Era la mitad de la noche, Yosef estaba durmiendo en su celda, arrepintiéndose de haber confiado en un copero egipcio. Dos años habían pasado desde que había interpretado el sueño del copero ¡y aún no había sido rescatado!

Repentinamente lo despertaron, “¡Eh, Yosef! ¡Levántate!”.

Era el ángel Gabriel. “¡Rápido!” dijo el ángel, “Repite después de mí, Une, Deux, Troix, Qatre, Cinq”.

“¡¿Por qué tengo que aprender francés?!”, se quejó Yosef.

“¡No le hagas preguntas a los ángeles!”, fue la respuesta.

Luego el ángel le enseñó a Yosef algo de inglés: “Father, mother, brother, sister – repite después de mí”. Yosef absorbió cada palabra. Luego siguió el alemán, italiano, español y swahili.

“¡Se hace tarde!”, protestó Yosef.

“¡Silencio! ¡Todavía nos faltan otros 50 idiomas!” replicó el ángel. Ellos aprendieron jeroglíficos y cuneiformes, japonés, chino, vietnamita, islándico, finlandés e incluso húngaro. En una noche, Yosef logró ser hábil en todos los 70 idiomas del mundo.

Poco después de que Yosef recibió su diploma de maestría en lenguas extranjeras, repentinamente la puerta se abrió y fue liberado. Se bañó, se afeitó, se cambió sus ropas y fue llevado rápidamente al palacio del Faraón.

Egipto era el centro del comercio internacional y la importancia de una persona dependía de cuántas lenguas hablara. El Faraón mismo sabía todos los 70 idiomas y esto era simbolizado por una larga escalera con 70 peldaños que se desplegaba hasta su trono. Cada visitante tenía permitido subir tantos peldaños como el número de idiomas que supiera.

Cuando Yosef fue llamado al palacio, ellos asumieron que un joven esclavo de una tierra extranjera apenas podría articular el egipcio. ¡Qué sorprendidos estaban! Egipcio, árabe, holandés y etíope. Yosef pasó todas las pruebas. Fiji, portugués, arameo y congolés.

Finalmente, cuando Yosef estaba en el peldaño número 70, frente al trono, saludó al Faraón con un afectuoso saludo en hebreo “¡Shalom Alejem!”.

El Faraón estaba totalmente desprevenido. “¿Qué lenguaje es ese?”, preguntó.

“¿Ma Nishmá?” preguntó Yosef.

El Faraón estaba bloqueado, “¿Qué significa eso?”.

Yosef explicó que estaba hablando hebreo, su lengua madre y el idioma original de Adam y Eva (que no estaba incluido en los 70).

“Si la gente se da cuenta que sabes un idioma más que yo, ¡te nombrarán el nuevo Faraón y me cortarán la cabeza! Te ruego, ¡por favor mantenlo en secreto! Haz una promesa de que nunca revelarás esto a nadie”. Y Yosef hizo una promesa al Faraón. (Adaptado del Midrash)

La parashá Miketz continúa con la historia de Yosef, que se convierte en Primer Ministro de Egipto, se prepara para la hambruna que viene y finalmente confronta a sus alejados hermanos.

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Confianza en Dios

“Al final de dos años” (Génesis 41:1) Yosef fue liberado de la prisión. Los sabios explican que este retraso de dos años fue un castigo a Yosef por pedirle al copero que ayudara a su rescate. Por otra parte, nosotros no debemos simplemente “rezar para que las cosas funcionen”, debemos hacer un esfuerzo real para lograr cosas en este mundo – es decir, tomar la medicina; buscar un trabajo, dejar de fumar, etc. ¡Pero al mismo tiempo estamos conscientes que las soluciones sólo vienen de la mano de Dios!

Pregunta: ¿Cuánto esfuerzo debe hacer una persona?

Respuesta: Todo depende de su nivel de fe. Un gran jasid una vez afirmó: “Todo lo que tengo que hacer para ganar mi sustento es comprar un boleto de lotería. No hace ninguna diferencia si pierdo o gano, Dios me va a proveer una vez que yo haga este mínimo esfuerzo”.

