Las redes de los pescadores estaban por todos lados. La pobre trucha, el róbalo y el lenguado estaban nadando frenéticamente en todas direcciones en un esfuerzo por evitar las redes. La vista era muy entretenida para el astuto zorro que estaba en la orilla. Él también quería una rica cena de pescado. “Oh hermano pez”, gritó el zorro, “¿por qué estás nadando en todas direcciones?”.

Los peces respondieron al unísono. “¿Acaso no puedes ver todas las redes de los pescadores que debemos esquivar? Este río se ha convertido en un “curso olímpico de obstáculos” – ¡sin medalla de oro al final!”.

“Oh hermano pez”, exclamó el zorro, “¿por qué no te unes a mí aquí en la tierra seca? ¡Podemos vivir juntos como una vez lo hicieron nuestros ancestros y yo te protegeré de todos los peligros!”.

“Los peces respondieron al unísono, “¡Oh astuto zorro! Eres conocido por tu inteligencia, ¡pero qué tonto eres! Si estamos en peligro en nuestra fuente de vida - el agua - cuánto más estaríamos en peligro si abandonásemos nuestra fuente de vida”. ¡Y así el zorro tuvo que privarse de su deliciosa cena de pescado!

Esta parábola fue enseñada por un gran sabio talmúdico Rabí Akiva, para explicar su obstinada negación a dejar de enseñar Torá en público, sin importar el decreto romano que prohibía estudiar Torá y que castigaba al que la estudiaba con pena de muerte. “Si estamos en peligro cuando estudiamos Torá, que es nuestra fuente de vida”, decía Rabí Akiva, “¡cuánto más estaríamos si dejáramos de estudiarla!”.

Al final, Rabí Akiva fue arrestado y sentenciado a muerte. Su amigo Papos también fue arrestado por “evasión de impuestos” y sentenciado a ese famoso y concurrido deporte, ‘El Coliseo’. Mientras eran llevados juntos, Papos gritó, “Feliz tú que fuiste arrestado por estudiar Torá. Pobre de mí que seré ejecutado por un delito menor”.

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Parashá Haazinu

En la parashá Haazinu, la Torá es comparada a la lluvia. Cuando los peces sentían que estaba lloviendo, ellos se elevaban por sobre la superficie para probar el agua fresca. De forma similar, un judío que ama la Torá estará siempre emocionado de escuchar nuevas reflexiones de Torá.

En un hermoso estilo poético, la parashá recopila el pasado, presente y futuro de la relación del pueblo judío con Dios. Moshé había sido el “agente de bolsa” de este “pacto eterno” entre Dios y su pueblo. Cuando el libro de Deuteronomio se acerca a su término, necesitamos “testigos” que ayuden a perpetuar la relación. Entonces Moshé llama al cielo y a la tierra – que existen eternamente – a atestiguar.

Mientras que nuestra parashá dice, “Oye, oh Cielo, y escucha Oh Tierra”, el profeta Isaías (1:2) dice lo contrario: “Escucha cielo y oye tierra”. Los sabios explican que a pesar de que Isaías era un santo profeta, era aún un residente del planeta tierra, y por eso pidió que la tierra oyera (desde cerca) y que el cielo escuchara (desde lejos). Moshé, por otra parte, era un residente habitual del cielo (en tres ocasiones, por 40 días cada una), ¡por lo que podía pedirle al cielo que oyera desde cerca y a la tierra que escuchara desde la distancia!

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La Torá es Comparada con la Lluvia

    Que descienda mi enseñanza como la lluvia, como aguacero sobre la hierba” (Deuteronomio 31:2)

El agua es la fuente de toda vida y nada puede crecer sin lluvia.

La Torá es la lluvia espiritual del mundo y la planta que crece es el hombre mismo. El hombre es comparado a un árbol (opuesto a un objeto inanimado). De hecho, el desarrollo de un feto es similar al de una planta ya que ambos comparten el poder de crecer. La diferencia, por supuesto, ¡es que el hombre tiene un alma y crece física y espiritualmente!

Si una persona interrumpe el estudio de Torá por períodos prolongados, entonces, esa persona es comparada a una semilla que es plantada y que es constantemente desenraizada. ¡Nunca crecerá!

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Justicia Perfecta

    La Roca cuyo acto es perfecto, todos sus caminos son justicia” (Deuteronomio 32:4)

Ningún juez humano puede afirmar que lleva a cabo justicia perfecta. Incluso condenar a un asesino resulta en un sufrimiento innecesario: por ejemplo, ¿por qué deben su esposa, madre e hijos sufrir?

