a Adán y Eva porque habían pecado, y luego escuchó sus excusas. La serpiente, sin embargo, fue inmediatamente sentenciada sin permitírsele ninguna defensa. (Los sabios dicen que si le hubiesen preguntado, la serpiente podría haber dado un buen argumento: “¡¿Quién les dijo que me escucharan a mí y no a Dios?!”).

Del severo castigo por incitar a otros en contra de Dios, podemos inferir la tremenda recompensa para aquellos que acercan a otros a Dios.

Cuando describe el incitamiento a la idolatría, la Torá agrega las palabras “a aquellos que están cerca y a aquellos que están muy lejos” (Deuteronomio 13:8). Sobre esto los sabios comentan, “Tanto como los ídolos cercanos no tienen sustancia, lo mismo aplica a los que están lejos”. Si piensas que en el lejano Tibet los monjes budistas con sus ruedas de rezo están en verdad en contacto con la verdad espiritual, no es necesario viajar hasta el Tibet para darse cuenta de lo contrario. Simplemente echa una mirada a tu forma local de idolatría y relaciónalas.

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Leyes Mencionadas en la Parashá Reé

  • Un repaso de las leyes de cuidar cashrut (ver parashá Shminí).
  • El diezmo de la producción.
  • Las leyes de los animales primogénitos.
  • La anulación de préstamos cada siete años. Al comenzar el año sabático (ver parashá Behar), uno no puede demandar pago por cualquier préstamo extraordinario. Si el prestatario no obstante ofrece pago, el prestamista debe proclamar la deuda como incobrable. Si el prestatario aún insiste en pagar, el prestamista debe aceptar el dinero.

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Pruzbul: Un Resquicio Legal

Históricamente, las personas adineradas se preocupaban de que las personas pobres intentaran aprovecharse de la ley mencionada anteriormente esperando hasta el año sabático para pedir un préstamo. El resultado era que los ricos rehusarían cualquier préstamo cerca del año sabático. Esto iba en contra del requerimiento de la Torá de prestarle al pobre.

Para remediar la situación, el gran sabio Hillel encontró un resquicio legal. Él infirió de los versículos que a pesar de que un préstamo privado se cancelaba en el año sabático, este no era el caso si el préstamo era cobrado a través de un Beit Din (corte judía). Así, Hillel instituyó la escritura de un documento llamado “Pruzbul”, el cual posibilita que todos los préstamos privados puedan ser oficialmente transferidos a las cortes para su cobro. Este acuerdo debía ser hecho antes del comienzo del séptimo año, y eludía exitosamente la prohibición contra cobrar prestamos.

Este documento todavía está en uso hoy en día. Algunos afirman que Hillel adaptó “libremente” las leyes de la Torá para ajustarlas a los tiempos. Esto está basado en un error de cómo funciona la ley judía. De hecho, en la ley civil, cuando uno es capaz de encontrar un resquicio, significa que los legisladores simplemente pasaron por alto ese punto –y el resquicio es una forma de “evadir” sus verdaderas intenciones.

Sin embargo, con la Torá, la cual aceptamos como un documento divino, esto no puede ser. Mejor dicho, a pesar de que Dios prefería que todos los acreedores pagaran antes del séptimo año, si ellos no podían, la idea era enseñarle al hombre rico que todo pertenece a Dios –y cuando llega el año sabático, así como está limitado en agricultura, tampoco puede demandar el pago de préstamos. Sin embargo, en anticipación al problema de que en la época antes del séptimo año al pobre se le negaría cualquier tipo de préstamo, Dios proveyó a propósito este resquicio.

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Pesaj en Primavera

La Torá especifica que Pesaj siempre debe caer en primavera. El simbolismo es que el rejuvenecimiento del pueblo judío coincide con el rejuvenecimiento de la naturaleza.

El aspecto práctico de esto es la creación de un “año bisiesto”. A diferencia de los Musulmanes (quienes también utilizan un calendario lunar), las festividades judías no fluctúan de estación en estación, debido a la brecha entre los 365 días del calendario solar y los 354 días del calendario lunar. Cada cierta cantidad de años agregamos un mes completo (un segundo Adar), asegurando que Pesaj siempre se mantendrá en la primavera.

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El Significado de Sucot

El grano que fue sembrado en la época de Pesaj y cosechado en la época de Shavuot, fue dejado en los campos para secarse hasta justo antes de que comience la temporada de lluvias. La festividad de Sucot, la cual conmemora las “cabañas” que protegieron a los Israelitas en su viaje a través del desierto, es también muy significativa en términos de agricultura. En esta época, todo el grano es recolectado y puesto en almacenamiento, lo cual produce mucha alegría y celebración.

De los vestigios de la trilladera, se hacia el techo de la sucá. Cualquier cosa que crezca del suelo, y que ahora está desconectada de él, puede ser utilizada para “sjaj” (el techo de la sucá). Las grietas en el sjaj permiten una vista de las estrellas, o de la puesta de sol.

El Rav Hirsch explica que esta es una lección para cada judío. Consideren a aquellos que disfrutaron de una buena cosecha y llenaron sus almacenes de grano. Para que no piensen que su propia genialidad produjo todo esto, la Torá les ordena dejar sus cómodas casas y habitar en “viviendas temporales” para contemplar la fragilidad de la vida. Mirar a través del sjaj y ver las estrellas. Recordar como Dios guió a nuestros ancestros a través del desolado desierto, y recordar que todo lo que tenemos proviene de Dios. Agradecerle por nuestros regalos.

Lo mismo aplica para la persona pobre. Él no tuvo una cosecha tan buena y su bodega de almacenamiento está bastante vacía. Él está nervioso por cómo va a alimentar a su familia en el frío invierno. La Torá se dirige a él también: Deja tu humilde morada y entra a la sucá, mira a través de las grietas en el sjaj y recuerda a Dios. “Quien te sacó de Egipto para ser tu Dios”. Él seguramente proveerá todas tus necesidades.