Una persona promedio necesita más esfuerzo, mientras que un tzadik puede necesitar un esfuerzo menor. Yosef sintió que tenía que pedirle ayuda al copero para hacer un esfuerzo. Dios, que ordenó dos años más de prisión, obviamente sintió que de acuerdo al nivel de Yosef, no era necesario pedir ayuda al copero.

Yosef debió haber considerado: ¿Acaso no fue suficientemente extraño que los dos ministros más importantes del Faraón estuvieran en la misma celda que Yosef? ¿Acaso no podía él entender que el hecho de que los ministros le contaran sus sueños, era un mensaje para él? ¿Dios no le estaba diciendo algo? Finalmente, el copero iba a ayudar, incluso contra su voluntad, entonces, ¿por qué Yosef debía avergonzarse y pedir ayuda?

A pesar de los dos años extra, cuando finalmente llega el “momento de la salvación”, no hay titubeos. “La salvación de Dios es como un abrir y cerrar de ojos” – inmediatamente el Faraón tuvo un sueño. Los sabios dicen que esto fue en Rosh Hashaná, cuando muchos rezos obtienen respuesta. Y Dios recordó a Yosef…

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El Sueño del Faraón

En la primera vez que se menciona este sueño, el “Autor de la Biblia” da numerosos detalles del sueño, sin embargo cuando el relato del sueño se repite posteriormente es mucho más subjetivo. El Faraón vio 7 vacas gordas comiendo en el Río Nilo (la fuente de alimento de Egipto). De pronto, aparecen Siete vacas flacas buscando algo para comer. (Si hubieran encontrado comida entonces no habrían canibalizado a sus hermanas). Las vacas flacas consumieron a las vacas gordas y sin embargo, siguieron tan flacas como antes.

El Faraón se despertó y volvió a dormir. Él vio 7 espigas de trigo gordas y 7 espigas flacas que aparecieron y consumieron a las gordas. (Las espigas ni siquiera tienen boca, ¡pero en los sueños no se pueden hacer ese tipo de preguntas!).

El Faraón se levantó a la mañana siguiente y seguía viendo el sueño vívidamente frente a él. Le pidió a sus “grabadores” (expertos en el arte de los simbolismos) que interpretaran su sueño. Todos trataron, pero no pudieron. (Escuchado del Rabino Yosef Berger)

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Yosef en el Palacio del Faraón

El copero vio que la salud del Faraón se estaba deteriorando por el estrés de los sueños. “Si el Faraón muere, ¡perderé mi puesto! Por eso el copero sintió que debía contarle al Faraón sobre Yosef. Después de llamarlo humillantemente “Muchacho, Hebreo y esclavo”, el copero tuvo que admitir que ¡Yosef sabía cómo interpretar sueños!

Inmediatamente Yosef fue llamado donde el Faraón. Yosef, en su humildad, no hizo ningún pedido especial y no pidió ninguna recompensa a cambio. Solamente afirmó que las interpretaciones provienen de Dios.

Cuando el Faraón le repitió sus sueños a Yosef, los cambió un poco, ya sea con la intención de averiguar si Yosef realmente sabía interpretar, o quizás sin intención alguna (ya que en general no recordamos los detalles de los sueños de forma exacta). Por ejemplo, el Faraón empezó en la orilla del río (¡tomando un baño de sol!) mientras que en el sueño original dijo “en el río”, enfatizando al Nilo como el sustento de Egipto. El Faraón enfatizó el aspecto estético de las vacas: “Nunca vi vacas tan raquíticas en todo Egipto” (Génesis 41:19), en vez del hecho de que eran flacas y gordas.

Los consejeros del Faraón habían hecho sus mejores esfuerzos para dar una interpretación: “Conquistará 7 países y luego los perderá. Tendrá 7 hijas y luego morirán”. Sin embargo, el Faraón oía el sueño en su cabeza repitiéndose una y otra vez. Un sueño puede interpretarse de cualquier manera desde afuera, y luego, puede encajarse esa interpretación al sueño. Pero un sueño debe interpretarse desde adentro, hasta que entendemos exactamente lo que significa.