Cuando Dios ejecuta justicia, nosotros creemos firmemente, a pesar de que no siempre entendemos cómo, que Dios da un juicio justo a todas las partes involucradas.

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Recordar el Pasado

    Recuerda los días del pasado, entiende a las generaciones pasadas. Pregunta a tu padre y a tu abuelo y ellos te dirán” (Deuteronomio 32:7)

Es muy importante recordar el pasado. La historia judía es la evidencia de la mano de Dios. Si tienes la oportunidad de preguntarle a un anciano judío sobre su juventud, puede ser una experiencia muy especial. Esto mantiene el vínculo con el pasado y con nuestra herencia.

La razón por la que el pelo de una persona se hace gris, ¡es para que los demás sepan a quién pedir consejo!

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Centralidad del Pueblo Judío

La historia del mundo, incluyendo el Diluvio de Nóaj y la Torre de Babel, condujo a la aparición del pueblo judío en escena. Los judíos deben funcionar como una “luz para las naciones”, enseñándole a la humanidad cómo vivir y cuál es el significado de la existencia.

Dios finalmente encuentra a su nación en el desierto. Ellos acceden a seguir a Moshé a un desierto desolado sin provisiones, aceptan la Torá y Dios los rodea con Nubes de Gloria y ¡los ama como “a la pupila de Su ojo”!

Dios se cierne sobre el pueblo judío como un águila. Primero levanta a sus polluelos gentilmente. Luego el águila acarrea a sus pequeños sobre sus alas para protegerlos de los depredadores. Sin embargo, los polluelos tienen que hacer un primer esfuerzo de trepar sobre las alas de su madre. Así también, Dios nos despierta y nosotros tenemos que dar el primer paso hacia adelante. (Escuchado del Rabino Asher Weiss)

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Se Hicieron Obesos

Dios promete darle al pueblo judío prosperidad para demostrarle al mundo que es posible disfrutar de este mundo sin decaer.

Dios predice que ellos se volverán obesos y rebeldes, en vez de servirlo a Él. Ellos diseñaron sus propios ídolos que incluso los idólatras mismos no conocían. Pero aquellos que los adoraban no creían realmente en ellos, sino que sólo los adoraban como una justificación para su estilo de vida inmoral.

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Olvidaron a su Sostenedor

¿Cómo puede una persona olvidar a Dios que le dio todo?

Para ilustrar, aquí hay una parábola:

Tom: “No puedo soportarlo más. Todo el día mis acreedores me molestan y me piden que les devuelva su dinero. ¿Qué debo hacer?”.

Jack: “Hazte pasar por un loco, grítales y chíllales hasta que te dejen solo”.

Tom (una semana después): “¡Tú truco funcionó increíble! Ahora ellos me evitan”.

Jack: “¡Increíble! Me alegro. De paso, Tom, ¿qué hay de los $100 que me debes?”.

Tom empieza a chillar y gritar.

Jack: “¡Vamos, Tom! Yo fui el que te dio esa idea. ¡No la puedes utilizar conmigo!”.

Dios nos dio el ‘poder de olvidar’ para que no estemos deprimidos y avergonzados por el resto de nuestras vidas. ¡¿Cómo podemos entonces, ir y olvidar a Dios?!

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Bendición Disfrazada

    “Agotaré mis flechas contra ellos” (Deuteronomio 32:23)

Todas las flechas de la aljaba se van a terminar y ¡los judíos aún estarán de pie! Al final de los tiempos, Dios se vengará de los malvados y todas las naciones van a alabar a los judíos por permanecer leales a su Torá sin importar todos los horrores que les fueron infligidos.

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Conclusión de la Parashá Haazinu

(1) La redención llegará cuando Dios así lo desee, un momento desconocido para cualquier ser humano.

(2) Dios va a vengarse de las naciones malvadas.

(3) La redención va a venir después de que el pueblo judío haya expiado por sus errores.

(4) La redención va a ser solamente por el amor de Dios. Eso significa que incluso si el resto del mundo no merece ser redimido, Dios aún así va a redimirlos por Su amor. Porque sin el ejemplo judío de decencia y moralidad en el mundo, ¿quién necesita un mundo?

(5) Después de la “reunión de los exiliados” vendrá la “resurrección de los muertos”.