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La Interpretación del Sueño

“Su sueño es uno”, declaró Yosef. Dios juzga al mundo en Rosh Hashaná, y en esta ocasión, Dios le está revelando un conocimiento del futuro al Faraón. “El sueño revela que habrán 7 años de abundancia en Egipto (los países circundantes tuvieron la hambruna pero no la abundancia), seguidos de 7 años de intensa hambruna. Designe a una persona sabia que reúna y almacene los granos durante 7 años, para prepararse de esta manera para los años de hambre”.

Pregunta: El Faraón sólo le pidió a Yosef que interpretara el sueño. ¿Quién le pidió a Yosef que diera consejos? ¿Acaso el Faraón no tenía sus propios consejeros?

Respuesta: Eso era parte de la interpretación. “El Faraón levantándose en la mitad de la noche” y “las siete vacas flacas comiéndose a las gordas”, significaba que el Faraón se levantaría a tiempo para remediar la situación al hacer que los años malos se superaran a partir de los buenos. Al aconsejarle que designara gente para supervisar el almacenamiento de los granos, Yosef eliminó cualquier tipo de oposición por parte de los consejeros, ya que todos ellos querían una posición en el nuevo departamento.

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Yosef se Convierte en Primer Ministro

El Faraón designó a Yosef como primer ministro. Desde ahí en adelante, el Faraón sólo sería un líder sin autoridad y el poder real sobre la gente estaría en manos de Yosef. El Faraón le dio a Yosef un nuevo nombre – Tzafnat Paneaj, “aquel que revela cosas escondidas” y le dio joyería de oro y una carroza especial para transportarse.

El Faraón también le dio a Yosef una esposa, Osnat, la hija de Potifera. ¿Acaso este nombre te suena familiar? Los sabios explican que Osnat era realmente la hija del amo anterior de Yosef, Potifar. (Cuando la esposa de Potifar vio en las estrellas que ella sería la esposa de Yosef, ¡lo que estaba viendo realmente era su hija!) Esto fue hecho para impedir que el amo anterior de Yosef, Potifar, afirmara que el primer ministro de Egipto era realmente su esclavo. Cuando un amo casa a su hija con su esclavo, esto es una prueba de que ha liberado al esclavo.

El Midrash va un paso más allá. ¿Quién era la misteriosa Osnat? ¡Era la sobrina de Yosef! De acuerdo al Midrash, Dina se embarazó por “su estadía” en Shejem y más tarde tuvo una hija. Dado que esta hija era una vergüenza por haber nacido fuera del matrimonio, Yaakov puso un amuleto alrededor de su cuello afirmando que era la nieta de Yaakov y la mandó a Egipto donde fue adoptada por la familia de Potifar (presuntamente viviendo en la misma casa que Yosef, sin saberlo).

Cuando Yosef se volvió primer ministro, viajó por todo Egipto en su carroza. Todas las mujeres estaban enamoradas de este joven y hermoso primer ministro y trataban de atraer su atención. Se paraban en las paredes para tener una mejor vista (ver Génesis 49:22) y le lanzaban amuletos y joyas. Osnat también lanzó su amuleto. Cuando Yosef vio la inscripción que había en él, la buscó para casarse con ella.

Osnat dio a luz a Efraim y a Menashé quienes, a pesar de haber nacido y haber sido criados en el palacio del Faraón (tal como Moshé), mantuvieron sus costumbres y fueron merecedores de convertirse en tribus de Israel. Por eso bendecimos a nuestros niños para que sean “como Efraim y Menashé”, para que sean capaces de combatir las influencias externas del medio y sigan apegados a sus raíces.

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La Hambruna

La hambruna fue el primero de muchos eventos históricos donde, en retrospectiva, las manos de Dios estaban manipulando los eventos del mundo en beneficio del pueblo judío. Yosef se preparó para la hambruna almacenando el 20% de la producción durante cada uno de los 7 años de abundancia, asegurándose de que hubiera depósitos en cada municipalidad, para que la gente pudiera ver claramente que el almacenamiento era para su beneficio.

Finalmente, llegó la hambruna y toda la gente se dirigió a Yosef para obtener granos. Cuando él exigió un estilo de vida moral a cambio, ellos protestaron al Faraón, quien a su vez los ridiculizó por no almacenar sus propios granos. El pueblo respondió, “¡lo hicimos pero todo se descompuso!”. El Faraón respondió, “Si él decretó que sus granos se descompongan, él también puede decretar que ustedes deben morir. Entonces, ¡sean muy obedientes con lo que diga Yosef!”.

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El Gran Planificador

Cuando la hambruna empezó, Yosef estaba preparado. No sólo era el distribuidor de todos los granos a lo largo de Egipto, sino que era el que vendía detrás del mostrador para asegurarse de que todos tuvieran suficiente y para prevenir acaparamientos.

Pregunta: Después de convertirse en primer ministro, ¿por qué no informó Yosef a su padre que estaba vivo (a pesar de que antes esto no era posible)?

Respuesta: Si lo hubiera hecho, ¡se habría producido una guerra civil! Los hermanos tenían miedo de Yosef cuando él era un pequeño e indefenso niño. Ciertamente ahora como primer ministro, él podría haber causado una guerra que terminaría con el pueblo judío. (Rabino S.R. Hirsch)

Yosef tenía un plan. Él sabía que a sus hermanos eventualmente se les acabarían las provisiones y se verían forzados a comprar comida a los egipcios. Entonces hizo que fuera ilegal llevar más de una carga de burro a la vez y así todos los hermanos tendrían que bajar hasta Egipto. Yosef también hizo que todos escribieran sus nombres en un registro, que él examinaba cada noche para saber inmediatamente cuándo llegaban sus hermanos.

Yosef tenía un objetivo importante en mente. La Casa de Yaakov estaba dividida. Los hermanos pensaban que Yosef quería que ellos salieran del camino. Además, Yosef estaba enojado con sus hermanos por la forma como lo trataron. Entonces Yosef quería rectificar la situación mostrándoles que ellos estaban equivocados en relación a él y que incluso cuando los tenía entre las garras, en vez de vengarse, él sería su benefactor.

Yosef tenía otro objetivo: quería poner a Binyamin en una situación de peligro, para ver si los hermanos lo protegerían o no. Esto eliminaría los malos sentimientos que él tenía en relación a ellos y la familia podría reunirse.

Veamos como Yosef, el Gran Planificador logró esta doble meta…

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Los Hermanos de Yosef Llegan a Egipto

La escena se traslada a la Tierra de Israel. Yaakov aún estaba de duelo por su hijo y por eso no recibió profecía, algo que sólo puede ocurrir cuando se está con ánimo alegre. Yaakov mantuvo, sin embargo, un poco de inspiración divina que le sugirió que “había algo positivo en Egipto”.

Por eso Yaakov, mandó a sus hijos a Egipto a comprar granos. Yaakov tenía miedo de enviar a Binyamin, el último hijo de su querida Rajel. La madre de Binyamin y su hermano (tal como él creía) habían muerto en el camino. Yaakov advirtió a los hermanos que trataran de pasar desapercibidos por miedo al “mal de ojo”. (¡Wow, mira a esos 10 hermanos, altos y de buena apariencia!”)

Los hermanos, por su parte, decidieron hacer un esfuerzo por encontrar a su hermano perdido, Yosef, y llevarlo a casa. Cada uno entró a Egipto por una puerta diferente y pasó tres días buscando en todas las casas de apuestas y de prostitutas donde asumían que un hermoso esclavo podría estar. Por supuesto, ¡Yosef no estaba ahí!

Yosef continuaba examinando las “listas de admisión” cada noche, esperando ansiosamente la llegada de sus hermanos. Luego un día, encontró los siguientes registros:

Puerta 1: Reuven, hijo de Yaakov.

Puerta 2: Shimón, hijo de Yaakov.

Puerta 3: Levi, hijo de Yaakov.

Yosef tenía a la policía secreta siguiendo a sus hermanos y estaba preparado cuando llegaron a pedir granos. Todos los hermanos se inclinaron ante él. Yosef los reconoció, dado que básicamente se veían igual a como eran 22 años atrás. Pero ellos no reconocieron a Yosef; él había sido vendido como esclavo antes de tener barba y ahora estaba vestido como egipcio. Por supuesto, ni en sus más audaces sueños se imaginaron que el virrey sentado en frente de ellos ¡era su hermano pequeño!

Yosef recordó sus sueños donde las 11 espigas y las 11 estrellas se inclinaban ante él. Pero aquí sólo había 10 hermanos. Un profeta desea ver el cumplimiento de su profecía más que nadie. Por lo que Yosef supo que tenía que hacer que Binyamin bajara a Egipto…

* * *

¡Espías!

“¡Ustedes son espías!”, gritó el virrey. “¡Han venido a ver los puntos débiles de nuestra tierra para atacarnos!”.

Los hermanos negaron la acusación. “Somos todos hermanos, hijos de un solo hombre”, exclamaron, incluyendo inadvertidamente también a Yosef. “Somos 12 hermanos, falta uno (Yosef), y el menor (Binyamin) está en casa con nuestro anciano padre. Sólo hemos venido a comprar granos”.

Yosef replicó: “Mis agentes los han visto espiando todos los establecimientos de baja categoría de nuestra ciudad. ¿Acaso esperaban encontrar granos ahí?”.

Los hermanos desconcertados, tuvieron que admitir, “Estábamos buscando a nuestro hermano perdido”.

“¿Y si lo hubieran encontrado?”.

“Lo habríamos rescatado a cambio de todo el dinero del mundo”.

“¿Y si no estuviera a la venta?”.

“¡Vinimos a recuperarlo de cualquier manera!”.

“¡Ahá!”, gritó el virrey victoriosamente. “Tal como dije, son espías peligrosos listos para iniciar una rebelión”.

Yosef le dio un pequeño golpe a su gran copa de plata y agregó, “Mi copa me informa que dos de ustedes arrasaron con la ciudad de Shejem ¡sin ninguna ayuda!” (¡Eso realmente impactó a los hermanos!) “Ahora, quiero que uno de ustedes vuelva a casa y me traiga a su hermano menor. Él no podrá oponerse a mi interrogatorio y me dirá la verdad”. (Midrash)

Yosef puso luego a los hermanos en prisión por tres días para dejar que pensaran sobre el tema y se dieran cuenta de la seriedad de su situación. Mientras tanto, sus familias en Israel corrían peligro por la hambruna si ellos no regresaban pronto con granos.

Pregunta: ¿Por qué los acusó Yosef específicamente de ser espías? ¿Por qué no llamarlos simples criminales?

Respuesta: Yosef tenía miedo de que sus hermanos tuvieran sospechas sobre este “primer ministro” (que no era común en esos días). Si ellos hubieran preguntado a cualquier persona, quién era él, era de conocimiento popular que él era un joven esclavo judío que había interpretado los sueños del rey y había sido designado primer ministro. Los hermanos habrían adivinado inmediatamente su identidad. Entonces, él previno que hicieran muchas preguntas ¡acusándolos de ser espías! (Rabino S.R. Hirsch)

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Temor a Dios


Yosef liberó a los hermanos de la prisión en el tercer día, proclamando, “Yo temo a Dios” (Génesis 42:18) y no quiero que sus familias mueran de hambre. (¡Una de las muchas pistas que de alguna manera ellos no tomaron en cuenta!)

Yosef sugirió que uno de los hermanos se quedara como rehén, mientras que el resto llevaría granos que habían comprado. Yosef eligió a Shimón, por miedo a que se confabulara con Levi para matarlo. Todos los soldados del Faraón no podían controlar a Shimón, hasta que Menashé el hijo de Yosef (y su “traductor” oficial al hebreo) lo calmó y lo encadenó. Cuando los hermanos vieron la gran fuerza de Menashé exclamaron, “¡Este debe ser uno de los nuestros!”.

* * *

El Lado Humano

En frente de Yosef (ellos asumían que él no entendía hebreo), los hermanos debatieron sobre qué transgresión los había metido en este desastre. Los hermanos dijeron que fue la sangre fría con la que trataron a Yosef, ignorando sus gritos. Aún así, no se arrepintieron de la venta misma, que sentían que era justificada.

Reuven, sin embargo, discutió que la venta misma fue un error, dado que Yosef era sólo un joven que no tenía malas intenciones contra ellos. “Estamos siendo castigados por nuestras acciones”, dijo.

Yosef, que escuchaba la conversación, pudo ver que los hermanos se arrepintieron sinceramente por la venta. Yosef se emocionó mucho por esto y aquí la Torá revela el lado sensible de Yosef.

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En el Hotel

En el camino de regreso a Israel, cuando los hermanos se detuvieron en un hotel a descansar, Levi abrió su saco de granos y encontró que le habían devuelto cuidadosamente su dinero. Los hermanos se asustaron porque esto parecía un plan.

Es ahí donde los hermanos articularon un verso clave de la parashá, “¿Qué nos está haciendo Dios?” (Génesis 42:28). Ellos entendieron que todos estos eventos eran la mano de Dios. (Cuando uno abre sus ojos, puede percibir la Divina Providencia en cualquier lugar.) Cuando los hermanos llegaron a casa, descubrieron que todo su dinero había sido devuelto. “¡Esto debe ser para difamarnos!”, temieron.

* * *

La Agonía de Yaakov

Cuando Yaakov se enteró de que faltaba Shimón y de que ahora los hermanos querían llevar a Binyamin, no pudo creer lo que oía. “Mi misión en este mundo era formar el pueblo judío con 12 tribus, y lo arruiné todo cuando desapareció Yosef. Ahora dos tribus estarán perdidas para siempre y ¡¿ustedes quieren llevarse a la tercera?!”.

Reuven ofreció “matar” a sus dos hijos (es decir, hacerlos perder su doble porción de herencia), pero Yaakov lo rechazó.

Los hermanos decidieron esperar hasta que Yaakov viera la necesidad de comprar más granos. “Se va a dar cuenta que no tiene nada que perder, porque de cualquier manera todos moriremos de hambre”, dijo Yehuda.

Cuando sus reservas de comida se agotaron, Yaakov sugirió otro viaje. Yehuda replicó, “No podemos regresar sin Binyamin. Yo te garantizo que personalmente lo voy a proteger. Si no lo traigo de regreso a casa, habré pecado con mi padre para toda la eternidad”.

Yaakov estuvo de acuerdo y les dio el doble de dinero, así como un regalo para el virrey – un poco de miel, frutos secos y una variedad de dulces.

Pregunta: ¿Por qué no incluyó Yaakov las deliciosas frutas de Israel?

Respuesta: Era tiempo de hambruna y ¡no habían más frutas!

* * *

En el Palacio de Yosef

Los hermanos fueron separados de las masas y llevados a la residencia de Yosef. Ellos estaban seguros que la razón era para acusarlos por no haber pagado la vez anterior, entonces incluso antes de entrar a la casa, ellos arrinconaron a un ayudante y le explicaron que de alguna manera encontraron su dinero dentro de sus sacos.

“La paz sea con ustedes”, replicó el ayudante. “Yo recibí el dinero la vez anterior. Su Dios y el Dios de sus padres les debe haber dado un regalo en sus sacos” (Génesis 43:23) (Esta es otra pista obvia que los hermanos ignoraron.)

Yosef llegó y los hermanos se inclinaron, finalmente cumpliendo la profecía del sueño. Yosef vio a su hermano Binyamin y se llenó de emoción, por lo que corrió fuera de la habitación y lloró. Yosef se lavó la cara y volvió.

Empezó la comida. La habitación contenía tres mesas. Una era para los egipcios, que no comerían con ningún hebreo (incluso su primer ministro) que no creyera en su dios-oveja. (¡Podrían servir costillas de corderito!) Otra mesa era para Yosef y su familia y la tercera mesa para los invitados.

Yosef sorprendió a los hermanos al tocar su copa de plata y agrupar a cada hermanos por edad y por sus madres. Los hijos de Lea, Bilha y Zilpa estaban sentados todos juntos.

Luego se volteó hacia Binyamin. “Tú no tienes madre y yo tampoco. Entonces ven y siéntate en mi mesa”. (¡¿Cómo pudo saber?!)

Luego Yosef le dio a los hermanos regalos y ropas, favoreciendo 5 veces más a Binyamin. Esto era para probar la paciencia que los hermanos tenían con su hermano menor.

“Ellos tomaron y se emborracharon juntos” (Génesis 43:34). Los sabios indican que esta fue la primera vez que los hermanos tomaron vino desde la venta de Yosef, (dejaron de tomar vino para expresar su tristeza). Ahora hicieron una excepción. Otros explican que Yosef a propósito quería que estuvieran un poco borrachos, para que no se dieran cuenta de que ¡nuevamente puso el dinero en sus sacos!

* * *

Mal por Bien

Yosef le ordenó a su ayudante que devolviera el dinero de los hermanos y que pusiera su gran copa en el saco de Binyamin.

Cuando los hermanos se fueron en la mañana, él les dejó avanzar una corta distancia y luego envió a su ayudante a atraparlos. “¿Por qué retribuyen mal por bien? ¡Mi amo fue tan bueno con ustedes y ustedes le robaron su copa!”.

Esta es la segunda vez que esta familia, que era tan ejemplar en cuanto a su integridad monetaria, ¡era acusada de robo! (La primera vez fue cuando Labán acusó a Yaakov de robarle su ídolo).

Los hermanos negaron haber robado la copa. Ellos dijeron, “A quien atrapes con la copa, se le deberá dar muerte (la ley para el robo), y nosotros a pesar de que no estamos al tanto de todo este plan, seremos tus esclavos como si fuéramos cómplices”.

El ayudante de Yosef replicó, “Ese es el veredicto correcto, estrictamente hablando. Sin embargo mi benevolente amo será indulgente y sólo el culpable mismo será su esclavo”.

Empezó la búsqueda, empezando con el mayor (para no dejar ver que él sabía dónde estaba) y terminando con el saco de Binyamin – donde se descubrió la copa. Los hermanos rasgaron sus vestiduras ante la desoladora perspectiva del futuro. Ellos estaban enojados con Binyamin, porque sospechaban que realmente había robado la copa (tal como su madre Rajel robó el ídolo de su padre).

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De Vuelta en el Palacio

Yosef fue a recibir a los hermanos acusados de ser criminales. “¡Yo sabía que la habían robado, incluso sin tenerla en frente mío!”.

Yehuda (que ahora tenía todo que perder) y sus hermanos se arrodillaron a los pies de Yosef. “Dios ha encontrado el pecado de sus siervos, todos seremos sus esclavos”. Esto significa que ellos estaban convencidos de que era un castigo de Dios por vender a su hermano.

Pero el virrey no quería escuchar eso. “¡Lejos debo estar de eso! Sólo aquél que robó mi copa será mi esclavo y ustedes deberán volver donde su padre” (Génesis 44:17). Esto a propósito puso a los hermanos en un dilema. Ellos habían asumido de que esto era un castigo de la mano de Dios, pero si era así, ¿por qué era Binyamin – el único hermano que no estuvo involucrado con la venta de Yosef, el que estaba siendo tomado como esclavo?

En vez, ahora parecía que este virrey egipcio deseaba a Binyamin como su camarero privado, y entonces había puesto la copa en su saco. Si era así, los hermanos sabían qué vengadora acción se debía tomar. Yehuda, que era el que más tenía que perder, estaba preparado para hacer la siguiente movida. Esta parashá termina en suspenso. Continuará la próxima semana…